Hubo un grupo de burladores al pie de la cruz. Y decían: "¡Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz!. A otros salvó, y Él mismo no puede salvarse".
Esa es la prueba que querían. Que Jesús bajase de la cruz. En otras palabras: "¡Danos una religión que no tenga una cruz!". Baja y creeremos. Pero Él no bajó. Y ¿Por qué? Porque si hubiera bajado nunca nos habría salvado. Decían: A otros salvó, pero a Él mismo no se puede salvar. ¡Por supuesto que no puede! La lluvia no se puede salvar a sí misma si ha de hacer brotar la vegetación. Una madre no puede salvarse a sí misma si tiene que salvar a su hijo. Un soldado no puede salvarse a sí mismo si tiene que salvar a su país. Esta no es la ley de la debilidad. Es la ley del sacrificio. Ningún hombre tiene un amor más grande que este: el que da la vida por sus amigos.
De un texto por Fulton Sheen