domingo, 22 de marzo de 2026

Por qué no bajó de la cruz - Fulton Sheen

 Hubo un grupo de burladores al pie de la cruz. Y decían: "¡Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz!. A otros salvó, y Él mismo no puede salvarse".

Esa es la prueba que querían. Que Jesús bajase de la cruz. En otras palabras: "¡Danos una religión que no tenga una cruz!". Baja y creeremos. Pero Él no bajó. Y ¿Por qué? Porque si hubiera bajado nunca nos habría salvado. Decían: A otros salvó, pero a Él mismo no se puede salvar. ¡Por supuesto que no puede! La lluvia no se puede salvar a sí misma si ha de hacer brotar la vegetación. Una madre no puede salvarse a sí misma si tiene que salvar a su hijo. Un soldado no puede salvarse a sí mismo si tiene que salvar a su país. Esta no es la ley de la debilidad. Es la ley del sacrificio. Ningún hombre tiene un amor más grande que este: el que da la vida por sus amigos.

De un texto por Fulton Sheen


Confía en la misericordia de Jesús - Leon XIV

Debido al pecado original, a veces hacemos lo contrario a lo que sabemos que está bien. 

Pero hay buenas noticias. El pecado nunca tiene la última palabra.

Siempre que pedimos a Dios misericordia, Él nos perdona. El papa Francisco dijo que Dios nunca se cansa de perdonar, aunque nosotros a veces nos cansamos de pedir perdón. Así que, incluso cuando caemos de nuevo, debemos recordar las palabras de San Pablo: "Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores". Él vino por nosotros conociendo nuestras debilidades. Jesús contó muchas historias acerca del gozo de Dios cuando alguien regresa a Él.

A nosotros nos cuesta perdonar. Pero el corazón de Dios es diferente. Él nunca deja de invitarnos a que volvamos, y experimentamos esta misericordia de Dios de forma especial en el sacramento de la reconciliación. 

En la confesión, Jesús se encuentra con nosotros a través del sacerdote cuando confesamos nuestros pecados honestamente y aceptamos nuestra penitencia. El sacerdote nos da la absolución, y sabemos con certeza que somos perdonados.

Así que sí, puede ser desalentador cuando caemos, pero no te enfoques solo en tus pecados. Mira a Jesús, confía en su misericordia, ve con confianza. Él siempre te dará la bienvenida a casa.

-De un mensaje de Leon XIV. 

jueves, 19 de marzo de 2026

Lleva tu vida al infinito - Fulton Sheen


Lucas 12:15 «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes»

En nuestra civilización contemporánea, coinciden varias cosas. 

En primer lugar, una gran prosperidad material, y, al mismo tiempo, una cantidad tremenda de descontento mental e interior. No deberíamos tener un sentido de la vida tan trágico con tanta prosperidad. ¿Por qué sucede?

Ciertamente, no es porque seamos prósperos. Solo puede ser porque, en gran medida, estamos asumiendo que todo lo que necesitamos para ser felices es prosperidad material. En otras palabras, hemos hecho de nuestra filosofía una filosofía de poseer, en lugar de una filosofía de ser. Lo que estamos intentando hacer con nuestra alma y nuestro corazón, que fueron hechos para lo infinito de la vida, la verdad y el amor, lo que intentamos hacer es tirar de este infinito hacia abajo, introducirlo en nuestra estructura finita con todo su entorno material y, simplemente ¡no se puede!

Más bien, lo que debemos hacer para ser felices en medio de la prosperidad, es tomar esa naturaleza finita en nosotros y zambullirla en el infinito.

Traducido de una enseñanza por Fulton Sheen

Puedes verlo en vídeo en: https://youtu.be/V5Q3QndcXCw?si=T-__LzbBGYdJxMvp

miércoles, 18 de marzo de 2026

El engaño de lo material - San Francisco de Asís

Mateo 16:26 ¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?

Ved, ciegos, engañados por vuestros enemigos, por la carne, el mundo y el diablo, que al cuerpo le es dulce hacer el pecado y le es amargo hacerlo servir a Dios; porque todos los vicios y pecados salen y proceden del corazón de los hombres, como dice el Señor en el Evangelio (cf. Mc 7,21). Y nada tenéis en este siglo ni en el futuro. Y pensáis poseer por largo tiempo las vanidades de este siglo, pero estáis engañados, porque vendrá el día y la hora en los que no pensáis, no sabéis e ignoráis; enferma el cuerpo, se aproxima la muerte y así se muere de muerte amarga. Y dondequiera, cuando quiera, como quiera que muere el hombre en pecado mortal sin penitencia ni satisfacción, si puede satisfacer y no satisface, el diablo arrebata su alma de su cuerpo con tanta angustia y tribulación, que nadie puede saberlo sino el que las sufre. Y todos los talentos y poder y ciencia y sabiduría (2 Par 1,12) que pensaban tener, se les quitarán (cf. Lc 8,18; Mc 4,25). Y esos talentos y ese poder, lo dejan a parientes y amigos; y ellos toman y dividen su hacienda, y ellos luego dicen: Maldita sea su alma, porque pudo darnos más y adquirir más de lo que adquirió. 

Los gusanos comen el cuerpo, y así aquéllos perdieron el cuerpo y el alma en este breve siglo.

Extraído de un texto por San Francisco de Asís.

martes, 17 de marzo de 2026

3 Armas contra Satanás

 Te diré las tres armas poderosas contra Satanás.

Primero, el santo nombre de Jesús. Ese es el nombre que Satanás no puede soportar, porque en el nombre de Jesús toda rodilla se doblará en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra.

La segunda, la sangre de Cristo. La invoación de la sangre de Cristo. Pero, somos salvos con la sangre de Cristo, por tanto, en la tentación, clama sobre su sangre, porque sin derramamiento de sangre, no hay remisión de pecados.

Terceramente, la devoción a nuestra Madre Bendita, porque al principio, en el libro del Génesis, fue la simiente de la mujer la que aplastaría la semilla de Satanás.

Estamos armados con estas tres armas. El santo Nombre, la sangre de Cristo y la Madre bendita.

Traducido de un audio por Fulton Sheen.


¿Qué es la devoción? - San Francisco de Sales

Romanos 12:11 en la actividad, no seáis negligentes; en el espíritu, manteneos fervorosos, sirviendo constantemente al Señor 

La viva y verdadera devoción presupone el amor de Dios. Pero no es un amor cualquiera.

Cuando el amor divino llena de belleza nuestras almas, se llama gracia, y es la gracia la que nos hace agradables a su divina Majestad. Cuando nos da fuerzas para obrar bien, se llama caridad. Sin embargo, cuando llega a tal grado de perfección que no solo nos hace obrar bien, sino también con cuidado, frecuencia y prontitud, entonces se llama devoción.

La devoción es una agilidad, una viveza espiritual por medio de la cual la caridad hace obras en nosotros, o nosotros por ella, pronta y afectuosamente. Así como corresponde a la caridad el hacernos cumplir de manera general todos los mandamientos de Dios, corresponde también a la devoción hacer que los cumplamos con ánimo pronto y resuelto. Para sere bueno se ha de tener caridad, y, para ser devoto, además de la caridad se requiere una gran diligencia y presteza en los actos de esta virtud.

De un texto por San Francisco de Sales. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

lunes, 16 de marzo de 2026

El propósito del sufrimiento - Fulton Sheen

 ¿Qué hace el dolor para volver a un hombre fuerte? Bien. El dolor es un purificador. Obtenemos conocimiento de los libros, pero la sabiduría se obtiene del sufrimiento.

Nunca vayas a consultar a alguien que no haya sufrido de alguna forma. El dolor es como tensar las cuerdas de un violín. Produce una melodía mejor. El dolor es como el mazo y el cincel que eliminan grandes bloques de soberbia y egoísmo para sacar la forma de la roca. El dolor es el quemar la escoria para revelar el oro.

Traducido de un texto por Fulton Sheen. Que el Señor les bendiga.