Debido al pecado original, a veces hacemos lo contrario a lo que sabemos que está bien.
Pero hay buenas noticias. El pecado nunca tiene la última palabra.
Siempre que pedimos a Dios misericordia, Él nos perdona. El papa Francisco dijo que Dios nunca se cansa de perdonar, aunque nosotros a veces nos cansamos de pedir perdón. Así que, incluso cuando caemos de nuevo, debemos recordar las palabras de San Pablo: "Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores". Él vino por nosotros conociendo nuestras debilidades. Jesús contó muchas historias acerca del gozo de Dios cuando alguien regresa a Él.
A nosotros nos cuesta perdonar. Pero el corazón de Dios es diferente. Él nunca deja de invitarnos a que volvamos, y experimentamos esta misericordia de Dios de forma especial en el sacramento de la reconciliación.
En la confesión, Jesús se encuentra con nosotros a través del sacerdote cuando confesamos nuestros pecados honestamente y aceptamos nuestra penitencia. El sacerdote nos da la absolución, y sabemos con certeza que somos perdonados.
Así que sí, puede ser desalentador cuando caemos, pero no te enfoques solo en tus pecados. Mira a Jesús, confía en su misericordia, ve con confianza. Él siempre te dará la bienvenida a casa.
-De un mensaje de Leon XIV.
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