Hagamos cuenta de que dentro de nosotros hay un palacio de enorme riqueza, un edificio de oro y piedras preciosas como para el Señor. Nosotros tomamos parte en que ese edificio sea así, y verdaderamente lo es, porque no existe un edificio con tanta hermosura como un alma limpia y llena de virtudes. Cuanto máyores son estas, más resplandecen las piedras. En este palacio está el gran Rey, que ha querido ser nuestro Padre, sentado en un trono de grandísimo precio, que es nuestro corazón.
-Santa Teresa de Jesús
No hay comentarios:
Publicar un comentario