miércoles, 18 de marzo de 2026

El engaño de lo material - San Francisco de Asís

Mateo 16:26 ¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?

Ved, ciegos, engañados por vuestros enemigos, por la carne, el mundo y el diablo, que al cuerpo le es dulce hacer el pecado y le es amargo hacerlo servir a Dios; porque todos los vicios y pecados salen y proceden del corazón de los hombres, como dice el Señor en el Evangelio (cf. Mc 7,21). Y nada tenéis en este siglo ni en el futuro. Y pensáis poseer por largo tiempo las vanidades de este siglo, pero estáis engañados, porque vendrá el día y la hora en los que no pensáis, no sabéis e ignoráis; enferma el cuerpo, se aproxima la muerte y así se muere de muerte amarga. Y dondequiera, cuando quiera, como quiera que muere el hombre en pecado mortal sin penitencia ni satisfacción, si puede satisfacer y no satisface, el diablo arrebata su alma de su cuerpo con tanta angustia y tribulación, que nadie puede saberlo sino el que las sufre. Y todos los talentos y poder y ciencia y sabiduría (2 Par 1,12) que pensaban tener, se les quitarán (cf. Lc 8,18; Mc 4,25). Y esos talentos y ese poder, lo dejan a parientes y amigos; y ellos toman y dividen su hacienda, y ellos luego dicen: Maldita sea su alma, porque pudo darnos más y adquirir más de lo que adquirió. 

Los gusanos comen el cuerpo, y así aquéllos perdieron el cuerpo y el alma en este breve siglo.

Extraído e un texto por San Francisco de Asís.

martes, 17 de marzo de 2026

3 Armas contra Satanás

 Te diré las tres armas poderosas contra Satanás.

Primero, el santo nombre de Jesús. Ese es el nombre que Satanás no puede soportar, porque en el nombre de Jesús toda rodilla se doblará en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra.

La segunda, la sangre de Cristo. La invoación de la sangre de Cristo. Pero, somos salvos con la sangre de Cristo, por tanto, en la tentación, clama sobre su sangre, porque sin derramamiento de sangre, no hay remisión de pecados.

Terceramente, la devoción a nuestra Madre Bendita, porque al principio, en el libro del Génesis, fue la simiente de la mujer la que aplastaría la semilla de Satanás.

Estamos armados con estas tres armas. El santo Nombre, la sangre de Cristo y la Madre bendita.

Traducido de un audio por Fulton Sheen.


¿Qué es la devoción? - San Francisco de Sales

Romanos 12:11 en la actividad, no seáis negligentes; en el espíritu, manteneos fervorosos, sirviendo constantemente al Señor 

La viva y verdadera devoción presupone el amor de Dios. Pero no es un amor cualquiera.

Cuando el amor divino llena de belleza nuestras almas, se llama gracia, y es la gracia la que nos hace agradables a su divina Majestad. Cuando nos da fuerzas para obrar bien, se llama caridad. Sin embargo, cuando llega a tal grado de perfección que no solo nos hace obrar bien, sino también con cuidado, frecuencia y prontitud, entonces se llama devoción.

La devoción es una agilidad, una viveza espiritual por medio de la cual la caridad hace obras en nosotros, o nosotros por ella, pronta y afectuosamente. Así como corresponde a la caridad el hacernos cumplir de manera general todos los mandamientos de Dios, corresponde también a la devoción hacer que los cumplamos con ánimo pronto y resuelto. Para sere bueno se ha de tener caridad, y, para ser devoto, además de la caridad se requiere una gran diligencia y presteza en los actos de esta virtud.

De un texto por San Francisco de Sales. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

lunes, 16 de marzo de 2026

El propósito del sufrimiento - Fulton Sheen

 ¿Qué hace el dolor para volver a un hombre fuerte? Bien. El dolor es un purificador. Obtenemos conocimiento de los libros, pero la sabiduría se obtiene del sufrimiento.

Nunca vayas a consultar a alguien que no haya sufrido de alguna forma. El dolor es como tensar las cuerdas de un violín. Produce una melodía mejor. El dolor es como el mazo y el cincel que eliminan grandes bloques de soberbia y egoísmo para sacar la forma de la roca. El dolor es el quemar la escoria para revelar el oro.

Traducido de un texto por Fulton Sheen. Que el Señor les bendiga.

La eternidad y el temor. Fulton Sheen

El hombre moderno no sabe dónde va, no tiene certeza de su destino. Está como en una tormenta en medio del mar, y teme verse arrojado por la borda a la nada de la que procede.

Por eso vive con una sensación terrible de temor. Nuestro hombre moderno está temiendo las cosas equivocadas. Y gran parte de la cultura moderna está destinada a intentar suprimir ese temor. Pastillas para dormir, opiáceos, el amor constante por los pasatiempos y los placeres. Todo esto es lo que se intenta para suprimir ese terrible conocer y sentir de la nada y el temor de la nada.

¿Por qué una vaca jamás tiene temor? El cerdo nunca tiene psicósis.La gallina nunca tiene neurosis.¿Por qué ninguno de ellos tiene temor? Simplemente porqe ninguna de estas cosas de la creación inferior, nada que esté por debajo del hombre, tiene un alma que ha nacido para el infinito. Se necesita la eternidad para que un ser humano desespere. Si tan solo lo supieran.

Dije que temen las cosas equivocadas. Solíamos temer a Dios. Luego comenzamos a temer al prójimo. Y ahora comenzamos a temer ¿el qué? Comenzamos a tener temor de nosotros mismos. Algo a lo que nunca deberíamos temer.

De un texto por Fulton Sheen


domingo, 15 de marzo de 2026

Fe, filosofía y verdad, por Joseph Ratzinger

La fe no es un pensamiento en el que el yo, libre de toda atadura, imagina reflexionar sobre la misma fe. Más bien, la fe se produce por un diálogo, es una expresión de lo que se oye, de lo que se recibe y de la respuesta que, por la conversación entre el yo y el tú, nos lleva a un nosotros, acercándonos a los que creen lo mismo.

San Pablo dice que la fe viene por el oir. Esto puede paracer una idea de un tiempo determinado, una noción que, por tanto, puede cambiar. A alguien podría parecerle que es el resultado de la situación de la sociedad en aquel tiempo, y que, a lo mejor algún día la fe puede venir de leer o reflexionar. Pero la verdad es que ahí existe algo más que el reflejo de una determinada situación histórica. La frase de que la fe viene por el oír expresa una estructura permanente. La afirmación muestra la diferencia entre la fe y la filosofía pura, aunque en su ser más ínitimo la fe también mueva a la búsqueda filosófica de la verdad.

La fe nace de lo que se oye. Recibe lo que no ha pensado, de manera que pensar en la fe siempre es una reflexión acerca de lo que se ha recibido y esucuchado antes. La fe no es un producto de mis pensamientos, viene de afuera; la palabra no es algo de lo que dispongo y cambio a mi gusto, sino que se anticipa a mí mismo, a mi idea. La nota característica del acontecimiento de la fe es el positivismo de lo que viene a mí, de lo que no nace en mí ni me abre, de lo que yo no puedo dar; por eso se da una supremacía de la palabra anunciada sobre la idea, de manera que no es la idea quien crea las palabras, sino que la palabra predicada marca el camino del pensamiento. La primacía de la palabra y lo positivo de la fe van unidos a su carácter social; esto supone también una diferencia con la estructura individualista del pensar filosófico que en cuanto tal busca la verdad

En la filosofía lo principal es la búsqueda privada de la verdad; después, como algo secundario, busca y encuentra compañeros de viaje. La fe, por el contrario, es ante todo una llamada a la comunidad en la unidad del espíritu mediante la unidad de la palabra; su finalidad es, ante todo, social: suscitar la unidad del espíritu mediante la unidad de la palabra. Después, sólo después, abre el camino que lleva a la aventura de la verdad.

Devocional inspirado en un texto de Joseph Ratzinger.

Gloria sea al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Comienza contigo. Reflexiones de San Ignacio de Loyola

 


Filipenses 2:12-13 Por lo tanto, queridos hermanos, ya que siempre habéis obedecido, no solo cuando yo estaba presente, sino mucho más ahora en mi ausencia, trabajad por vuestra salvación con temor y temblor, porque es Dios quien activa en vosotros el querer y el obrar para realizar su designio de amor. 

¡Todo sea para la gloria de Dios! Que tu primera regla de acción sea confiar en Dios como si el éxito dependiese completamente de ti y no de Él, pero emplea todos tus esfuerzos como si Dios solamente hiciese todo, y tú mismo, nada.

El que se dedica a hacer que otros sean mejores está perdiendo su tiempo a menos que comience consigo mismo. Un cambio de ambiente no implica un cambio de vida. La persona imperfecta será en gran medida igual donde quiere que esté, a menos que renuncie a sí misma. Puedes estar seguro de que el progreso que hagas en lo espiritual estará en proporción a tu grado de abandono del egoísmo y la preocupación por tu propio bienestar. Debes esforzarte mucho más por domar el interior que el exterior, por quebrantar el espíritu, más que los huesos.

Romanos 8:32 dice: "El que no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él?". La generosidad de Dios es inmensa. De Él podemos obtener lo que no conseguimos de otros seres humanos. Aunque ellos no nos den nada, de Dios podemos ganar todas las cosas.Cuanto más estrechamente te unas a Dios y cuanto más te entregues de corazón a su suprema majestad, más liberalidad tendrá Él contigo.

Devocional inspirado en los pensamientos de San Ignacio de Loyola.

Gloria sea al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.