Hebreos 11:8
Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba
Existe mucha gente en la iglesia que tienen la vista muy corta. Solamente ven las cosas que están inmediatamente a su alrededor y que piensan que son buenas. Abraham tenía la vista larga: el veía destellos de la ciudad celestial. Moisés tenía la vista larga, y dejó los palacios de Egipto y se identificó con el pueblo de Dios, con un pueblo pobre, que era esclavo. Pero tenía en persepectiva algo más allá. Podía ver que Dios tenía algo preparado. Existen personas que tienen la vista corta y la vista larga.
Tengo un amigo que ve mal de lejos con un ojo, y mal de cerca con el otro, y creo que la iglesia está llena de esta clase de gente. Quieren poner un ojo en el mundo y el otro en el reino de Dios, y, por eso, todo lo que ven está borroso; un ojo es largo y el otro es corto, y todo es confusión. Ven a los hombres como "árboles que andan". Esteban tenía la vista larga, miraba claramente hacia el cielo, y no lo podían convencer. ni siquiera cuando estaba muriendo, de que Cristo no había ascendido al cielo. "Mirad, mirad más allá", dice él, "puede verle allí, está en el trono, a la diestra de Dios". Miraba con vista clara hacia el cielo, y el mundo no tenía tentaciones para él. Había puesto el mundo bajo sus pies.
Pablo era otro de esos hombres con vista larga. Había sido arrebatado y visto cosas que no podía pronunciar; cosas grandes y gloriosas. Os digo que cuando el Espíritu de Dios está sobre nosotros el mundo parece muy vacío y tiene poco atractivo sobre nosotros conforme comenzamos a soltarnos de él. Cuando el Espíritu de Dios está sobre nosotros, simplemente dejaremos ir las cosas del tiempo y nos aferraremos a las cosas eternas. Esta es la necesidad de la iglesia hoy: queremos que el Espírtu venga con gran poder y consuma toda la vil escoria que hay en nosotros. ¡Oh, que el Espíritu de fuego pueda descender y quemar todo lo que hay en nosotros que es contrario a la bendita palabra y voluntad de Dios!
-D.L. Moody
martes, 7 de abril de 2020
lunes, 6 de abril de 2020
Cuando está bien llorar - Jeremiah Burroughs
Mateo 5:4
Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados.
Ciertamente los que lloran por el pecado, por el suyo propio y por el de otros, son benditos y serán consolados. ¿Cuándo se está llorando con gracia por el pecado? En primer lugar, cuando se llora porque es contra Dios. Davíd oraba "Solo contra ti he pecado" (Salmos 51:4). David había pecado contra Urías, contra su reino y contra su propia alma, pero, por encima de todo, ¡había pecado contra Dios! También cuando oramos porque el pecado es el mayor de los males. La mayor tristeza de Pablo era por el pecado (ver Romanos 7:24). Pablo nunca clamó "miserable de mí" por haber sufrido muchas aflicciones, sino solamente por su pecado. También llorar por el pecado es algo lleno de gracia porque esto está de acuerdo con la ley. Muchas personas se afligen por el pecado, pero, en su espíritu, están en contra de la santidad de la ley que prohíbe el pecado. No quieren ser molestados por su pecado y desearían que no hubiera una ley que lo prohibiera, ni advertencias de Dios contra el mismo. Un llanto lleno de gracia se deleita y aprueba la ley de Dios.
Llorar ha de llevar el corazón a Jesucristo. Muchos hombres y mujeres que se ven atormentados por su pecado piensan que Dios quedará satisfecho con sus llantos. Pero lamentarse desde el corazón por mil años nunca satisfará la justicia de Dios. El llanto no será nada a menos que te conduzca a Jesucristo para satisfacer la justicia de Dios. El llanto que nos lleva a Cristo es un llanto bendito.
También el llanto es adecuado cuando el corazón se dispone contra el pecado. Un llanto que lleva gracia no se lamenta por el pecado para seguir viviendo en él, sino que rompe lo que ligaba al pecado. El alma se hace tan sensible al mal del pecado que rompe con el mismo para siempre. El pecado se convierte en algo amargo, y el alma le dice adiós. Aunque el pecado pueda vencernos por medio de las debilidades, el alma renuncia a él, estableciéndose para siempre en su contra.
El llanto es bendito cuando es una obra libre en el alma. El alma libre y voluntariamente se inclina ante las Escrituras, se deleita en escuchar cualquier verdad de Dios, y bendice a Dios por haber abierto sus ojos para entender la maldad del pecado.
-Jeremiah Burroughs
Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados.
Ciertamente los que lloran por el pecado, por el suyo propio y por el de otros, son benditos y serán consolados. ¿Cuándo se está llorando con gracia por el pecado? En primer lugar, cuando se llora porque es contra Dios. Davíd oraba "Solo contra ti he pecado" (Salmos 51:4). David había pecado contra Urías, contra su reino y contra su propia alma, pero, por encima de todo, ¡había pecado contra Dios! También cuando oramos porque el pecado es el mayor de los males. La mayor tristeza de Pablo era por el pecado (ver Romanos 7:24). Pablo nunca clamó "miserable de mí" por haber sufrido muchas aflicciones, sino solamente por su pecado. También llorar por el pecado es algo lleno de gracia porque esto está de acuerdo con la ley. Muchas personas se afligen por el pecado, pero, en su espíritu, están en contra de la santidad de la ley que prohíbe el pecado. No quieren ser molestados por su pecado y desearían que no hubiera una ley que lo prohibiera, ni advertencias de Dios contra el mismo. Un llanto lleno de gracia se deleita y aprueba la ley de Dios.
Llorar ha de llevar el corazón a Jesucristo. Muchos hombres y mujeres que se ven atormentados por su pecado piensan que Dios quedará satisfecho con sus llantos. Pero lamentarse desde el corazón por mil años nunca satisfará la justicia de Dios. El llanto no será nada a menos que te conduzca a Jesucristo para satisfacer la justicia de Dios. El llanto que nos lleva a Cristo es un llanto bendito.
También el llanto es adecuado cuando el corazón se dispone contra el pecado. Un llanto que lleva gracia no se lamenta por el pecado para seguir viviendo en él, sino que rompe lo que ligaba al pecado. El alma se hace tan sensible al mal del pecado que rompe con el mismo para siempre. El pecado se convierte en algo amargo, y el alma le dice adiós. Aunque el pecado pueda vencernos por medio de las debilidades, el alma renuncia a él, estableciéndose para siempre en su contra.
El llanto es bendito cuando es una obra libre en el alma. El alma libre y voluntariamente se inclina ante las Escrituras, se deleita en escuchar cualquier verdad de Dios, y bendice a Dios por haber abierto sus ojos para entender la maldad del pecado.
-Jeremiah Burroughs
domingo, 5 de abril de 2020
Salmos 78:44-53 - Tim Keller
Salmos 78:44-53
44 Convirtió en sangre sus ríos
y sus corrientes, y no pudieron beber.
45 Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban,
y ranas que los destruían.
46 Entregó también sus cosechas al saltamontes,
y el fruto de su trabajo a la langosta.
47 Con granizo destruyó sus vides,
y sus sicómoros con escarcha.
48 Entregó también al granizo sus ganados,
y sus rebaños a los rayos.
49 Envió sobre ellos el ardor de su ira,
furia, indignación y angustia,
un ejército de ángeles destructores.
50 Preparó senda para su ira;
no eximió sus almas de la muerte,
sino que entregó sus vidas a la plaga,
51 e hirió a todos los primogénitos en Egipto,
las primicias de su virilidad en las tiendas de Cam.
52 Mas a su pueblo lo sacó como a ovejas,
como a rebaño los condujo en el desierto;
53 los guió con seguridad, de modo que no temieron,
pero el mar se tragó a sus enemigos.
Las plagas que Dios infligió sobre Egipto fueron desastres naturales. Hizo que el agua del río Nilo no se pudiera beber, lo cual forzó a las ranas a salir de los pantanos, donde murieron. Sus cadáveres hicieron que viniera una plaga de moscas y mosquitos, lo cual se convirtió en una epidemia. El desatarse de la naturaleza en Egipto apunta a una verdad crucial. Dios creó el mundo, así que cuando le desobedecemos, estamos desatando fuerzas de caos y desorden. Cuando tú, un ser creado para vivir para Dios vives para ti mismo, estás violentando tu diseño. La plaga más mortal es el pecado, y es algo que te desintegrará si no tienes el antídoto: La gracia de Dios en Jesucristo.
Señor, la plaga de pecado infecta cada parte de mí. Hace que quede absorbido por mí mismo de manera cruel y miserable. Me hace espiritualmente impotente para cambiar sin tu gracia e intervención. Dame esa ayuda. Muéstrame a mí mismo, líbrame de los pecados que me dominan, y que te ame para obedecerte. Amén.
-Tim Keller.
sábado, 4 de abril de 2020
Permaneced en su amor - Andrew Murray
Juan 15:9-10
9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10 Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Cristo enseñó a sus discípulos que permanecer en Él era permanecer en su amor. La hora de su sufrimiento estaba cerca, y no podía hablarles mucho más. Sin duda tenían muchas preguntas que hacerle acerca de su amor y de permanecer en Él. Jesús se anticipa y satisface sus deseos, entregando su propia vida como la mejor expresión de su mandamiento.
En su vida de humillación sobre la tierra, Él probó la bendición y la fuerza de saberse objeto de un amor infinito, y permaneció en Él todos sus días. Con su propio ejemplo te invita a aprender que es en esto que puedes encontrar el secreto de tu descanso y gozo. Eres uno con Él: entrégate para ser amado por Él, deja que tus ojos y tu corazón se abran al amor que brilla y te presiona por todos lados.
El creyente que estudia la vida de Cristo como patrón y promesa de lo que su vida puede ser, aprende a entender como el versículo "separados de mí nada podéis hacer" es el preámbulo de "todo lo puedo en Cristo que me fortalece". La dependencia, la sujeción y el auto sacrificio son para el cristiano lo que fueron para Cristo: el camino bendito de la vida. Tal y como Cristo vivió por medio y en el Padre, el creyente vive por medio de Cristo y en Él.
Cristo es la revelación del Padre sobre la tierra. Podía ser su revelación porque el Padre lo amaba, y vivía en ese amor. Los creyentes son la revelación de Cristo sobre la tierra. Solo pueden serlo cuando existe una unidad perfecta. Somos sus representantes, su revelación al mundo de que Cristo nos ama con un amor infinito, y entrega todo lo que tiene.
-Andrew Murray
9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10 Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Cristo enseñó a sus discípulos que permanecer en Él era permanecer en su amor. La hora de su sufrimiento estaba cerca, y no podía hablarles mucho más. Sin duda tenían muchas preguntas que hacerle acerca de su amor y de permanecer en Él. Jesús se anticipa y satisface sus deseos, entregando su propia vida como la mejor expresión de su mandamiento.
En su vida de humillación sobre la tierra, Él probó la bendición y la fuerza de saberse objeto de un amor infinito, y permaneció en Él todos sus días. Con su propio ejemplo te invita a aprender que es en esto que puedes encontrar el secreto de tu descanso y gozo. Eres uno con Él: entrégate para ser amado por Él, deja que tus ojos y tu corazón se abran al amor que brilla y te presiona por todos lados.
El creyente que estudia la vida de Cristo como patrón y promesa de lo que su vida puede ser, aprende a entender como el versículo "separados de mí nada podéis hacer" es el preámbulo de "todo lo puedo en Cristo que me fortalece". La dependencia, la sujeción y el auto sacrificio son para el cristiano lo que fueron para Cristo: el camino bendito de la vida. Tal y como Cristo vivió por medio y en el Padre, el creyente vive por medio de Cristo y en Él.
Cristo es la revelación del Padre sobre la tierra. Podía ser su revelación porque el Padre lo amaba, y vivía en ese amor. Los creyentes son la revelación de Cristo sobre la tierra. Solo pueden serlo cuando existe una unidad perfecta. Somos sus representantes, su revelación al mundo de que Cristo nos ama con un amor infinito, y entrega todo lo que tiene.
-Andrew Murray
viernes, 3 de abril de 2020
Miseria y misericordia - Jonathan Edwards
Salmos 123:3
Ten piedad de nosotros, oh Señor, ten piedad de nosotros,
porque muy hartos estamos de desprecio.
Dios acostumbra a hacer que nos sintamos sensibles de nuestra miseria e indignidad antes de aparecer en Su misericordia ante nosotros. La misericordia de Dios, que muestra a los pecadores cuando Él los lleva a casa hasta el Señor Jesucristo, es la más maravillosa exhibición de amor de la que hayan sido objeto alguna vez los seres humanos. Existen otras cosas en las que Dios expresa en gran manera su misericordia y bondad hacia los hombres, muchos favores temporales. Tenemos las misericordias que Dios derramó sobre su antiguo pueblo: El hacer prosperar a José en Egipto, el liberar a los hijos de Israel de Egipto, el conducirlos a través del Mar Rojo sobre tierra seca, el llevarlos a Canaán, expulsando a los paganos delante de ellos, el liberarlos de tiempo en tiempo de las manos de sus enemigos. Todo esto fueron grandes misericordias. Pero no se igualan a la salvación de Su pueblo de la culpa y el dominio del pecado. Así como Dios prepara a las personas para recibir esas misericordias menores haciéndolas sensibles a su culpa y miseria, también lo hará de forma especial antes de hacerlas conocer su gran amor en Jesucristo. Cuando Dios dispone mostrar su misericordia a los pecadores, primero los lleva a reflexionar sobre sí mismos, a considerar y ser sensibles de lo que son y la condición en la que están. Esta es la forma que Dios tiene de tratar con los seres humanos cuando les da otras grandes y destacadas misericordias y manifestaciones de su favor. Es una confirmación de que esta es su manera de tratar con las almas de los hombres en el momento en que está a punto de revelar su misericordia y amor hacia ellos en Jesucristo.
-Jonathan Edwards
Ten piedad de nosotros, oh Señor, ten piedad de nosotros,
porque muy hartos estamos de desprecio.
Dios acostumbra a hacer que nos sintamos sensibles de nuestra miseria e indignidad antes de aparecer en Su misericordia ante nosotros. La misericordia de Dios, que muestra a los pecadores cuando Él los lleva a casa hasta el Señor Jesucristo, es la más maravillosa exhibición de amor de la que hayan sido objeto alguna vez los seres humanos. Existen otras cosas en las que Dios expresa en gran manera su misericordia y bondad hacia los hombres, muchos favores temporales. Tenemos las misericordias que Dios derramó sobre su antiguo pueblo: El hacer prosperar a José en Egipto, el liberar a los hijos de Israel de Egipto, el conducirlos a través del Mar Rojo sobre tierra seca, el llevarlos a Canaán, expulsando a los paganos delante de ellos, el liberarlos de tiempo en tiempo de las manos de sus enemigos. Todo esto fueron grandes misericordias. Pero no se igualan a la salvación de Su pueblo de la culpa y el dominio del pecado. Así como Dios prepara a las personas para recibir esas misericordias menores haciéndolas sensibles a su culpa y miseria, también lo hará de forma especial antes de hacerlas conocer su gran amor en Jesucristo. Cuando Dios dispone mostrar su misericordia a los pecadores, primero los lleva a reflexionar sobre sí mismos, a considerar y ser sensibles de lo que son y la condición en la que están. Esta es la forma que Dios tiene de tratar con los seres humanos cuando les da otras grandes y destacadas misericordias y manifestaciones de su favor. Es una confirmación de que esta es su manera de tratar con las almas de los hombres en el momento en que está a punto de revelar su misericordia y amor hacia ellos en Jesucristo.
-Jonathan Edwards
jueves, 2 de abril de 2020
Contentamiento y oración
Santiago 5:13
¿Sufre alguno entre vosotros? Que haga oración. ¿Está alguno alegre? Que cante alabanzas.
La última y final ayuda para aprender contentamiento es la oración. La oración es esencial, sin ella, la piedad y las consideraciones no son suficientes. La humildad, la fe el arrepentimiento, la mentalidad celestial y la abnegación son las gracias que calman el corazón, y la oración es el deber que produce esto. Aquella persona que no ha aprendido a orar, no ha aprendido a tener contentamiento. Debe existir un esfuerzo con Dios en oración, o habrá esfuerzo contra el descontento. ¿Estás afligido? ora. ¿Te encuentras con cruces? ora. ¿Está decayendo tu posición, muriendo tu familia, o consumiéndose tu cuerpo con dolor y enfermedad? ora. La mejor forma de tener contentamiento en toda situación es orar en toda situación. Estudiamos mejor esta dura lección cuando estamos sobre nuestras rodillas. La oración promueve el contentamiento.
La oración también ayuda al permitir desahogarnos cuando estamos en problemas. Los recipientes, cuando están llenos, es fácil que estallen. La oración es el mejor desahogo. Podemos acudir a Dios y derramar nuestros corazones ante Él, y el corazón, que estaba a punto de romperse, se ve grandemente aliviado. Ana oró, y dejó de estar triste (Ver 1 Samuel 1:18).
La oración proporciona ayuda al obtener gracia y fuerzas de Dios que nos capacita para el contentamiento. El que calma el mar cuando está agitado también puede calmar el alma en todas sus pasiones y descontentos. El calmar una tormenta interior es algo tan maravilloso como cuando Cristo calmó la tormenta. Pablo tenía contentamiento por medio de Cristo, que lo fortalecía, y esto era una calma mental sobrenatural. Si deseas estar contento bajo toda condición, acude con frecuencia a Dios y ruega que Él te lo conceda. Dile "Señor, estoy fuera de mí, y tengo un corazón descontento que está listo para angustiarse contra ti en cada cruz. Esta es mi carga: no puedo tener victoria sobre mis emociones, no puedo calmarme y y tener una disposición sumisa. Bendito Dios, ayúdame por el poder de tu gracia a tener contentamiento en mi mente". Ora así, y en su debido tiempo Dios te dará aquello por lo que oras.
-Thomas Jacombe
https://www.youtube.com/watch?v=OlUEZZ-QJaU
¿Sufre alguno entre vosotros? Que haga oración. ¿Está alguno alegre? Que cante alabanzas.
La última y final ayuda para aprender contentamiento es la oración. La oración es esencial, sin ella, la piedad y las consideraciones no son suficientes. La humildad, la fe el arrepentimiento, la mentalidad celestial y la abnegación son las gracias que calman el corazón, y la oración es el deber que produce esto. Aquella persona que no ha aprendido a orar, no ha aprendido a tener contentamiento. Debe existir un esfuerzo con Dios en oración, o habrá esfuerzo contra el descontento. ¿Estás afligido? ora. ¿Te encuentras con cruces? ora. ¿Está decayendo tu posición, muriendo tu familia, o consumiéndose tu cuerpo con dolor y enfermedad? ora. La mejor forma de tener contentamiento en toda situación es orar en toda situación. Estudiamos mejor esta dura lección cuando estamos sobre nuestras rodillas. La oración promueve el contentamiento.
La oración también ayuda al permitir desahogarnos cuando estamos en problemas. Los recipientes, cuando están llenos, es fácil que estallen. La oración es el mejor desahogo. Podemos acudir a Dios y derramar nuestros corazones ante Él, y el corazón, que estaba a punto de romperse, se ve grandemente aliviado. Ana oró, y dejó de estar triste (Ver 1 Samuel 1:18).
La oración proporciona ayuda al obtener gracia y fuerzas de Dios que nos capacita para el contentamiento. El que calma el mar cuando está agitado también puede calmar el alma en todas sus pasiones y descontentos. El calmar una tormenta interior es algo tan maravilloso como cuando Cristo calmó la tormenta. Pablo tenía contentamiento por medio de Cristo, que lo fortalecía, y esto era una calma mental sobrenatural. Si deseas estar contento bajo toda condición, acude con frecuencia a Dios y ruega que Él te lo conceda. Dile "Señor, estoy fuera de mí, y tengo un corazón descontento que está listo para angustiarse contra ti en cada cruz. Esta es mi carga: no puedo tener victoria sobre mis emociones, no puedo calmarme y y tener una disposición sumisa. Bendito Dios, ayúdame por el poder de tu gracia a tener contentamiento en mi mente". Ora así, y en su debido tiempo Dios te dará aquello por lo que oras.
-Thomas Jacombe
https://www.youtube.com/watch?v=OlUEZZ-QJaU
miércoles, 1 de abril de 2020
Salmos 78:38-43 - Tim Keller
Salmos 78:38-43
38 Mas Él, siendo compasivo, perdonaba sus iniquidades y no los destruía;
muchas veces contuvo su ira,
y no despertó todo su furor.
39 Se acordaba de que ellos eran carne,
un soplo que pasa y no vuelve.
40 ¡Cuántas veces se rebelaron contra Él en el desierto,
y le entristecieron en las soledades!
41 Tentaron a Dios una y otra vez,
y afligieron al Santo de Israel.
42 No se acordaron de su poder,
del día en que los redimió del adversario,
43 cuando hizo sus señales en Egipto,
y sus prodigios en el campo de Zoán.
La historia que se cuenta en este salmo muestra la paciencia de Dios (versículos 38-39). Él es "lento para la ira" (como dicen Éxodo 34:6 y Salmos 86:15). Él dice "yo no me complazco en la muerte de nadie ... Arrepentíos y vivid" (Ezequiel 18:32). Si alguno se salva, es solamente porque Él nos soporta con paciencia, sin dar nunca a nadie lo que merece cuando lo merece (ver 2 Pedro 3:15). Cuando leemos que Él "se acuerda de que somos carne", escuchamos a Jesús mirando a sus discípulos quedarse dormidos en Getsemaní en su hora de mayor necesidad y diciendo "El Espíritu está dispuesto pero la carne es débil". En otras palabras: "Sé que teníais buenas intenciones". ¡Qué Salvador más paciente!
Señor Jesús, el antiguo significado de paciencia es "sufrir por largo tiempo", y tú ciertamente sufriste infinitamente en lugar de darme el castigo que mis pecados merecían. Tu paciencia conmigo está más allá de las palabras. Que esa verdad me haga paciente con las personas que están a mi alrededor y con mis circunstancias, y con lo que dispongas en mi vida. Amén.
-Tim Keller.
38 Mas Él, siendo compasivo, perdonaba sus iniquidades y no los destruía;
muchas veces contuvo su ira,
y no despertó todo su furor.
39 Se acordaba de que ellos eran carne,
un soplo que pasa y no vuelve.
40 ¡Cuántas veces se rebelaron contra Él en el desierto,
y le entristecieron en las soledades!
41 Tentaron a Dios una y otra vez,
y afligieron al Santo de Israel.
42 No se acordaron de su poder,
del día en que los redimió del adversario,
43 cuando hizo sus señales en Egipto,
y sus prodigios en el campo de Zoán.
La historia que se cuenta en este salmo muestra la paciencia de Dios (versículos 38-39). Él es "lento para la ira" (como dicen Éxodo 34:6 y Salmos 86:15). Él dice "yo no me complazco en la muerte de nadie ... Arrepentíos y vivid" (Ezequiel 18:32). Si alguno se salva, es solamente porque Él nos soporta con paciencia, sin dar nunca a nadie lo que merece cuando lo merece (ver 2 Pedro 3:15). Cuando leemos que Él "se acuerda de que somos carne", escuchamos a Jesús mirando a sus discípulos quedarse dormidos en Getsemaní en su hora de mayor necesidad y diciendo "El Espíritu está dispuesto pero la carne es débil". En otras palabras: "Sé que teníais buenas intenciones". ¡Qué Salvador más paciente!
Señor Jesús, el antiguo significado de paciencia es "sufrir por largo tiempo", y tú ciertamente sufriste infinitamente en lugar de darme el castigo que mis pecados merecían. Tu paciencia conmigo está más allá de las palabras. Que esa verdad me haga paciente con las personas que están a mi alrededor y con mis circunstancias, y con lo que dispongas en mi vida. Amén.
-Tim Keller.
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