martes, 17 de diciembre de 2019
Aprovechando el tiempo
Efesios 5:15-16
Por tanto, tened cuidado cómo andáis; no como insensatos, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.
La oportunidad se ha de abrazar y aprovechar en el momento, ¡Y esto es lo más sabio! Las bestias son mucho más sabias que aquel que descuida la oportunidad. Somos responsables de cada oportunidad. Si los gorriones están despiertos y trinando ¿está bien que los pastores estén durmiendo? Las personas del mundo de todo oficio, incluso los hijos de la violencia, aprovechan su ocasión y se despiertan temprano. ¿Acaso han de dormir los que dicen ser cristianos mientras estos otros están ya despiertos y activos? ¡Trabaja, Trabaja a buen ritmo tú que tienes el amanecer del evangelio! ¿Estás ocioso mientras el tiempo te apresura hacia la tumba? El tiempo tiene alas, y tu reloj de arena no necesita ser agitado. No hay parada para el arroyo del tiempo, y el sol se está poniendo. Cristianos perezosos, si el sol no se debe poner sobre vuestro enojo, ¡Ciertamente tampoco debe hacerlo sobre vuestra pereza! No puedes ver tu tiempo correr, pero pronto podrás ver que se ha ido. Es como un reloj, aunque no veas las manecillas moverse, puedes ver cuando ya se han movido. Malo es decir "es demasiado pronto" pero es peor decir "es demasiado tarde". La mañana es tu mejor hora, y la más adecuada para tu oficio, pero la tarde es mejor tiempo que no tener ninguno.
Si Dios nos ayuda, se puede hacer mucho trabajo en poco tiempo, pero Dios debe acudir con un milagro para compensar en una hora o dos por lo que no se hizo en 50 años. Hemos de redimir nuestro tiempo de las garras de las vanas ocupaciones que tan a menudo nos capturan. Es triste que nuestro trabajo quede por hacer por falta de tiempo cuando estamos muriendo, cuando no se ha hecho por el desperdicio de tiempo mientras estábamos vivos. Que los latigazos de la severidad divina que han caído sobre nosotros aviven nuestro ritmo conforme viajamos hacia el cielo. Existen muchos ladrones en la vela de tu tiempo que la malgastan, ya sea durmiendo, en ocupaciones, o disfrutes. Hay muchas tareas que toman tiempo en nuestro viaje. Cuanto más nos retrasemos, más duro será comenzar.
-William Jenkin
lunes, 16 de diciembre de 2019
Salmos 71:7-18
Salmos 71:7-18
7 He llegado a ser el asombro de muchos,
porque tú eres mi refugio fuerte.
8 Llena está mi boca de tu alabanza
y de tu gloria todo el día.
9 No me rechaces en el tiempo de la vejez;
no me desampares cuando me falten las fuerzas.
10 Porque mis enemigos han hablado de mí;
y los que acechan mi vida han consultado entre sí,
11 diciendo: Dios lo ha desamparado;
perseguidlo y apresadlo, pues no hay quien lo libre.
12 Oh Dios, no estés lejos de mí;
Dios mío, apresúrate a socorrerme.
13 Sean avergonzados y consumidos los enemigos de mi alma;
sean cubiertos de afrenta y de ignominia los que procuran mi mal.
14 Mas yo esperaré continuamente,
y aún te alabaré más y más.
15 Todo el día contará mi boca
de tu justicia y de tu salvación,
porque son innumerables.
16 Vendré con los hechos poderosos de Dios el Señor;
haré mención de tu justicia, de la tuya sola.
17 Oh Dios, tú me has enseñado desde mi juventud,
y hasta ahora he anunciado tus maravillas.
18 Y aun en la vejez y las canas, no me desampares, oh Dios,
hasta que anuncie tu poder a esta generación,
tu poderío a todos los que han de venir.
Al envejecer, las fuerzas menguan (versículo 9) y no podemos hacer lo mismo que hacíamos (versículos 10 al 11). Pero nuestro valor se basa, no en nuestro estatus ni en lo que dice la sociedad, sino en los ojos de Dios (versículo 7). Cuando el predicador anglicano del siglo XIX Charles Simeon se retiró después de 54 años de ministerio, un amigo descubrió que todavía se levantaba a las 4 de la mañana todos los días para orar y estudiar las Escrituras. Cuando se le sugirió que lo tomara con más calma, él replicó: "¿No debo correr con todas mis fuerzas ahora que estoy viendo la línea de meta?".
Señor, ayúdame a prepararme para la vejez ahora, mostrándome con tu Espíritu que mi valor no se basa en mis ingresos, productividad, o popularidad. Se basa en ser un miembro de tu pueblo y la familia de Dios. Amén.
-Tim Keller.
domingo, 15 de diciembre de 2019
Días de cielo sobre la tierra
Salmos 61:2
Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare.
Llévame a la roca que es más alta que yo,
Todas las dificultades y peligros deben ceder ante la omnipotencia de la fe. Por fe las puertas de Jericó cayeron después de haber sido rodeadas durante siete días, y aún las más fuertes ciudadelas del adversario deben ceder ante la perseverante y victoriosa marcha de la fe.
Por fe Daniel cerró la boca de leones y fue librado, como se nos dice expresamente. Porque creyó en Dios. No fue la justicia de su vida o su valiente fidelidad la que lo salvó, sino su confianza en el Señor. Una fe así ha contenido el golpe de la muerte y las amenazas de desastre de muchos de los hijos de Dios en las experiencias diarias de sus providenciales vidas. No existe dificultad demasiado pequeña para este ejercicio, y no hay crisis tan terrible sobre la que no pueda triunfar.
¿Avanzaremos con esta espada y este escudo y pondremos a prueba todas las posibilidades de la fe? Si lo hacemos, poseeremos una vida bendecida incluso pasando por todos los ejércitos del infierno, y sabremos que somos inmortales hasta que nuestra obra sea finalizada.
A.B. Simpson
Escúchalo en: https://youtu.be/FtS3xMQ_Yks
Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare.
Llévame a la roca que es más alta que yo,
Todas las dificultades y peligros deben ceder ante la omnipotencia de la fe. Por fe las puertas de Jericó cayeron después de haber sido rodeadas durante siete días, y aún las más fuertes ciudadelas del adversario deben ceder ante la perseverante y victoriosa marcha de la fe.
Por fe Daniel cerró la boca de leones y fue librado, como se nos dice expresamente. Porque creyó en Dios. No fue la justicia de su vida o su valiente fidelidad la que lo salvó, sino su confianza en el Señor. Una fe así ha contenido el golpe de la muerte y las amenazas de desastre de muchos de los hijos de Dios en las experiencias diarias de sus providenciales vidas. No existe dificultad demasiado pequeña para este ejercicio, y no hay crisis tan terrible sobre la que no pueda triunfar.
¿Avanzaremos con esta espada y este escudo y pondremos a prueba todas las posibilidades de la fe? Si lo hacemos, poseeremos una vida bendecida incluso pasando por todos los ejércitos del infierno, y sabremos que somos inmortales hasta que nuestra obra sea finalizada.
A.B. Simpson
Escúchalo en: https://youtu.be/FtS3xMQ_Yks
viernes, 13 de diciembre de 2019
Deuda imposible
Mateo 18:25
A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda.
No podemos apreciar las buenas nuevas del evangelio hasta que veamos nuestra profunda necesidad. La mayoría de la gente, incluso los creyentes, nunca han pensado mucho en cuán desesperada era nuestra condición fuera de Cristo. Pocos piensan alguna vez en las aterradoras implicaciones de estar bajo la ira de Dios. Y ninguno de nosotros se da cuenta de cuán verdaderamente pecadores somos.
Jesús una vez contó una historia (en Mateo 18:21-35) acerca del siervo de un rey que debía a su amo diez mil talentos. Solo un talento equivalía a unos veinte años de sueldo para un obrero. ¿Por qué utilizaría Jesús una cantidad tan poco realista cuando sabía que, en la vida real, para un siervo sería imposible acumular una deuda así?
A Jesús le gustaba usar hipérboles para dejar claras las enseñanzas. Esa inmensa suma representa una deuda espiritual que todos nosotros debemos a Dios. Es la deuda por nuestros pecados. Para cada uno de nosotros es una cantidad desorbitada.
De eso trata el evangelio. Jesús pagó nuestra deuda al completo, e hizo aún mucho más. También compró para nosotros una herencia eterna de infinito valor. Es por eso que Pablo escribió acerca de las inexcrutables riquezas de Cristo en Efesios 3:8, y Dios quiere que disfrutemos de esas riquezas aquí y ahora, incluso en medio de la dificultad y las circunstancias que nos desalientan.
Si no tenemos una convicción de pecado de corazón, no podemos tener un sentimiento serio de interés personal en el evangelio. Lo que es más, esta convicción debería crecer a lo largo de nuestras vidas cristianas. De hecho, es un signo de crecimiento espiritual el tener una cada vez mayor conciencia de nuestro pecado.
-Jerry Bridges
Escucha esta reflexión en: https://youtu.be/aB3r_YLiCcM
A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda.
No podemos apreciar las buenas nuevas del evangelio hasta que veamos nuestra profunda necesidad. La mayoría de la gente, incluso los creyentes, nunca han pensado mucho en cuán desesperada era nuestra condición fuera de Cristo. Pocos piensan alguna vez en las aterradoras implicaciones de estar bajo la ira de Dios. Y ninguno de nosotros se da cuenta de cuán verdaderamente pecadores somos.
Jesús una vez contó una historia (en Mateo 18:21-35) acerca del siervo de un rey que debía a su amo diez mil talentos. Solo un talento equivalía a unos veinte años de sueldo para un obrero. ¿Por qué utilizaría Jesús una cantidad tan poco realista cuando sabía que, en la vida real, para un siervo sería imposible acumular una deuda así?
A Jesús le gustaba usar hipérboles para dejar claras las enseñanzas. Esa inmensa suma representa una deuda espiritual que todos nosotros debemos a Dios. Es la deuda por nuestros pecados. Para cada uno de nosotros es una cantidad desorbitada.
De eso trata el evangelio. Jesús pagó nuestra deuda al completo, e hizo aún mucho más. También compró para nosotros una herencia eterna de infinito valor. Es por eso que Pablo escribió acerca de las inexcrutables riquezas de Cristo en Efesios 3:8, y Dios quiere que disfrutemos de esas riquezas aquí y ahora, incluso en medio de la dificultad y las circunstancias que nos desalientan.
Si no tenemos una convicción de pecado de corazón, no podemos tener un sentimiento serio de interés personal en el evangelio. Lo que es más, esta convicción debería crecer a lo largo de nuestras vidas cristianas. De hecho, es un signo de crecimiento espiritual el tener una cada vez mayor conciencia de nuestro pecado.
-Jerry Bridges
Escucha esta reflexión en: https://youtu.be/aB3r_YLiCcM
jueves, 12 de diciembre de 2019
La salvación compensa
2 Corintios 6:1-2
1 Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.
2 Porque dice:
En tiempo aceptable te he oído,
Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.
Por "la gracia de Dios" Pablo quiere significar el mensaje del evangelio. El evangelio es llamado "gracia" porque es el instrumento, bajo el Espíritu de Dios, para derramar los beneficios de la gracia libre sobre nosotros. Recibirla en vano es recibir lo que no es de provecho. Dios ha asignado un cierto tiempo y día para otorgar su gracia, y Pablo quiere que los Corintios respondan en ese tiempo. Descuidarlo es algo que pone en peligro la salvación eterna. Cuando el tiempo y los medios se unen producen una oportunidad. El día de salvación es el momento en el que Dios, por la gracia libre, acepta a la persona por su buena y libre voluntad. Podemos dejar que este tiempo se escape entre nuestros dedos fácilmente, por tanto, es necesario echar mano de él instantáneamente. Abrazar esta oportunidad es una sabiduría que solamente Dios puede enseñarnos. La oportunidad es tan corta y repentina, y las personas están tan cegadas por placeres, juicios y vanas esperanzas... La oportunidad ha de abrazarse en el momento, y descuidarla es el mayor destructor del mundo. Lo que arruina, no solo es negarse, sino retrasarse. Todo lo que el diablo pretende y desea es tu ahora, tu oportunidad presente. Te ofrecerá a Dios mañana, diciéndote "déjame tener tu presente, y dale a Dios todo el futuro". Pocos son los que niegan, pero la mayoría retrasa. La oportunidad presente es un breve espacio de tiempo; no lo desperdicies. No puede ser reclamada cuando ha pasado, sino que es una pérdida irrecuperable. Esaú perdió su día, y las vírgenes insensatas no pudieron traspasar la puerta cerrada del cielo. El tiempo te está apremiando a la tumba. No tienes seguridad de recibir otra oportunidad. La muerte puede llamar sin advertencia. El infierno está tan lleno de almas como lo está de propósitos dejados para después. ¡Qué no daría un alma perdida por un pedazo de tiempo desperdiciado! Nada puede compensar el descuido de la salvación, sin embargo, la salvación puede recompensar nuestro descuido de todas las demás cosas.
-William Jenkin
1 Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.
2 Porque dice:
En tiempo aceptable te he oído,
Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.
Por "la gracia de Dios" Pablo quiere significar el mensaje del evangelio. El evangelio es llamado "gracia" porque es el instrumento, bajo el Espíritu de Dios, para derramar los beneficios de la gracia libre sobre nosotros. Recibirla en vano es recibir lo que no es de provecho. Dios ha asignado un cierto tiempo y día para otorgar su gracia, y Pablo quiere que los Corintios respondan en ese tiempo. Descuidarlo es algo que pone en peligro la salvación eterna. Cuando el tiempo y los medios se unen producen una oportunidad. El día de salvación es el momento en el que Dios, por la gracia libre, acepta a la persona por su buena y libre voluntad. Podemos dejar que este tiempo se escape entre nuestros dedos fácilmente, por tanto, es necesario echar mano de él instantáneamente. Abrazar esta oportunidad es una sabiduría que solamente Dios puede enseñarnos. La oportunidad es tan corta y repentina, y las personas están tan cegadas por placeres, juicios y vanas esperanzas... La oportunidad ha de abrazarse en el momento, y descuidarla es el mayor destructor del mundo. Lo que arruina, no solo es negarse, sino retrasarse. Todo lo que el diablo pretende y desea es tu ahora, tu oportunidad presente. Te ofrecerá a Dios mañana, diciéndote "déjame tener tu presente, y dale a Dios todo el futuro". Pocos son los que niegan, pero la mayoría retrasa. La oportunidad presente es un breve espacio de tiempo; no lo desperdicies. No puede ser reclamada cuando ha pasado, sino que es una pérdida irrecuperable. Esaú perdió su día, y las vírgenes insensatas no pudieron traspasar la puerta cerrada del cielo. El tiempo te está apremiando a la tumba. No tienes seguridad de recibir otra oportunidad. La muerte puede llamar sin advertencia. El infierno está tan lleno de almas como lo está de propósitos dejados para después. ¡Qué no daría un alma perdida por un pedazo de tiempo desperdiciado! Nada puede compensar el descuido de la salvación, sin embargo, la salvación puede recompensar nuestro descuido de todas las demás cosas.
-William Jenkin
miércoles, 11 de diciembre de 2019
Salmos 71:1-6
Salmos 71:1-6
1 En ti, oh Jehová, me he refugiado;
No sea yo avergonzado jamás.
2 Socórreme y líbrame en tu justicia;
Inclina tu oído y sálvame.
3 Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente.
Tú has dado mandamiento para salvarme,
Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.
4 Dios mío, líbrame de la mano del impío,
De la mano del perverso y violento.
5 Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza,
Seguridad mía desde mi juventud.
6 En ti he sido sustentado desde el vientre;
De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó;
De ti será siempre mi alabanza.
El salmista pide ayuda porque Dios es justo (versículo 2). Pero ¿Acaso no debería eso llevar a Dios a castigarnos en vez de ayudarnos? Salmos 130:3 dice "JAH, si mirares a los pecados [y lo hace], ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?" ¿Cómo puede Dios amarnos y aun así ser fiel a su propia justicia? La Biblia es una respuesta larga y amplia a esa pregunta. Este amor sucede solo a través de Jesús. ¿Quién, aparte de Él, confió completamente en Dios desde que nació y siempre le rindió alabanza como dice el versículo 6? Él ganó la bendición de la salvación que no merecemos, y llevó la maldición por el pecado que merecemos (Gálatas 3:10-14). Si estamos en Cristo, la esperanza que tenía David en el versículo 5 se convierte en nuestra por gracia.
Oh Señor, Tú estás más dispuesto a escuchar de lo que yo lo estoy a orar, y estás más inclinado a darme más de lo que deseo o merezco. Dame la protección y el gozo que no me atrevería a pedir si no fuera porque he tomado refugio en la obra salvadora de Jesús a mi favor.
-Tim Keller
martes, 10 de diciembre de 2019
Amor a los pecadores
Romanos 5:8
Mas Dios muestra su amor para con nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros..
Si preguntáis por qué Dios nos ama, no puedo decíroslo. Supongo que será porque Él es un verdadero Padre. Es su naturaleza amar, así como es la naturaleza del sol brillar. El quiere que tengas parte en ese amor. No permitas que la falta de fe te mantenga separado de Él. No pienses que, porque eres pecador, Dios no te ama y te abandona. Él te ama y quiere salvarte y bendecirte.
Romanos 5:6 dice "Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos". ¿No es eso bastante para convencernos de que Él nos ama? No habría muerto por nosotros si no nos hubiese amado. ¿Es tu corazón tan duro que puede resistir a su amor, despreciándolo y apartándolo? Puedes hacerlo, pero será bajo un gran peligro.
Me imagino lo que dicen algunos "Sí, creemos que Dios nos ama, pero si le amamos a Él. Dios ama lo puro y santo". Tengo que deciros amigos míos que Dios no solo ama lo puro y lo santo, sino que ama también al impío. Romanos 5:8 dice "Mas Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros". Dios envió a Jesús a morir por los pecados de todo el mundo, de modo que si perteneces al mundo, tienes parte y suerte en este amor que ha sido manifestado en la cruz de Cristo.
-D.L Moody
Escúchalo en audio en: https://youtu.be/OLrF2z22g3g
Mas Dios muestra su amor para con nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros..
Si preguntáis por qué Dios nos ama, no puedo decíroslo. Supongo que será porque Él es un verdadero Padre. Es su naturaleza amar, así como es la naturaleza del sol brillar. El quiere que tengas parte en ese amor. No permitas que la falta de fe te mantenga separado de Él. No pienses que, porque eres pecador, Dios no te ama y te abandona. Él te ama y quiere salvarte y bendecirte.
Romanos 5:6 dice "Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos". ¿No es eso bastante para convencernos de que Él nos ama? No habría muerto por nosotros si no nos hubiese amado. ¿Es tu corazón tan duro que puede resistir a su amor, despreciándolo y apartándolo? Puedes hacerlo, pero será bajo un gran peligro.
Me imagino lo que dicen algunos "Sí, creemos que Dios nos ama, pero si le amamos a Él. Dios ama lo puro y santo". Tengo que deciros amigos míos que Dios no solo ama lo puro y lo santo, sino que ama también al impío. Romanos 5:8 dice "Mas Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros". Dios envió a Jesús a morir por los pecados de todo el mundo, de modo que si perteneces al mundo, tienes parte y suerte en este amor que ha sido manifestado en la cruz de Cristo.
-D.L Moody
Escúchalo en audio en: https://youtu.be/OLrF2z22g3g
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