sábado, 28 de marzo de 2026

Un amor elevado - Fulton Sheen

Cuando la voluntad ama algo que está por debajo de ella, se degrada. 

Por ejemplo. Supongamos que el amor principal es el dinero. Entonces la persona se volverá como el oro. Dura, fría, amarilla. Supongamos que es la carnalidad y la persona viva solo para los placeres de la carne. Se degrada. Porque siempre nos volvemos como lo que amamos. 

Si la persona ama el alcohol, se vuelve alcohólica. Se degrada a sí misma. Se rebaja amando lo que está por debajo de sí misma. Pero si una persona ama algo que está por encima de ella, se ennoblece. Por eso, es importante para la juventud y, de hecho, para cualquiera, tener el tipo correcto de ideales y el tipo correcto de héroes, porque nos inclinamos a imitarlos. ¿A quién amamos? Cuanto más elevado el amor, más se levanta la dignidad humana. 

-Por Fulton Sheen. 

viernes, 27 de marzo de 2026

Teresa de Jesús - Un palacio para el Señor

 Hagamos cuenta de que dentro de nosotros hay un palacio de enorme riqueza, un edificio de oro y piedras preciosas como para el Señor. Nosotros tomamos parte en que ese edificio sea así, y verdaderamente lo es, porque no existe un edificio con tanta hermosura como un alma limpia y llena de virtudes. Cuanto máyores son estas, más resplandecen las piedras. En este palacio está el gran Rey, que ha querido ser nuestro Padre, sentado en un trono de grandísimo precio, que es nuestro corazón.

-Santa Teresa de Jesús

lunes, 23 de marzo de 2026

La purificación paso a paso - San Francisco de Sales

 La purificación y la curación ordinaria, se hace poco a poco, paso a paso, por grados, de adelanto en adelanto, con dificultad y con tiempo.

Los ángeles de la escalera de Jacob tienen alas, pero no vuelan, sino que suben y bajan en orden, escalón a escalón. El alma que se remonta desde el pecado a la devoción, es como la aurora, que, cuando aparece, no disipa en un instante las tinieblas, sino que lo hace lentamente. Dice un dicho que cuanto menos precipitada es la curación, también es más segura: las enfermedades del corazón, como las del cuerpo, vienen a caballo y al galope, pero se van a pie y paso a paso.

-San Franciso de Sales

domingo, 22 de marzo de 2026

Por qué no bajó de la cruz - Fulton Sheen

Ver esta reflexión en vídeo: https://youtube.com/shorts/pFwqr_V4xME?si=vV6ZhDnywl6apEVR

Hubo un grupo de burladores al pie de la cruz. Y decían: "¡Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz!. A otros salvó, y Él mismo no puede salvarse".

Esa es la prueba que querían. Que Jesús bajase de la cruz. En otras palabras: "¡Danos una religión que no tenga una cruz!". Baja y creeremos. Pero Él no bajó. Y ¿Por qué? Porque si hubiera bajado nunca nos habría salvado. Decían: A otros salvó, pero a Él mismo no se puede salvar. ¡Por supuesto que no puede! La lluvia no se puede salvar a sí misma si ha de hacer brotar la vegetación. Una madre no puede salvarse a sí misma si tiene que salvar a su hijo. Un soldado no puede salvarse a sí mismo si tiene que salvar a su país. Esta no es la ley de la debilidad. Es la ley del sacrificio. Ningún hombre tiene un amor más grande que este: el que da la vida por sus amigos.

De un texto por Fulton Sheen


Confía en la misericordia de Jesús - Leon XIV

Debido al pecado original, a veces hacemos lo contrario a lo que sabemos que está bien. 

Pero hay buenas noticias. El pecado nunca tiene la última palabra.

Siempre que pedimos a Dios misericordia, Él nos perdona. El papa Francisco dijo que Dios nunca se cansa de perdonar, aunque nosotros a veces nos cansamos de pedir perdón. Así que, incluso cuando caemos de nuevo, debemos recordar las palabras de San Pablo: "Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores". Él vino por nosotros conociendo nuestras debilidades. Jesús contó muchas historias acerca del gozo de Dios cuando alguien regresa a Él.

A nosotros nos cuesta perdonar. Pero el corazón de Dios es diferente. Él nunca deja de invitarnos a que volvamos, y experimentamos esta misericordia de Dios de forma especial en el sacramento de la reconciliación. 

En la confesión, Jesús se encuentra con nosotros a través del sacerdote cuando confesamos nuestros pecados honestamente y aceptamos nuestra penitencia. El sacerdote nos da la absolución, y sabemos con certeza que somos perdonados.

Así que sí, puede ser desalentador cuando caemos, pero no te enfoques solo en tus pecados. Mira a Jesús, confía en su misericordia, ve con confianza. Él siempre te dará la bienvenida a casa.

-De un mensaje de Leon XIV. 

jueves, 19 de marzo de 2026

Lleva tu vida al infinito - Fulton Sheen


Lucas 12:15 «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes»

En nuestra civilización contemporánea, coinciden varias cosas. 

En primer lugar, una gran prosperidad material, y, al mismo tiempo, una cantidad tremenda de descontento mental e interior. No deberíamos tener un sentido de la vida tan trágico con tanta prosperidad. ¿Por qué sucede?

Ciertamente, no es porque seamos prósperos. Solo puede ser porque, en gran medida, estamos asumiendo que todo lo que necesitamos para ser felices es prosperidad material. En otras palabras, hemos hecho de nuestra filosofía una filosofía de poseer, en lugar de una filosofía de ser. Lo que estamos intentando hacer con nuestra alma y nuestro corazón, que fueron hechos para lo infinito de la vida, la verdad y el amor, lo que intentamos hacer es tirar de este infinito hacia abajo, introducirlo en nuestra estructura finita con todo su entorno material y, simplemente ¡no se puede!

Más bien, lo que debemos hacer para ser felices en medio de la prosperidad, es tomar esa naturaleza finita en nosotros y zambullirla en el infinito.

Traducido de una enseñanza por Fulton Sheen

Puedes verlo en vídeo en: https://youtu.be/V5Q3QndcXCw?si=T-__LzbBGYdJxMvp

miércoles, 18 de marzo de 2026

El engaño de lo material - San Francisco de Asís

Mateo 16:26 ¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?

Ved, ciegos, engañados por vuestros enemigos, por la carne, el mundo y el diablo, que al cuerpo le es dulce hacer el pecado y le es amargo hacerlo servir a Dios; porque todos los vicios y pecados salen y proceden del corazón de los hombres, como dice el Señor en el Evangelio (cf. Mc 7,21). Y nada tenéis en este siglo ni en el futuro. Y pensáis poseer por largo tiempo las vanidades de este siglo, pero estáis engañados, porque vendrá el día y la hora en los que no pensáis, no sabéis e ignoráis; enferma el cuerpo, se aproxima la muerte y así se muere de muerte amarga. Y dondequiera, cuando quiera, como quiera que muere el hombre en pecado mortal sin penitencia ni satisfacción, si puede satisfacer y no satisface, el diablo arrebata su alma de su cuerpo con tanta angustia y tribulación, que nadie puede saberlo sino el que las sufre. Y todos los talentos y poder y ciencia y sabiduría (2 Par 1,12) que pensaban tener, se les quitarán (cf. Lc 8,18; Mc 4,25). Y esos talentos y ese poder, lo dejan a parientes y amigos; y ellos toman y dividen su hacienda, y ellos luego dicen: Maldita sea su alma, porque pudo darnos más y adquirir más de lo que adquirió. 

Los gusanos comen el cuerpo, y así aquéllos perdieron el cuerpo y el alma en este breve siglo.

Extraído de un texto por San Francisco de Asís.