Filipenses 2:12-13 Por lo tanto, queridos hermanos, ya que siempre habéis obedecido, no solo cuando yo estaba presente, sino mucho más ahora en mi ausencia, trabajad por vuestra salvación con temor y temblor, porque es Dios quien activa en vosotros el querer y el obrar para realizar su designio de amor.
¡Todo sea para la gloria de Dios! Que tu primera regla de acción sea confiar en Dios como si el éxito dependiese completamente de ti y no de Él, pero emplea todos tus esfuerzos como si Dios solamente hiciese todo, y tú mismo, nada.
El que se dedica a hacer que otros sean mejores está perdiendo su tiempo a menos que comience consigo mismo. Un cambio de ambiente no implica un cambio de vida. La persona imperfecta será en gran medida igual donde quiere que esté, a menos que renuncie a sí misma. Puedes estar seguro de que el progreso que hagas en lo espiritual estará en proporción a tu grado de abandono del egoísmo y la preocupación por tu propio bienestar. Debes esforzarte mucho más por domar el interior que el exterior, por quebrantar el espíritu, más que los huesos.
Romanos 8:32 dice: "El que no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él?". La generosidad de Dios es inmensa. De Él podemos obtener lo que no conseguimos de otros seres humanos. Aunque ellos no nos den nada, de Dios podemos ganar todas las cosas.Cuanto más estrechamente te unas a Dios y cuanto más te entregues de corazón a su suprema majestad, más liberalidad tendrá Él contigo.
Devocional inspirado en los pensamientos de San Ignacio de Loyola.
Gloria sea al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
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