Un oyente escribe al programa "Pregunta al pastor John" diciendo: "Pastor John, gracias por su precisión centrada en Cristo y por el tremendo volumen de enseñanza de su ministerio. Tengo curiosidad por saber cómo hace para producir tanto contenido. ¿A qué hora se levanta, o encuentra tiempo para leer, escribir o comerse sus cereales? Usted menciona su aversión a la televisión en el libro "No desperdicies tu vida", pero ¿Qué consejos tiene para crear un horario diario de manera que maximicemos la vida para Cristo?
El pastor John Piper responde:
Tengo 10 cosas que decir.
1. No me copies.
Antes de nada, cuidado con el querer ser como yo. No conoces los pecados de mi vida. No sabes cuántas cosas he descuidado, ni cuál ha sido el costo de eso. La pregunta real es como ser el tú más pleno, centrado en Dios, exaltador de Cristo, bíblico, amoroso, humilde promotor de misiones, buscador de la justicia y servidor de otros que puedas. No te midas por otros. Mídete por tu potencial en Cristo.
2. Céntrate en grandes metas
Dedica el 10% de tu vida a evitar los obstáculos a la productividad, y el 90% a aferrarte a grandes metas y a perseguirlas con todas tus fuerzas. Poca gente se convierte en productiva evitando los obstáculos a la productividad. No es un buen enfoque, no es de ahí de donde viene la energía. No es de ahí de donde viene la visión.
La gente escribe libros sobre ese tema y hace un montón de dinero, pero no es de ahí de donde nadie consigue hacer algo que merezca la pena. Conseguir hacer cosas que cuenten viene de las posibilidades grandes, gloriosas y maravillosas que te cautivan y te llevan a buscarlas con todas tus fuerzas. Luego, todo lo demás de quitar los obstáculos del camino es un 10% de trabajo de limpieza que tienes que hacer.
3. Ten en cuenta la etapa de tu vida
La vida sucede en etapas, que son muy diferentes unas de otras. Si estás casado y tienes hijos pequeños, esa es una etapa que necesita una gran cantidad de atención sobre los hijos. Si Dios quiere, habrá otra etapa con diferentes posibilidades, diferente potencial, y diferentes prioridades. Al Señor le agradará que te centres en la etapa que estás viviendo con todas tus fuerzas, de acuerdo a las exigencias de esa etapa.
4. Trabaja según el objetivo de tu vida
Dedica tiempo a pensar y a la oración para saber cuál es el gran objetivo que consume tu vida. La expresión del mío se encuentra en Filipenses 1:20-21: "es mi anhelo y esperanza (y aquí está hablando John Piper, no solamente Pablo) es mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia". Así que es que Cristo sea magnificado en la vida y en la muerte, esparcir una pasión por ese Cristo en las vidas de otros. Ese es el objetivo, ese es el objetivo mayor que incluye todo. Encuentra tu objetivo y hazlo trabajar en todo lo que hagas.
5. Trabaja teniendo pensando que rendirás cuentas a Dios
Ten un sentido arraigado en el Evangelio de rendir cuentas ante el Dios viviente. Es decir, entiende el evangelio y la dinámica espiritual de cómo funciona. No trabajas para entrar en una buena relación con Dios. La dinámica del evangelio no funciona así. Trabajas de la mañana a la noche con todas tus fuerzas porque estás en una buena relación con Dios. Filipenses 2:12-13:"Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque (y esta es el soporte, la base, el fundamento) Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer". Esa es la dinámica del evangelio. "por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo". La gracia de Dios ya había tomado residencia en mí, y estaba trabajando en mí (Ver 1 Corintios 15:10). Y si te equivocas en ese orden, puedes llegar a hacer mucho en la vida e ir directo al infierno con todos tus libros y tus edificios.
Permite que el Señor Jesús intensifique el sentimiento de rendir cuentas en el último día con la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30). Él dio a una persona cinco, a otra dos, y a otra persona le dio uno. Vino a llamar a cuentas, y la persona con uno escuchó estás terribles palabras: "Siervo malo y negligente" (Mateo 25:26). Yo no quiero escuchar esas palabras. No quiero hacerlo.
Quiero experimentar lo opuesto, la contrapartida de esas palabras que se encuentra en Lucas 12:42: "¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa?" A menudo pensaba en esas palabras cuando era pastor. Estaba "sobre una casa, para darles su ración a su debido tiempo" (Lucas 12:42) "Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así" (Lucas 12:43).
Cuando estaba sentado preparando mis mensajes, escribiendo algo, o dirigiendo a mi familia en el devocional decía: Ven ahora Señor Jesús, y me encontrarás haciéndolo. Eso es lo opuesto al siervo malo y negligente, que enterró tu talento y no hizo nada con él. Ese es el consejo número cinco.
6. Trabaja con urgencia
Añade a tu sentimiento de rendir cuentas a Dios un sentimiento de urgencia "[Nos] es necesario hacer las obras del que [nos] envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar" (Juan 9:4). O Efesios 5:15-16: "Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios ..." literalmente redimiendo el tiempo, "porque los días son malos". O Colosenses 4:5: "Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo". Hay una urgencia en esto. Los días son malos y la noche viene.
7. Acaba con la apatía
Haz lo que hagas con todo el corazón. Deja la apatía. Hay mucha gente que se arrastra por la vida haciendo lo que hacen con apatía, con la mitad de su energía. Si merece la pena hacerlo, entonces merece la pena hacerlo con toda el alma. Eclesiastés 9:10 dice: "Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas". La resolución de Johnathan Edwards probablemente tuvo más impacto sobre mí en los últimos 30 años que cualquier otra cosa que dijera (al menos en sus resoluciones) cuando dijo: "Resuelvo vivir con todas mis fuerzas mientras viva" (resolución número 6). Esas palabras me atraparon hace mucho tiempo. Pensé: "Oh, sí Señor".
Lo opuesto de esto es la palabra que se usa catorce veces en el libro de proverbios: "perezoso". ¿No es una palabra fea? "perezoso". 14 veces. Y ¿qué es un perezoso? Proverbios 20:4 dice: "El perezoso no ara a causa del invierno; Pedirá, pues, en la siega, y no hallará". No quieras ser un perezoso.
8. Persistir, persistir y persistir
Con muchos golpes se hace caer un gran árbol. Eso es muy importante, porque nos desanimamos rápidamente cuando damos mil golpes y el árbol todavía no ha caído. Acabo de terminar de escuchar Robinson Crusoe. Y puedes pensar ¿Qué es esto? ¿Qué hace John Piper escuchando una novela para adolescentes? Nunca he escuchado alguno de esos clásicos, así que los estoy escuchando. Robinson Crusoe, naufrago en una isla, solo, quiere escapar y necesita un bote. La tierra firme está a 45 millas. Puede que haya caníbales allí, y no está seguro de querer ir, pero necesita un bote. No tiene otra cosa que hacer, así que se pone a construir un bote. Encuentra un árbol. El árbol tiene cinco pies y diez pulgadas de grosor en la parte de abajo, y él tiene un hacha. Le lleva 22 días cortar el árbol, 14 días más cortarle las ramas, y un año y medio terminar el bote con el hacha. Yo cortaría el árbol durante un día o dos, y diría: Este árbol no va a caer. Lo dejo. Voy a trabajar en un árbol más pequeño. Así que esa es la clave. Muchos golpes hacen caer un árbol grande. ¿Quieres hacer algo grande? no abandones. Sigue golpeando.
9. Acepta tareas difíciles gozosamente
Ten disposición a hacer con alegría muchas cosas que, en principio, no quieras hacer. Cosas que no te gusten de manera natural. No hay ningún puesto que merezca la pena en la vida en el que solo hagas lo que te sale de forma natural, o que no requiera que hagas cosas que, en principio, no tienes ganas de hacer. Así que sé alegre haciendo esas partes de tu vida que, en principio, preferirías no hacer.
10. Encuentra tu llamado
Finalmente, encuentra tu nicho, es decir, encuentra la cosa que amas hacer con todas tus debilidades y todas tus fortalezas. Dedica la mayoría de tus energías y tu amor ahí para Cristo y para su reino.
Traducido de: http://www.desiringgod.org/interviews/ten-principles-for-personal-productivity
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martes, 19 de abril de 2016
lunes, 18 de abril de 2016
Mantenerse motivado en la relación con Cristo
¿Cómo puede un creyente mantener su motivación? Es entendible la motivación del nuevo creyente, pero ¿Cómo podemos mantenernos motivados en el día a día, año tras año?
Creo que la respuesta a mantener una relación viva con Cristo, es en realidad, la misma que para cómo mantener una relación viva con cualquier persona. Cuando mi esposa y yo nos conocimos y comenzamos a salir, había una emoción en la relación y un primer amor. Pero luego empezamos a tener tendencia a darnos el uno al otro por garantizados.
¿Qué hacer con respecto a eso? Te aseguras de cultivar la relación pasando tiempo junto a esa persona. Con mi esposa, procurábamos tener citas juntos aún cuando tuvimos nuestras hijas, o tomarnos vacaciones solos, dejándolas al cuidado de sus abuelos o niñeras de la iglesia. Creíamos que lo mejor que podíamos hacer por nuestras hijas era tener un matrimonio fuerte y disfrutar de nuestro tiempo juntos.
¿Cómo pasamos entonces tiempo con Dios? Abriendo su Palabra y leyéndola regularmente. Por supuesto, esto no lo es todo, pero es una parte significativa de nuestra relación con el Señor. Personalmente, necesito pasar tiempo con la Palabra de Dios todos los días. En aquellos días que no lo hago, noto la diferencia en mi perspectiva eterna (o más bien en la falta de la misma).
Lee la Palabra regularmente
Te animo a que pases un tiempo diario en la Palabra de Dios. Puedes usar un plan de lectura de un año, o uno de los muchos programas de lecturas diarias del Antiguo y Nuevo Testamento. También puedes buscar integrarte en un grupo de lectura bíblico semanal, en el que los participantes comparten lo que han aprendido al leer las mismas porciones de la Biblia. Esto ayuda a ser constantes, ya que sabemos que al llegar al grupo tendremos que compartir sobre lo aprendido en la semana.
Ora y ora la palabra
El tiempo de oración puede integrarse en la lectura. Muchas veces oramos sin tomar ninguna referencia con respecto a la Palabra de Dios, y nos hallamos un poco perdidos. Una solución para esto puede ser orar las Escrituras mientras leemos. Recomendaría leer Colosenses 1, donde Pablo ora por los colosenses, y repetir las cosas por las que él ora: El conocimiento de la voluntad de Dios, un mayor parecido a Cristo, conformidad con Su imagen, y una mayor gratitud de corazón. Ora esas cosas para ti mismo, para tu familia, y para tus conocidos.
Orar es como hablar con Dios. Incluso en momentos en los que pasamos por una depresión seria, una de las cosas que mantiene fresca la vida espiritual es mantener una relación íntima con el Señor. Volver a Él y hablarle como Salvador, Señor, Dios, Juez, y también nuestro amigo.
Cree en el buen propósito de Dios
Cree con todo el corazón que Dios ha organizado tu día y tiene tareas divinas para que hagas, incluso aunque no lo sepas. Por ejemplo, puede que vayas de camino al gimnasio y te encuentres con un amigo que hace tiempo no ves y necesita tu ayuda, o quizás el encontrarte desocupado de repente te haga caer en cuenta de que hace tiempo que no llamas a tus padres. El encuentro casual con un vecino en el ascensor puede ser una oportunidad para compartirle del evangelio.
Saber que todas las cosas nos ayudan a bien y que estamos integrados en el perfecto plan de Dios nos ayudan a mantenernos apasionados, para que no pasemos la vida Cristiana con desgana y simplemente tratando de "hacerlo lo mejor posible". En lugar de eso, clamemos como Pablo en Filipenses 3: "Quiero conocer a Cristo". Pablo lo conocía ya hace 30 años, pero todavía quería conocerlo mejor cada día.
Amor y obediencia
Nuestra relación con Cristo ha de ser una relación de amor. Y aunque, desde luego, necesitamos ser obedientes cuando no sentimos ganas de serlo, hemos de pedir diariamente a Dios que esté presente en nuestras vidas. Podemos confiar en que Él va a responder esta oración porque nos prometió: "He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:20). Mientras buscamos conocer a Jesucristo, que Dios nos conceda sentir su presencia a través del Espíritu Santo en nuestras vidas.
Inspirado y traducido de un texto en http://www.biblestudytools.com/bible-study/topical-studies/stay-motivated-in-your-relationship-with-christ.html por Randy Alcorn
Creo que la respuesta a mantener una relación viva con Cristo, es en realidad, la misma que para cómo mantener una relación viva con cualquier persona. Cuando mi esposa y yo nos conocimos y comenzamos a salir, había una emoción en la relación y un primer amor. Pero luego empezamos a tener tendencia a darnos el uno al otro por garantizados.
¿Qué hacer con respecto a eso? Te aseguras de cultivar la relación pasando tiempo junto a esa persona. Con mi esposa, procurábamos tener citas juntos aún cuando tuvimos nuestras hijas, o tomarnos vacaciones solos, dejándolas al cuidado de sus abuelos o niñeras de la iglesia. Creíamos que lo mejor que podíamos hacer por nuestras hijas era tener un matrimonio fuerte y disfrutar de nuestro tiempo juntos.
¿Cómo pasamos entonces tiempo con Dios? Abriendo su Palabra y leyéndola regularmente. Por supuesto, esto no lo es todo, pero es una parte significativa de nuestra relación con el Señor. Personalmente, necesito pasar tiempo con la Palabra de Dios todos los días. En aquellos días que no lo hago, noto la diferencia en mi perspectiva eterna (o más bien en la falta de la misma).
Lee la Palabra regularmente
Te animo a que pases un tiempo diario en la Palabra de Dios. Puedes usar un plan de lectura de un año, o uno de los muchos programas de lecturas diarias del Antiguo y Nuevo Testamento. También puedes buscar integrarte en un grupo de lectura bíblico semanal, en el que los participantes comparten lo que han aprendido al leer las mismas porciones de la Biblia. Esto ayuda a ser constantes, ya que sabemos que al llegar al grupo tendremos que compartir sobre lo aprendido en la semana.
Ora y ora la palabra
El tiempo de oración puede integrarse en la lectura. Muchas veces oramos sin tomar ninguna referencia con respecto a la Palabra de Dios, y nos hallamos un poco perdidos. Una solución para esto puede ser orar las Escrituras mientras leemos. Recomendaría leer Colosenses 1, donde Pablo ora por los colosenses, y repetir las cosas por las que él ora: El conocimiento de la voluntad de Dios, un mayor parecido a Cristo, conformidad con Su imagen, y una mayor gratitud de corazón. Ora esas cosas para ti mismo, para tu familia, y para tus conocidos.
Orar es como hablar con Dios. Incluso en momentos en los que pasamos por una depresión seria, una de las cosas que mantiene fresca la vida espiritual es mantener una relación íntima con el Señor. Volver a Él y hablarle como Salvador, Señor, Dios, Juez, y también nuestro amigo.
Cree en el buen propósito de Dios
Cree con todo el corazón que Dios ha organizado tu día y tiene tareas divinas para que hagas, incluso aunque no lo sepas. Por ejemplo, puede que vayas de camino al gimnasio y te encuentres con un amigo que hace tiempo no ves y necesita tu ayuda, o quizás el encontrarte desocupado de repente te haga caer en cuenta de que hace tiempo que no llamas a tus padres. El encuentro casual con un vecino en el ascensor puede ser una oportunidad para compartirle del evangelio.
Saber que todas las cosas nos ayudan a bien y que estamos integrados en el perfecto plan de Dios nos ayudan a mantenernos apasionados, para que no pasemos la vida Cristiana con desgana y simplemente tratando de "hacerlo lo mejor posible". En lugar de eso, clamemos como Pablo en Filipenses 3: "Quiero conocer a Cristo". Pablo lo conocía ya hace 30 años, pero todavía quería conocerlo mejor cada día.
Amor y obediencia
Nuestra relación con Cristo ha de ser una relación de amor. Y aunque, desde luego, necesitamos ser obedientes cuando no sentimos ganas de serlo, hemos de pedir diariamente a Dios que esté presente en nuestras vidas. Podemos confiar en que Él va a responder esta oración porque nos prometió: "He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:20). Mientras buscamos conocer a Jesucristo, que Dios nos conceda sentir su presencia a través del Espíritu Santo en nuestras vidas.
Inspirado y traducido de un texto en http://www.biblestudytools.com/bible-study/topical-studies/stay-motivated-in-your-relationship-with-christ.html por Randy Alcorn
viernes, 18 de marzo de 2016
23 Cosas que es el Amor
¿Qué es el amor? una búsqueda rápida en Google nos dará varios miles de millones de respuestas. Sí, miles de millones. Con B. Sin embargo, si leemos unos cuantos de esos resultados, podemos acabar muy confundidos acerca de esa cosa llamada amor.
El Dios de amor te ha dado la bienvenida a la eternidad, y te invita, aquí y ahora, a amar a otros de la misma manera. He aquí 23 cosas que el amor es, muchas de las cuales son especialmente relevantes para la vida en pareja.
1. El AMOR es ... estar dispuesto a complicarte la vida con las necesidades y batallas de otro, sin impacientarte ni enfadarte. (1 Corintios 13:5)
2. El AMOR es ... luchar de manera activa con la tentación de juzgar y ser crítico con otro, buscando al mismo tiempo formas de animarlo y felicitarlo.(Santiago 2:13)
3. El AMOR es ... hacer un compromiso diario por evitar esos momentos innecesarios de conflicto que se producen al señalar pequeñas ofensas y responder a ellas. (Proverbios 10:12)
4. El AMOR es ... ser cariñosamente honesto y lo bastante humildes para que el otro pueda acercarse a nosotros en los momentos en que hay malentendidos. (Mateo 11:29)
5. El AMOR es ... estar más comprometidos con la unidad y el entendimiento de lo que lo estamos con quejarnos, acusarnos, o tener la razón. (Filipenses 2:2-4)
6. El AMOR es ... hacer un compromiso diario por admitir nuestro pecado, debilidad y fracasos, y resistir la tentación de poner excusas o pasar las culpas a otro. (Lucas 18:13-14)
7. El AMOR es ... estar dispuesto a examinar mi corazón cuando alguien me confronta, en lugar de subir el tono para defenderme o cambiar el enfoque de mí hacia otros. (2 Corintios 13:5)
8. El AMOR es ... hacer un compromiso diario por crecer en amor hacia otros, de manera que este amor sea cada vez menos egoísta, más maduro, y más paciente. (1 Tesalonicenses 3:12)
9. El AMOR es ... no querer hacer lo que está mal cuando nos han hecho mal, sino buscar maneras concretas y específicas de vencer el mal con el bien. (Romanos 12:21)
10. El AMOR es ... ser un buen estudioso del otro, observando sus necesidades físicas, emocionales y espirituales, de manera que podamos de alguna forma aliviar su carga, apoyarlo mientras la lleva, o animarlo a lo largo del camino. (Gálatas 6:2)
11. El AMOR es ... estar dispuesto a invertir el tiempo necesario para discutir, examinar, y entender los problemas relacionales que enfrentas, y seguir haciéndolo hasta que el problema esté resuelto o se haya llegado a un acuerdo sobre una estrategia de respuesta. (Mateo 18:19)
12. El AMOR es ... estar dispuesto a pedir siempre perdón y comprometidos a conceder el perdón cuando este es requerido. (Lucas 17:3-4)
13. El AMOR es ... reconocer lo valiosa que es la confianza en una relación, y ser fiel a tus promesas y cumplir tu palabra. (Eclesiastés 5:5)
14. El AMOR es ... hablar con amabilidad y suavidad, incluso en momentos de desacuerdo, renunciando a atacar el carácter de la otra persona o a atacar su inteligencia. (Efesios 4:2, 29)
15. El AMOR es ... renunciar a adular, mentir, manipular, o engañar de cualquier manera para conseguir que la otra persona colabore en darte lo que quiere o en hacer algo a tu manera. (Salmos 12:2-4)
16. El AMOR es ... no pedir que otra persona sea para ti fuente de tu identidad, significado y propósito, que sea fuente de tu sentimiento interior de bienestar, mientras que tú te niegas a ser una fuente para ella. (Romanos 12:10)
17. El AMOR es ... estar dispuesto a tener menos tiempo libre, menos sueño, o una agenda más ocupada para ser fiel a lo que Dios te ha llamado a ser y hacer como esposo, esposa o padre. (Filipenses 2:5-7)
18. El AMOR es ... un compromiso por decir no a tus instintos egoístas y a hacer todo lo que esté en tu capacidad para mejorar la unidad, el entendimiento, y el amor activo en tus relaciones. (Gálatas 5:13-15)
19. El AMOR es ... mantenerte fiel a tu compromiso de tratar al otro con aprecio, respeto y gracia, incluso en momentos en los que la otra persona no parece merecerlo, o no está dispuesta a corresponder con lo mismo. (Mateo 5:46)
20. El AMOR es ...estar dispuesto a hacer sacrificios regulares y costosos por la relación, sin pedir algo a cambio y sin hacer sentir a la otra persona que está en deuda contigo por los sacrificios que tú has hecho. (Génesis 29:20)
21. El AMOR es ... renunciar a tomar cualquier decisión personal que dañaría a tu relación, heriría a la otra persona, o debilitaría el vínculo de confianza entre vosotros. (1 Corintios 10:24)
22. El AMOR es ... renunciar a estar centrado en uno mismo o a exigir, sino buscar maneras específicas de servir, apoyar o animar. Incluso cuando estás ocupado o cansado. (Isaías 40:29)
23. El AMOR es ... admitir delante de ti mismo, de la otra persona, y de Dios, que no puedes ser guiado por un amor como el de la cruz sin la gracia protectora, proveedora, perdonadora, rescatadora, y liberadora de Dios. (Juan 1:16)
Un amor así, solo puede darlo Dios y solamente es plenamente mostrado en Cristo, que es nuestro ejemplo de amor perfecto.
Adaptado de un artículo en: http://www.paultripp.com/articles/posts/23-things-that-love-is
El Dios de amor te ha dado la bienvenida a la eternidad, y te invita, aquí y ahora, a amar a otros de la misma manera. He aquí 23 cosas que el amor es, muchas de las cuales son especialmente relevantes para la vida en pareja.
1. El AMOR es ... estar dispuesto a complicarte la vida con las necesidades y batallas de otro, sin impacientarte ni enfadarte. (1 Corintios 13:5)
2. El AMOR es ... luchar de manera activa con la tentación de juzgar y ser crítico con otro, buscando al mismo tiempo formas de animarlo y felicitarlo.(Santiago 2:13)
3. El AMOR es ... hacer un compromiso diario por evitar esos momentos innecesarios de conflicto que se producen al señalar pequeñas ofensas y responder a ellas. (Proverbios 10:12)
4. El AMOR es ... ser cariñosamente honesto y lo bastante humildes para que el otro pueda acercarse a nosotros en los momentos en que hay malentendidos. (Mateo 11:29)
5. El AMOR es ... estar más comprometidos con la unidad y el entendimiento de lo que lo estamos con quejarnos, acusarnos, o tener la razón. (Filipenses 2:2-4)
6. El AMOR es ... hacer un compromiso diario por admitir nuestro pecado, debilidad y fracasos, y resistir la tentación de poner excusas o pasar las culpas a otro. (Lucas 18:13-14)
7. El AMOR es ... estar dispuesto a examinar mi corazón cuando alguien me confronta, en lugar de subir el tono para defenderme o cambiar el enfoque de mí hacia otros. (2 Corintios 13:5)
8. El AMOR es ... hacer un compromiso diario por crecer en amor hacia otros, de manera que este amor sea cada vez menos egoísta, más maduro, y más paciente. (1 Tesalonicenses 3:12)
9. El AMOR es ... no querer hacer lo que está mal cuando nos han hecho mal, sino buscar maneras concretas y específicas de vencer el mal con el bien. (Romanos 12:21)
10. El AMOR es ... ser un buen estudioso del otro, observando sus necesidades físicas, emocionales y espirituales, de manera que podamos de alguna forma aliviar su carga, apoyarlo mientras la lleva, o animarlo a lo largo del camino. (Gálatas 6:2)
11. El AMOR es ... estar dispuesto a invertir el tiempo necesario para discutir, examinar, y entender los problemas relacionales que enfrentas, y seguir haciéndolo hasta que el problema esté resuelto o se haya llegado a un acuerdo sobre una estrategia de respuesta. (Mateo 18:19)
12. El AMOR es ... estar dispuesto a pedir siempre perdón y comprometidos a conceder el perdón cuando este es requerido. (Lucas 17:3-4)
13. El AMOR es ... reconocer lo valiosa que es la confianza en una relación, y ser fiel a tus promesas y cumplir tu palabra. (Eclesiastés 5:5)
14. El AMOR es ... hablar con amabilidad y suavidad, incluso en momentos de desacuerdo, renunciando a atacar el carácter de la otra persona o a atacar su inteligencia. (Efesios 4:2, 29)
15. El AMOR es ... renunciar a adular, mentir, manipular, o engañar de cualquier manera para conseguir que la otra persona colabore en darte lo que quiere o en hacer algo a tu manera. (Salmos 12:2-4)
16. El AMOR es ... no pedir que otra persona sea para ti fuente de tu identidad, significado y propósito, que sea fuente de tu sentimiento interior de bienestar, mientras que tú te niegas a ser una fuente para ella. (Romanos 12:10)
17. El AMOR es ... estar dispuesto a tener menos tiempo libre, menos sueño, o una agenda más ocupada para ser fiel a lo que Dios te ha llamado a ser y hacer como esposo, esposa o padre. (Filipenses 2:5-7)
18. El AMOR es ... un compromiso por decir no a tus instintos egoístas y a hacer todo lo que esté en tu capacidad para mejorar la unidad, el entendimiento, y el amor activo en tus relaciones. (Gálatas 5:13-15)
19. El AMOR es ... mantenerte fiel a tu compromiso de tratar al otro con aprecio, respeto y gracia, incluso en momentos en los que la otra persona no parece merecerlo, o no está dispuesta a corresponder con lo mismo. (Mateo 5:46)
20. El AMOR es ...estar dispuesto a hacer sacrificios regulares y costosos por la relación, sin pedir algo a cambio y sin hacer sentir a la otra persona que está en deuda contigo por los sacrificios que tú has hecho. (Génesis 29:20)
21. El AMOR es ... renunciar a tomar cualquier decisión personal que dañaría a tu relación, heriría a la otra persona, o debilitaría el vínculo de confianza entre vosotros. (1 Corintios 10:24)
22. El AMOR es ... renunciar a estar centrado en uno mismo o a exigir, sino buscar maneras específicas de servir, apoyar o animar. Incluso cuando estás ocupado o cansado. (Isaías 40:29)
23. El AMOR es ... admitir delante de ti mismo, de la otra persona, y de Dios, que no puedes ser guiado por un amor como el de la cruz sin la gracia protectora, proveedora, perdonadora, rescatadora, y liberadora de Dios. (Juan 1:16)
Un amor así, solo puede darlo Dios y solamente es plenamente mostrado en Cristo, que es nuestro ejemplo de amor perfecto.
Adaptado de un artículo en: http://www.paultripp.com/articles/posts/23-things-that-love-is
viernes, 8 de enero de 2016
Cuando la vida parece sin objetivos (Ask Pastor John)
La pregunta de hoy es acerca de cuando la vida no parece tener objetivo, cuando parece que no va a ninguna parte. Específicamente cuando se trata de una carrera, aunque las implicaciones cubren, en realidad, cualquier tipo de espera. Esa es la pregunta específica que Daniel nos hace.
Daniel pregunta: "Querido Pastor John, soy un graduado reciente de la universidad y me siento sin dirección mientras trato de averiguar de que trata esta temporada de mi vida, y lo que Dios ha planeado para mí. En esta transición desde la universidad al trabajo, siento que he perdido mi energía, propósito y dirección. Se que todo lo que hago es para la gloria de Dios, y se que mi gozo debe estar arraigado en Cristo y no en mis circunstancias. Pero, mi pregunta es: ¿Cómo deberíamos los cristianos como yo manejar esta así llamada "crisis del cuarto de vida"?
John responde:
La primera cosa que me gustaría decir es que esta temporada pasará, pero Dios quiere que Daniel enfrente el tipo de guerra espiritual que Dios utilizará para que pase. Ese es el punto de partida. Y la primera estrategia en esa batalla, en ese enfrentamiento, es la que me parece que Daniel ya ha buscado, es decir, reconocer que esa condición de su mente y alma es algún tipo de crisis que necesita ser, como el mismo dice, "manejada". ¿Cómo puedo manejar esto?
Una manera de describir esta crisis sería quizás como la antigua y bien conocida condición espiritual llamada acedia. Esto viene de la palabra griega "descuidar", pero el término acedia llegó a referirse (por utilizar las palabras de un recurso que suelo leer) a "un estado de languidez o letargo, de no preocuparse o no importarle a uno su posición o condición en el mundo". Decían que te podía llevar a un estado de ser incapaz de cumplir tus deberes en la vida. Sus matices espirituales hacen que se relacione, pero que sea distinto de la depresión. Así que parece que lo que estamos tratando aquí es acedia, y la primera estrategia es identificar la crisis, mirarla a la cara, no negarla, identificar su naturaleza, y prepararse para la batalla.
La segunda estrategia: Prepararse para una espera por el Señor paciente y centrada en Dios. Esto no quiere decir que la espera sea inactiva, sino que más bien sea un reconocimiento de que la victoria puede tomar tiempo, y que, mientras tanto, no nos entregaremos a la desesperación. Así que ponemos en nuestra lengua las palabras de David: "Pacientemente esperé a Yahweh, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Yahweh" (Salmos 40:1-3). Ganamos ánimo en que, por muy larga que pueda ser la espera (David no lo dice) por muy largo que tengamos que estar en el pozo o en el lodo cenagoso de la acedia, la languidez, la falta de dirección, no desesperaremos, sino que que esperaremos expectantes a que Dios actúe en su momento. Esa es la estrategia número dos.
La tercera estrategia: Darse cuenta de que los verdaderos cristianos a menudo son marcados por este tipo de mal. Por ejemplo lo vemos en 1 Tesalonicenses 5:14: " También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos". La palabra utilizada aquí es interesante "Ataktos". Es como decir los caóticos, los desordenados. Da la sensación de que todo está fuera de lugar. "Que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos". Así que los ociosos, los de poco ánimo, los débiles. Esa gente está en la iglesia. Es necesario cuidarlos. Es una experiencia cristiana real y una batalla cristiana real.
Y la cuarta estrategia: Poner la Palabra de Dios contra las pérdidas particulares que estés sintiendo. Y Daniel decía: Siento como que he perdido mi energía, propósito y dirección. Permite que tome cada una de esas cosas una por una y ponga la Palabra de Dios sobre ellas.
Primero, tomemos la energía. El salmista dice: "Yahweh es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado" (Salmos 28:7). Por tanto el Señor mismo es nuestra fortaleza y el salmista dice que experimentamos esa fortaleza confiando en Él. Y para ser más específicos, Nehemías dice que el gozo del Señor es vuestra fortaleza (Nehemías 8:10). Así que busca el gozo del Señor, y estarás buscando tu fortaleza.
Hay una especie de paradoja cuando sientes energía, porque somos nosotros los que sentimos la energía. Cuando nos levantamos y actuamos, somos nosotros los que salimos de la cama y actuamos, y, sin embargo, la Biblia dice que el Señor es vuestra fortaleza. A veces escuchas decir a la gente: Dios ayuda a aquellos que se ayudan. Bueno, eso es una especie de esfuerzo secular por expresar una verdad bíblica que la gente secular no puede entender, y que por tanto no pueden expresar correctamente. Lo que eso está intentando de decir bíblicamente es que Dios ayuda a los débiles, paralizados y muertos a ayudarse a sí mismos, de forma que en toda esa auto-ayuda, Dios se lleve la gloria, ya que toda esa auto-ayuda resulta ser la ayuda de Dios. Eso es lo que están tratando de decir, y esa es la verdad bíblica.
Y esta es la forma en que Pablo lo expresa en 1 Corintios 15:10: "Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo".
Asi que, Daniel, busca por todos los medios restaurar tu energía. Búscalo en el Señor. Búscalo en el gozo del Señor. Y cuando la hayas buscado y confiado en Él para obtenerla, sal de la cama y haz lo que se necesite hacer.
Luego, contra el sentimiento de pérdida de dirección pondría 2 Tesalonicenses 3:5: "Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo". Lo que el texto muestra es que el Señor mismo es el gran director del corazón. Cuando necesitamos dirección, rogamos que nuestros corazones experimenten la dirección de Dios. Lo que Daniel necesita precisamente es dirección para el corazón, no solo para su mente o para su cuerpo. El corazón es un gran director de la vida. Y detrás del corazón está el Señor. Así que ora para que Dios encamine primero el corazón al amor a Dios y a la paciencia de Cristo, y luego, en ese amor y paciencia, hacia la claridad que necesitas para la obra de tu vida.
Y luego, por último, Daniel dice que siente que ha perdido su propósito. Y contra eso quiero poner 1 Pedro 2:9: "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, [y aquí viene la afirmación de propósito] para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable". Sea lo que sea que Dios tiene para ti en tu vida, esto está muy claro: Existes para hacer que se conozcan las excelencias de Dios, especialmente las excelencias por las que el llama a la gente de las tinieblas a la luz. Y es una luz maravillosa, Daniel. Por mucha languidez que sientas ahora, vives en una luz maravillosa. Y es tu propósito, un propósito asignado por Dios, verlo, probarlo, y darlo a conocer.
Pongamos un texto más específico contra esa pérdida de propósito: 1 Pedro 4:10: "Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios". Tú, Daniel, tienes dones de Dios como todo cristiano. Esos dones son particulares. Son medios particulares por los cuales solo tu puedes administrar la gracia particular que Dios te ha dado. Tu propósito en la vida es utilizar esos dones para ministrar esa gracia para la gloria de Dios.
Permite que termine con estas palabras de aliento de Lamentaciones 3. Jeremías estaba muy hundido cuando escribió esto con un sentido de impotencia mientras su amada Jerusalén era devastada. Y clama: "Lo tendré aún en memoria, porque mi alma está abatida dentro de mí". Y entonces él lucha con esta crisis en la que está y dice: "Esto recapacitaré". Ahí lo tienes, Daniel. Eso es lo que hay que hacer. Recapacitar esto. "Por lo tanto esperaré. Por la misericordia de Yahweh no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi porción es Yahweh, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré" (Lamentaciones 3:20-24).
Así que trae a la mente las promesas de Dios, Daniel. Espera en Él y muévete. Dios (mientras te mueves en sus fuerzas) restaurará el gozoso sentimiento de energía, dirección y propósito.
Traducido de: http://www.desiringgod.org/interviews/strategies-for-when-life-seems-aimless
Daniel pregunta: "Querido Pastor John, soy un graduado reciente de la universidad y me siento sin dirección mientras trato de averiguar de que trata esta temporada de mi vida, y lo que Dios ha planeado para mí. En esta transición desde la universidad al trabajo, siento que he perdido mi energía, propósito y dirección. Se que todo lo que hago es para la gloria de Dios, y se que mi gozo debe estar arraigado en Cristo y no en mis circunstancias. Pero, mi pregunta es: ¿Cómo deberíamos los cristianos como yo manejar esta así llamada "crisis del cuarto de vida"?
John responde:
La primera cosa que me gustaría decir es que esta temporada pasará, pero Dios quiere que Daniel enfrente el tipo de guerra espiritual que Dios utilizará para que pase. Ese es el punto de partida. Y la primera estrategia en esa batalla, en ese enfrentamiento, es la que me parece que Daniel ya ha buscado, es decir, reconocer que esa condición de su mente y alma es algún tipo de crisis que necesita ser, como el mismo dice, "manejada". ¿Cómo puedo manejar esto?
Una manera de describir esta crisis sería quizás como la antigua y bien conocida condición espiritual llamada acedia. Esto viene de la palabra griega "descuidar", pero el término acedia llegó a referirse (por utilizar las palabras de un recurso que suelo leer) a "un estado de languidez o letargo, de no preocuparse o no importarle a uno su posición o condición en el mundo". Decían que te podía llevar a un estado de ser incapaz de cumplir tus deberes en la vida. Sus matices espirituales hacen que se relacione, pero que sea distinto de la depresión. Así que parece que lo que estamos tratando aquí es acedia, y la primera estrategia es identificar la crisis, mirarla a la cara, no negarla, identificar su naturaleza, y prepararse para la batalla.
La segunda estrategia: Prepararse para una espera por el Señor paciente y centrada en Dios. Esto no quiere decir que la espera sea inactiva, sino que más bien sea un reconocimiento de que la victoria puede tomar tiempo, y que, mientras tanto, no nos entregaremos a la desesperación. Así que ponemos en nuestra lengua las palabras de David: "Pacientemente esperé a Yahweh, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Yahweh" (Salmos 40:1-3). Ganamos ánimo en que, por muy larga que pueda ser la espera (David no lo dice) por muy largo que tengamos que estar en el pozo o en el lodo cenagoso de la acedia, la languidez, la falta de dirección, no desesperaremos, sino que que esperaremos expectantes a que Dios actúe en su momento. Esa es la estrategia número dos.
La tercera estrategia: Darse cuenta de que los verdaderos cristianos a menudo son marcados por este tipo de mal. Por ejemplo lo vemos en 1 Tesalonicenses 5:14: " También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos". La palabra utilizada aquí es interesante "Ataktos". Es como decir los caóticos, los desordenados. Da la sensación de que todo está fuera de lugar. "Que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos". Así que los ociosos, los de poco ánimo, los débiles. Esa gente está en la iglesia. Es necesario cuidarlos. Es una experiencia cristiana real y una batalla cristiana real.
Y la cuarta estrategia: Poner la Palabra de Dios contra las pérdidas particulares que estés sintiendo. Y Daniel decía: Siento como que he perdido mi energía, propósito y dirección. Permite que tome cada una de esas cosas una por una y ponga la Palabra de Dios sobre ellas.
Primero, tomemos la energía. El salmista dice: "Yahweh es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado" (Salmos 28:7). Por tanto el Señor mismo es nuestra fortaleza y el salmista dice que experimentamos esa fortaleza confiando en Él. Y para ser más específicos, Nehemías dice que el gozo del Señor es vuestra fortaleza (Nehemías 8:10). Así que busca el gozo del Señor, y estarás buscando tu fortaleza.
Hay una especie de paradoja cuando sientes energía, porque somos nosotros los que sentimos la energía. Cuando nos levantamos y actuamos, somos nosotros los que salimos de la cama y actuamos, y, sin embargo, la Biblia dice que el Señor es vuestra fortaleza. A veces escuchas decir a la gente: Dios ayuda a aquellos que se ayudan. Bueno, eso es una especie de esfuerzo secular por expresar una verdad bíblica que la gente secular no puede entender, y que por tanto no pueden expresar correctamente. Lo que eso está intentando de decir bíblicamente es que Dios ayuda a los débiles, paralizados y muertos a ayudarse a sí mismos, de forma que en toda esa auto-ayuda, Dios se lleve la gloria, ya que toda esa auto-ayuda resulta ser la ayuda de Dios. Eso es lo que están tratando de decir, y esa es la verdad bíblica.
Y esta es la forma en que Pablo lo expresa en 1 Corintios 15:10: "Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo".
Asi que, Daniel, busca por todos los medios restaurar tu energía. Búscalo en el Señor. Búscalo en el gozo del Señor. Y cuando la hayas buscado y confiado en Él para obtenerla, sal de la cama y haz lo que se necesite hacer.
Luego, contra el sentimiento de pérdida de dirección pondría 2 Tesalonicenses 3:5: "Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo". Lo que el texto muestra es que el Señor mismo es el gran director del corazón. Cuando necesitamos dirección, rogamos que nuestros corazones experimenten la dirección de Dios. Lo que Daniel necesita precisamente es dirección para el corazón, no solo para su mente o para su cuerpo. El corazón es un gran director de la vida. Y detrás del corazón está el Señor. Así que ora para que Dios encamine primero el corazón al amor a Dios y a la paciencia de Cristo, y luego, en ese amor y paciencia, hacia la claridad que necesitas para la obra de tu vida.
Y luego, por último, Daniel dice que siente que ha perdido su propósito. Y contra eso quiero poner 1 Pedro 2:9: "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, [y aquí viene la afirmación de propósito] para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable". Sea lo que sea que Dios tiene para ti en tu vida, esto está muy claro: Existes para hacer que se conozcan las excelencias de Dios, especialmente las excelencias por las que el llama a la gente de las tinieblas a la luz. Y es una luz maravillosa, Daniel. Por mucha languidez que sientas ahora, vives en una luz maravillosa. Y es tu propósito, un propósito asignado por Dios, verlo, probarlo, y darlo a conocer.
Pongamos un texto más específico contra esa pérdida de propósito: 1 Pedro 4:10: "Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios". Tú, Daniel, tienes dones de Dios como todo cristiano. Esos dones son particulares. Son medios particulares por los cuales solo tu puedes administrar la gracia particular que Dios te ha dado. Tu propósito en la vida es utilizar esos dones para ministrar esa gracia para la gloria de Dios.
Permite que termine con estas palabras de aliento de Lamentaciones 3. Jeremías estaba muy hundido cuando escribió esto con un sentido de impotencia mientras su amada Jerusalén era devastada. Y clama: "Lo tendré aún en memoria, porque mi alma está abatida dentro de mí". Y entonces él lucha con esta crisis en la que está y dice: "Esto recapacitaré". Ahí lo tienes, Daniel. Eso es lo que hay que hacer. Recapacitar esto. "Por lo tanto esperaré. Por la misericordia de Yahweh no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi porción es Yahweh, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré" (Lamentaciones 3:20-24).
Así que trae a la mente las promesas de Dios, Daniel. Espera en Él y muévete. Dios (mientras te mueves en sus fuerzas) restaurará el gozoso sentimiento de energía, dirección y propósito.
Traducido de: http://www.desiringgod.org/interviews/strategies-for-when-life-seems-aimless
jueves, 7 de enero de 2016
Seis pasos para superar la obesidad con Cristo
Por Perry Noble
Siempre tuve una lucha por bajar de peso. Era el "chico gordo" de la escuela, y seguí siéndolo hasta mi primer año en el instituto. Recuerdo una visita al doctor cuando subí a la báscula y pesaba 127 kg. Recuerdo cuando tuve que encargar un traje enorme con pantalones de talla 50. También recuerdo una vez que tuve que comprar dos puestos para la montaña rusa en un parque de atracciones porque no cabía en uno solo.Me sentía derrotado.
Una de las realidades que siempre me tengo que recordar es 2 Corintios 5:17: En Cristo soy una nueva creación, las cosas viejas pasaron, todas son hechas nuevas.
Antes de comenzar a escribir, dejadme deciros que este artículo puede ser algo desalentador, porque en realidad no existen atajos a la hora de perder los kilos que sobran. No puedes hacer que desaparezcan simplemente orando, ni existe una pastilla para que se vayan. Se requiere trabajo duro, y hay que tener algo más que deseo por conseguirlo: se requiere DISCIPLINA para continuar.
Ahí va
1) Entender que la obesidad es una cuestión espiritual
Cuando digo que era ENORME, es porque lo era. Pero no le veía nada malo. Después de todo, no fumaba ni bebía (ya sabes, pecados que la iglesia parece condenar muy a menudo). Leía la Biblia y oraba. ¡Hasta estaba sirviendo en el ministerio y el grupo de jóvenes que dirigía estaba creciendo!
Entonces llegó "esa noche" en una clase del seminario.
Los pastores estaban hablando acerca de la gente en sus iglesias, los "pecadores" que bebían, fumaban, maldecían, se acostaban ... y cada asistente parecía tener una historia acerca de "esas personas" de su iglesia.
Entonces un hombre llamado Derek (que era muy amable y hablaba suavemente) se levantó y preguntó: "¿Puedo decir algo?". Todo el mundo asintió, dándole pie para hablar, y el continuó: "Se que después de que diga esto, no voy a ser popular, pero estamos aquí sentados hablando de la gente en nuestras iglesias que luchan contra el pecado, ¡y la gran mayoría de nosotros tenemos sobrepeso!"
Siguió hablando, pero no recuerdo más, porque el Espíritu Santo de Dios me dio AUTOMÁTICAMENTE conciencia de pecado. Me susurró: "Tiene razón Perry, y TÚ, tienes que hacer algo con respecto a eso".
Fue en ese día que entendí que soy un administrador del cuerpo que Dios me ha dado, que es el templo del Espíritu Santo, y que la manera en la que cuide de Él le dice al mundo lo que pienso y siento acerca de Cristo (ver 1 Corintios 6:19-20)
Había llegado a pesar 136 kg en el instituto, luego había bajado hasta 95 kg, peor durante mi primer año de universidad había vuelto a recuperar. En el campus descubrí la Pizza nocturna y la casa de los Waffles. Para cuando me gradué en 1994 ya pesaba 122 kg. Pero, como he dicho antes, no estaba "pecando" como otros que conocía. Suponía que estaba bien tener sobrepeso.
Pero no lo estaba, y no lo está.
La obesidad es un ídolo, una fortaleza que parece ser evitada en la iglesia. Y desafortunadamente es un pecado que no puede esconderse. Las iglesias no hablan de esto y es algo que MATA a la gente. Es triste que muchas iglesias predican contra el alcohol mientras la gente dentro de la iglesia cavan su tumba con un tenedor y una cuchara. La obesidad mata a más gente cada año que el alcohol, pero la iglesia la ignora como si fuese un pecado "aceptable".
Si no entendemos que la manera en la que administramos nuestro cuerpo le importa a Jesús, que este asunto ES espiritual, nunca nos lo vamos a tomar en serio.
2) Toma responsabilidad personal por tu condición física
Parece que vivimos en un mundo en el que ya no hay pecadores, solo víctimas de lo que el mundo les ha hecho. Por eso, culpamos al McDonalds de que nuestros hijos sean obesos y echamos la culpa de nuestro estado físico a nuestros padres, el lugar donde vivimos, lo ocupado que nos tiene nuestro trabajo, o incluso a Santa Claus por darnos tan mal ejemplo.
Quiero ser claro: Yo era obeso porque seguía metiendo comida en mi boca. Punto. Y la cosa no mejoró hasta que paré de culpar a otras personas y a las circunstancias de mis problemas y empecé a tomar responsabilidad. Y tu tampoco mejorarás hasta que lo hagas.
3) Ajusta tu consumo de calorías
Sí, es así de simple. Dejé de consumir tantas calorías y perdí peso. Y deja que te sea claro: fue algo DIFÍCIL para mí. Tuve que dejar el te dulce (bebía seis vasos por comida) y los refrescos. Tuve que dejar los aperitivos poco saludables. Tuve que dejar de comer el segundo, el tercero y el cuarto.
Mucha gente está atada a la comida simplemente porque se niegan a hacer los ajustes que ya saben que tienen que hacer.
4) Entiende que lleva tiempo
No vas a perder 50 kg en 100 días. No vas a tener un abdomen plano en cuatro semanas. Al principio el peso se irá más rápido porque tu cuerpo está soportando cambios. Pero créeme cuando te digo que, en algún momento, vas a llegar a un tope. Y eso te va a desanimar enormemente. Te frustrarás y querrás abandonar. NO LO HAGAS.
Cuando esto suceda, entiende que necesitas continuar esforzándote y hacer ajustes adicionales para volver a crear un impacto sobre tu cuerpo.
Por cierto, no persigas "dietas milagro". Si, algunas te quitan kilos rápido, pero en casi todos los casos se vuelven a ganar. Se trata de hacer un cambio de estilo de vida, (no cambios drásticos puntuales).
5) Haz ejercicio
El ejercicio se ha convertido en un hábito diario para mi. De verdad me quita el estrés y me ayuda a prepararme para el día que tengo por delante.
Sí, es duro. Sí, requiere esfuerzo. Y sí, va a haber días en los que no tendrás ganas de hacerlo. Eso es algo que viene en el mismo paquete. Pero no puedes decir que te estás preocupando por tu cuerpo si no estás haciéndole el mantenimiento necesario.
5) Entiende que PUEDES hacerlo
En serio, si yo he perdido peso, cualquiera puede, porque me encanta la comida. Me encanta el sabor de un buen filete. Me encantan los postres, especialmente los de chocolate blanco. Me encanta el te dulce, y casi cualquier cosa que no sea buena para el sobrepeso. Y, honestamente, perder peso y mantenerme es una lucha. Constantemente tengo que recordarme lo que las Escrituras dicen en Filipenses 4:13. Pero si puedo hacerlo ¡tú también puedes! No hay tentación que pueda vencer a alguien que está en Cristo (1 Corintios 10:13). Este problema no es mayor que Cristo en ti. ¡Tienes la disciplina, el potencial y la victoria dentro de ti para vivirlas!
Mira 1 Corintios 15:57-58:
https://perrynoble.com/blog/six-steps-to-overcoming-obesity-part-one
https://perrynoble.com/blog/six-steps-to-overcoming-obesity-part-two
Siempre tuve una lucha por bajar de peso. Era el "chico gordo" de la escuela, y seguí siéndolo hasta mi primer año en el instituto. Recuerdo una visita al doctor cuando subí a la báscula y pesaba 127 kg. Recuerdo cuando tuve que encargar un traje enorme con pantalones de talla 50. También recuerdo una vez que tuve que comprar dos puestos para la montaña rusa en un parque de atracciones porque no cabía en uno solo.Me sentía derrotado.
Una de las realidades que siempre me tengo que recordar es 2 Corintios 5:17: En Cristo soy una nueva creación, las cosas viejas pasaron, todas son hechas nuevas.
Antes de comenzar a escribir, dejadme deciros que este artículo puede ser algo desalentador, porque en realidad no existen atajos a la hora de perder los kilos que sobran. No puedes hacer que desaparezcan simplemente orando, ni existe una pastilla para que se vayan. Se requiere trabajo duro, y hay que tener algo más que deseo por conseguirlo: se requiere DISCIPLINA para continuar.
Ahí va
1) Entender que la obesidad es una cuestión espiritual
Cuando digo que era ENORME, es porque lo era. Pero no le veía nada malo. Después de todo, no fumaba ni bebía (ya sabes, pecados que la iglesia parece condenar muy a menudo). Leía la Biblia y oraba. ¡Hasta estaba sirviendo en el ministerio y el grupo de jóvenes que dirigía estaba creciendo!
Entonces llegó "esa noche" en una clase del seminario.
Los pastores estaban hablando acerca de la gente en sus iglesias, los "pecadores" que bebían, fumaban, maldecían, se acostaban ... y cada asistente parecía tener una historia acerca de "esas personas" de su iglesia.
Entonces un hombre llamado Derek (que era muy amable y hablaba suavemente) se levantó y preguntó: "¿Puedo decir algo?". Todo el mundo asintió, dándole pie para hablar, y el continuó: "Se que después de que diga esto, no voy a ser popular, pero estamos aquí sentados hablando de la gente en nuestras iglesias que luchan contra el pecado, ¡y la gran mayoría de nosotros tenemos sobrepeso!"
Siguió hablando, pero no recuerdo más, porque el Espíritu Santo de Dios me dio AUTOMÁTICAMENTE conciencia de pecado. Me susurró: "Tiene razón Perry, y TÚ, tienes que hacer algo con respecto a eso".
Fue en ese día que entendí que soy un administrador del cuerpo que Dios me ha dado, que es el templo del Espíritu Santo, y que la manera en la que cuide de Él le dice al mundo lo que pienso y siento acerca de Cristo (ver 1 Corintios 6:19-20)
Había llegado a pesar 136 kg en el instituto, luego había bajado hasta 95 kg, peor durante mi primer año de universidad había vuelto a recuperar. En el campus descubrí la Pizza nocturna y la casa de los Waffles. Para cuando me gradué en 1994 ya pesaba 122 kg. Pero, como he dicho antes, no estaba "pecando" como otros que conocía. Suponía que estaba bien tener sobrepeso.
Pero no lo estaba, y no lo está.
La obesidad es un ídolo, una fortaleza que parece ser evitada en la iglesia. Y desafortunadamente es un pecado que no puede esconderse. Las iglesias no hablan de esto y es algo que MATA a la gente. Es triste que muchas iglesias predican contra el alcohol mientras la gente dentro de la iglesia cavan su tumba con un tenedor y una cuchara. La obesidad mata a más gente cada año que el alcohol, pero la iglesia la ignora como si fuese un pecado "aceptable".
Si no entendemos que la manera en la que administramos nuestro cuerpo le importa a Jesús, que este asunto ES espiritual, nunca nos lo vamos a tomar en serio.
2) Toma responsabilidad personal por tu condición física
Parece que vivimos en un mundo en el que ya no hay pecadores, solo víctimas de lo que el mundo les ha hecho. Por eso, culpamos al McDonalds de que nuestros hijos sean obesos y echamos la culpa de nuestro estado físico a nuestros padres, el lugar donde vivimos, lo ocupado que nos tiene nuestro trabajo, o incluso a Santa Claus por darnos tan mal ejemplo.
Quiero ser claro: Yo era obeso porque seguía metiendo comida en mi boca. Punto. Y la cosa no mejoró hasta que paré de culpar a otras personas y a las circunstancias de mis problemas y empecé a tomar responsabilidad. Y tu tampoco mejorarás hasta que lo hagas.
3) Ajusta tu consumo de calorías
Sí, es así de simple. Dejé de consumir tantas calorías y perdí peso. Y deja que te sea claro: fue algo DIFÍCIL para mí. Tuve que dejar el te dulce (bebía seis vasos por comida) y los refrescos. Tuve que dejar los aperitivos poco saludables. Tuve que dejar de comer el segundo, el tercero y el cuarto.
Mucha gente está atada a la comida simplemente porque se niegan a hacer los ajustes que ya saben que tienen que hacer.
4) Entiende que lleva tiempo
No vas a perder 50 kg en 100 días. No vas a tener un abdomen plano en cuatro semanas. Al principio el peso se irá más rápido porque tu cuerpo está soportando cambios. Pero créeme cuando te digo que, en algún momento, vas a llegar a un tope. Y eso te va a desanimar enormemente. Te frustrarás y querrás abandonar. NO LO HAGAS.
Cuando esto suceda, entiende que necesitas continuar esforzándote y hacer ajustes adicionales para volver a crear un impacto sobre tu cuerpo.
Por cierto, no persigas "dietas milagro". Si, algunas te quitan kilos rápido, pero en casi todos los casos se vuelven a ganar. Se trata de hacer un cambio de estilo de vida, (no cambios drásticos puntuales).
5) Haz ejercicio
El ejercicio se ha convertido en un hábito diario para mi. De verdad me quita el estrés y me ayuda a prepararme para el día que tengo por delante.
Sí, es duro. Sí, requiere esfuerzo. Y sí, va a haber días en los que no tendrás ganas de hacerlo. Eso es algo que viene en el mismo paquete. Pero no puedes decir que te estás preocupando por tu cuerpo si no estás haciéndole el mantenimiento necesario.
5) Entiende que PUEDES hacerlo
En serio, si yo he perdido peso, cualquiera puede, porque me encanta la comida. Me encanta el sabor de un buen filete. Me encantan los postres, especialmente los de chocolate blanco. Me encanta el te dulce, y casi cualquier cosa que no sea buena para el sobrepeso. Y, honestamente, perder peso y mantenerme es una lucha. Constantemente tengo que recordarme lo que las Escrituras dicen en Filipenses 4:13. Pero si puedo hacerlo ¡tú también puedes! No hay tentación que pueda vencer a alguien que está en Cristo (1 Corintios 10:13). Este problema no es mayor que Cristo en ti. ¡Tienes la disciplina, el potencial y la victoria dentro de ti para vivirlas!
Mira 1 Corintios 15:57-58:
57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. 58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
Puedes hacerlo, y créeme, cuando lo hagas te sentirás mucho mejor, tendrás la energía para hacer lo que quieres y necesitas hacer, y tendrás la integridad para hablarle a otros de cómo superar los problemas que los retienen... porque luchaste contra el que te retenía a ti.
Traducido y adaptado de:
https://perrynoble.com/blog/six-steps-to-overcoming-obesity-part-two
sábado, 21 de noviembre de 2015
Cosas que nos hacen apartarnos espiritualmente
Hace varios años, un amigo llevó a su esposa y a sus hijos al mar para una semana de vacaciones. Mientras estaban allí, compraron un pequeño bote inflable para uso recreacional en la playa. Un día la mujer saltó al bote y lo adentró en el agua para tumbarse y tomar el sol. Después de lo que pareció como un corto espacio de tiempo, abrió sus ojos y se dio cuenta de que estaba a varios cientos de metros de la orilla. Entrando en pánico, comenzó a pedir ayuda a gritos.
Solo una persona desde la orilla pareció escuchar sus llamadas, y esa persona era su marido. Cuando se dio cuenta de su situación, inmediatamente trató de nadar para rescatarla. No acabo bien, porque pronto ¡él mismo tenía la necesidad de ser rescatado también!
Afortunadamente el salvavidas estaba haciendo bien su trabajo aquel día, y pudo rescatar al marido y la esposa. Para cuando pudo alcanzar a la mujer con su balsa, estaban a cerca de un kilómetro de la orilla.
Al pensar en esa experiencia a lo largo de los años, a menudo he pensado en cómo los cristianos se apartan del Señor espiritualmente. En realidad no lleva mucho tiempo apartarse tanto de la orilla espiritualmente que uno apenas puede seguir viendo la arena.
Como pastor durante las dos últimas décadas, he notado que hay varias claves que tienden a causar que los cristianos se aparten de Dios. He aquí cinco de ellas.
1) Una agenda fuera de control
Una de las mayores armas de Satanás contra nuestra generación parece ser la capacidad de hacer que la gente buena esté mucho más ocupada que nunca antes. Con frecuencia sacrificamos las mejores cosas de la vida al pasar tiempo haciendo cosas que son "bastante buenas".
Si quieres caminar cerca de Dios, es absolutamente necesario que comiences a vigilar tu agenda de cerca. Es probable que estés haciendo demasiado. Y es posible que tu frenética agenda esté afectando tu relación con Dios. Así que toma tus tijeras de podar y comienza a recortar cualquier actividad que puedas y que te permita centrarte más en tu relación con el Creador.
2) Afectos fuera de lugar
Ten cuidado de no poner el corazón en cosas que en realidad no importan. No puedo ni contarte cuántas veces he visto a buenas personas apartarse de la vida de la iglesia porque se han enamorado de cosas o actividades que no tienen valor eterno. Por ejemplo los deportes para niños pueden ser una actividad muy emocionante. Pero si esos deportes comienzan a afectar negativamente lo involucrada que está tu familia en la vida espiritual y el desarrollo de la misma, entonces es mejor desconectarlos inmediatamente.
3) El desánimo
Cuando las pruebas de la vida hacen que una persona se desanime, a menudo comienza a centrarse en esos problemas y quita los ojos de Cristo. Recuerda a cuando Pedro caminó sobre las aguas. Lo hizo bien hasta que apartó sus ojos de Jesús y comenzó a mirar las olas debajo de él y las nubes que tenía encima.
Es importante que sepas que cuando las nubes de la vida se vuelven oscuras y tus pruebas se vuelven duras, es el momento de correr HACIA Jesús, y no lejos de Él.
4) La abundancia
Los americanos estamos tan engordados con nuestra propia prosperidad que a menudo hacemos de la riqueza nuestro dios, en lugar de al verdadero rey del cielo. Esto es un tema recurrente a lo largo de toda la Biblia. La gente lo pasa mal, Dios los bendice, prosperan, y se apartan de Dios. Irónico ¿cierto?
Es probable que no te sientas próspero. Pero la realidad es que casi todos los americanos han sido extremadamente bendecidos y tienen más abundancia que la mayoría de la población del planeta. Si eres americano, probablemente estás en el uno por ciento de la población (eres más rico que el 99% de la población mundial).
La gente con abundancia a menudo elige las diversiones por encima del culto a Dios. ¿Por qué ir a la iglesia si podría estar jugando al golf, paseando en lancha, yendo de camping o yendo a películas o eventos deportivos? Satanás quiere que seamos prósperos, porque la prosperidad y la abundancia a menudo nos alejan del Creador.
5) Pecados parásitos
Recientemente pude ver el vídeo más desagradable que he visto nunca (a través de mi muro de facebook). Mostraba a un cirujano sacando un parásito de dentro de un ojo. No entraré en detalles. Esa simple descripción es suficiente para dar escalofríos en la espalda a muchos. ¡Todo lo que puedo decir es que el vídeo era peor de lo que estás pensando justo ahora!
Al ver el vídeo, se me ocurrió que muchas personas tienen pecados en sus vidas que los dañan como parásitos. Y esos pecados casi seguro afectan tu visión espiritual.
La solución no es correr alejándose de Dios. La clave es confesar el pecado a Dios, que te restaurará y te sanará de nuevo (1 Juan 1:9)
Si te has apartado de Dios, clama a Él antes de estar demasiado lejos de la orilla y de que puedas perder todo el sentido de dirección espiritual.
Escrito por Chris Russell en http://www.biblestudytools.com/blogs/chris-russell/5-things-that-cause-us-to-drift-spiritually.html
Solo una persona desde la orilla pareció escuchar sus llamadas, y esa persona era su marido. Cuando se dio cuenta de su situación, inmediatamente trató de nadar para rescatarla. No acabo bien, porque pronto ¡él mismo tenía la necesidad de ser rescatado también!
Afortunadamente el salvavidas estaba haciendo bien su trabajo aquel día, y pudo rescatar al marido y la esposa. Para cuando pudo alcanzar a la mujer con su balsa, estaban a cerca de un kilómetro de la orilla.
Al pensar en esa experiencia a lo largo de los años, a menudo he pensado en cómo los cristianos se apartan del Señor espiritualmente. En realidad no lleva mucho tiempo apartarse tanto de la orilla espiritualmente que uno apenas puede seguir viendo la arena.
Como pastor durante las dos últimas décadas, he notado que hay varias claves que tienden a causar que los cristianos se aparten de Dios. He aquí cinco de ellas.
1) Una agenda fuera de control
Efesios 5:16
aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.
Una de las mayores armas de Satanás contra nuestra generación parece ser la capacidad de hacer que la gente buena esté mucho más ocupada que nunca antes. Con frecuencia sacrificamos las mejores cosas de la vida al pasar tiempo haciendo cosas que son "bastante buenas".
Si quieres caminar cerca de Dios, es absolutamente necesario que comiences a vigilar tu agenda de cerca. Es probable que estés haciendo demasiado. Y es posible que tu frenética agenda esté afectando tu relación con Dios. Así que toma tus tijeras de podar y comienza a recortar cualquier actividad que puedas y que te permita centrarte más en tu relación con el Creador.
2) Afectos fuera de lugar
1 Juan 2:15
No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
Ten cuidado de no poner el corazón en cosas que en realidad no importan. No puedo ni contarte cuántas veces he visto a buenas personas apartarse de la vida de la iglesia porque se han enamorado de cosas o actividades que no tienen valor eterno. Por ejemplo los deportes para niños pueden ser una actividad muy emocionante. Pero si esos deportes comienzan a afectar negativamente lo involucrada que está tu familia en la vida espiritual y el desarrollo de la misma, entonces es mejor desconectarlos inmediatamente.
3) El desánimo
Cuando las pruebas de la vida hacen que una persona se desanime, a menudo comienza a centrarse en esos problemas y quita los ojos de Cristo. Recuerda a cuando Pedro caminó sobre las aguas. Lo hizo bien hasta que apartó sus ojos de Jesús y comenzó a mirar las olas debajo de él y las nubes que tenía encima.
Es importante que sepas que cuando las nubes de la vida se vuelven oscuras y tus pruebas se vuelven duras, es el momento de correr HACIA Jesús, y no lejos de Él.
4) La abundancia
1 Timoteo 6:10
Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
Los americanos estamos tan engordados con nuestra propia prosperidad que a menudo hacemos de la riqueza nuestro dios, en lugar de al verdadero rey del cielo. Esto es un tema recurrente a lo largo de toda la Biblia. La gente lo pasa mal, Dios los bendice, prosperan, y se apartan de Dios. Irónico ¿cierto?
Es probable que no te sientas próspero. Pero la realidad es que casi todos los americanos han sido extremadamente bendecidos y tienen más abundancia que la mayoría de la población del planeta. Si eres americano, probablemente estás en el uno por ciento de la población (eres más rico que el 99% de la población mundial).
La gente con abundancia a menudo elige las diversiones por encima del culto a Dios. ¿Por qué ir a la iglesia si podría estar jugando al golf, paseando en lancha, yendo de camping o yendo a películas o eventos deportivos? Satanás quiere que seamos prósperos, porque la prosperidad y la abundancia a menudo nos alejan del Creador.
5) Pecados parásitos
Hebreos 12:1Mucha gente comienza a apartarse de Dios porque tienen pecados en sus vidas que hacen que se sientan culpables cuando van a la iglesia. Y se sienten con pocas ganas de orar o leer la Biblia cuando saben que tienen cosas sin resolver en sus vidas.
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
Recientemente pude ver el vídeo más desagradable que he visto nunca (a través de mi muro de facebook). Mostraba a un cirujano sacando un parásito de dentro de un ojo. No entraré en detalles. Esa simple descripción es suficiente para dar escalofríos en la espalda a muchos. ¡Todo lo que puedo decir es que el vídeo era peor de lo que estás pensando justo ahora!
Al ver el vídeo, se me ocurrió que muchas personas tienen pecados en sus vidas que los dañan como parásitos. Y esos pecados casi seguro afectan tu visión espiritual.
La solución no es correr alejándose de Dios. La clave es confesar el pecado a Dios, que te restaurará y te sanará de nuevo (1 Juan 1:9)
Si te has apartado de Dios, clama a Él antes de estar demasiado lejos de la orilla y de que puedas perder todo el sentido de dirección espiritual.
Escrito por Chris Russell en http://www.biblestudytools.com/blogs/chris-russell/5-things-that-cause-us-to-drift-spiritually.html
jueves, 24 de septiembre de 2015
8 maneras de vencer la tentación
Todos enfrentamos tentaciones de muchos tipos. Dios quiere que las venzamos. No tenemos por qué pecar, por muy poderosas que se sientan las tentaciones. Estas son 8 maneras de tener victoria.
1) Ora antes de ser tentado
Jesús instruyó a sus discípulos a pedir a Dios "Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal". (Mateo 6:13). Esto se incluye en una oración que también dice "el pan nuestro de cada día dánoslo hoy", por tanto es bueno pedir a Dios que nos libre de la tentación cada día, y más concretamente en el día de hoy.
2) Huye de la tentación.
Permanece tan lejos del pecado como puedas. No pienses que no caerás. Si encargases a alguien que transportase tus más preciadas posesiones, no le dirías que condujese tan cerca del barranco como pudiese. En proverbios 7, "un joven falto de entendimiento" se pasea cerca de la casa de una mujer al anochecer, y acaba "encontrándose" con ella. Ella viste sensualmente, le dice que su esposo se ha ido, y le describe su perfumada cama. Al final él la sigue como un buey hasta el matadero. Eva se metió en problemas al hablar con Satanás y mirar lo deliciosa que era la fruta. Huye de la tentación.
3) Cita las Escrituras
Así es como Jesús venció al tentador. Cuando sientas que estás quejándote, recuerda que la Biblia dice "regocijáos siempre". Cuando te veas tentado a dar una respuesta áspera piensa "la respuesta amable calma la ira". Cuando te estés resintiendo por la corrección, recuérdate a ti mismo que "Dios resiste a los orgullosos pero da gracia a los humildes". Por supuesto, para citar las Escrituras ante una tentación debemos primero conocerlas.
4) Ora en medio de la tentación
Acércate al trono de gracia para pedir ayuda en tiempo de necesidad. Tu sumo sacerdote, que fue tentado tal y como tú pero sin pecado, te ayudará (Hebreos 4)
5) Que un hermano o hermana ore contigo
Eclesiastes 4:12 dice: "Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto".
6) Pide a alguien que te pida cuentas
Un amigo me dijo una vez: "Mark, cuando vuelva de mi viaje de negocios esta semana ¿podrías preguntarme si he visto la televisión en el hotel? Cuando estoy solo en los viajes, me tienta ver cosas malas, pero saber que me vas a preguntar después me ayuda a luchar contra la tentación"
7) Recuerda la fidelidad de Dios
1 Corintios 10:13 dice : "No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar". Dios nunca va dejar que seamos tentados más allá de las fuerzas que Él nos proporciona, y si se lo pedimos nos dará una vía de escape.
8) Recuerda que el pecado tiene consecuencias
Recuerda Gálatas 6:7: "No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará".
Cuando David cometió adulterio con Betsabé y orquestró la muerte de su marido, Dios lo perdonó, pero le dijo que la espada nunca se apartaría de su casa, que los mismos miembros de su familia le harían mucho daño, y que el niño que había concebido con Betsabé, moriría (2 Samuel 12:10-14)
1) Ora antes de ser tentado
Jesús instruyó a sus discípulos a pedir a Dios "Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal". (Mateo 6:13). Esto se incluye en una oración que también dice "el pan nuestro de cada día dánoslo hoy", por tanto es bueno pedir a Dios que nos libre de la tentación cada día, y más concretamente en el día de hoy.
2) Huye de la tentación.
Permanece tan lejos del pecado como puedas. No pienses que no caerás. Si encargases a alguien que transportase tus más preciadas posesiones, no le dirías que condujese tan cerca del barranco como pudiese. En proverbios 7, "un joven falto de entendimiento" se pasea cerca de la casa de una mujer al anochecer, y acaba "encontrándose" con ella. Ella viste sensualmente, le dice que su esposo se ha ido, y le describe su perfumada cama. Al final él la sigue como un buey hasta el matadero. Eva se metió en problemas al hablar con Satanás y mirar lo deliciosa que era la fruta. Huye de la tentación.
3) Cita las Escrituras
Así es como Jesús venció al tentador. Cuando sientas que estás quejándote, recuerda que la Biblia dice "regocijáos siempre". Cuando te veas tentado a dar una respuesta áspera piensa "la respuesta amable calma la ira". Cuando te estés resintiendo por la corrección, recuérdate a ti mismo que "Dios resiste a los orgullosos pero da gracia a los humildes". Por supuesto, para citar las Escrituras ante una tentación debemos primero conocerlas.
4) Ora en medio de la tentación
Acércate al trono de gracia para pedir ayuda en tiempo de necesidad. Tu sumo sacerdote, que fue tentado tal y como tú pero sin pecado, te ayudará (Hebreos 4)
5) Que un hermano o hermana ore contigo
Eclesiastes 4:12 dice: "Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto".
6) Pide a alguien que te pida cuentas
Un amigo me dijo una vez: "Mark, cuando vuelva de mi viaje de negocios esta semana ¿podrías preguntarme si he visto la televisión en el hotel? Cuando estoy solo en los viajes, me tienta ver cosas malas, pero saber que me vas a preguntar después me ayuda a luchar contra la tentación"
7) Recuerda la fidelidad de Dios
1 Corintios 10:13 dice : "No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar". Dios nunca va dejar que seamos tentados más allá de las fuerzas que Él nos proporciona, y si se lo pedimos nos dará una vía de escape.
8) Recuerda que el pecado tiene consecuencias
Recuerda Gálatas 6:7: "No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará".
Cuando David cometió adulterio con Betsabé y orquestró la muerte de su marido, Dios lo perdonó, pero le dijo que la espada nunca se apartaría de su casa, que los mismos miembros de su familia le harían mucho daño, y que el niño que había concebido con Betsabé, moriría (2 Samuel 12:10-14)
viernes, 11 de septiembre de 2015
El Espíritu y la voluntad de Dios - Devocional John MacArthur
Ezequiel 36:27 "Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra"Uno de los ministerios más prácticos del Espíritu Santo es que ayuda a los creyentes a conocer y a seguir la voluntad de Dios.
En Hechos 15 vemos como el Espíritu dio guía a la iglesia del Nuevo Testamento en el concilio de Jerusalén. Este concilio se llevó a cabo para determinar que principios de conducta debía poner el liderazgo judío sobre los muchos nuevos gentiles que se convertían y que habían entrado en la congregación. Después de una discusión en oración, el concilio tomo la importante decisión de que no era necesario adherirse a la ley de Moisés como medio de salvación.
El concilio estableció sus concisas recomendaciones en una carta que fue el resultado de un consenso guiado por el Espíritu, tomado por los apóstoles y ancianos. Hechos 15:28: "Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias". Los líderes confiaban en que su decisión venía de la mente del Espíritu Santo tal como se reflejaba en las Escrituras, por tanto sabían que era correcta y de acuerdo a la voluntad de Dios.
Romanos 8:14 dice "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios", y nos anima a que también estemos seguros de la guía del Espíritu. Si somos fieles para escuchar, leer, y estudiar la Palabra, y nos esforzamos por obedecerla, y si somos sensibles al Espíritu Santo, entonces Él nos guiará a la perfecta voluntad de Dios para nuestras vidas. (ver Salmos 119:105).
Sugerencias de Oración
* Si tienes una importante decisión que tomar, ora para que tengas el discernimiento de conocer y seguir la voluntad de Dios.
* Si no tienes una decisión importante que tomar justo ahora, agradece a Dios que el Espíritu está siempre presente para darte guía.
Para estudiar
Leer Proverbios 3:1-6
* ¿Qué dice acerca de la importancia de Dios y su Palabra a la hora de conocer su voluntad?
* Memoriza los versículos 5-6
Traducido de: https://www.gty.org/resources/devotionals/strength-for-today
viernes, 28 de agosto de 2015
Cómo superar la melancolía y la amargura por los buenos recuerdos.
Números 11:4-6 4 Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! 5 Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; 6 y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos.
Una de las cosas que más le sucede al ser humano es que embellece bastante los recuerdos. Esto es lo que le pasaba a los israelitas que habían salido de Egipto. No se acordaban ya de que habían sido esclavos. No se acordaban de los latigazos, de las humillaciones y del duro trabajo, sino que tenían un recuerdo bonito de cuando comían pepinos, melones, puerros y cebollas en medio de su esclavitud.
Además, ese recuerdo les estaba haciendo ser desagradecidos con su actual situación. El desierto por el que el Señor les estaba llevando era una prueba dura, pero ellos no se quejaban ni del calor, ni de la arena, ni de la soledad del desierto. Sino precisamente de lo más divino que tenían en ese momento: el maná que venía de parte de Dios, del Cielo.
Y eso nos pasa un poco a todos. Recordamos, y tendemos a embellecer, a ver muy bonito en la mente todo lo que nos pasó, aferrándonos a eso. Si lo podemos hacer incluso con las cosas malas, mucho más con los recuerdos buenos y hermosos que tenemos de nuestra antigua casa, de nuestros antiguos amigos, de nuestros antiguos éxitos.
Los recuerdos no son malos en sí mismos, sino que muchas veces nos ciegan a lo bueno que podemos estar viviendo en el momento, y a lo bueno que puede estar aún por venir. Y es que hay dos formas de utilizar los recuerdos.
Recuerdo que produce amargura
Lo que tenían los israelitas en el desierto, era un recuerdo que producía amargura. Les cegaba a lo que Dios había hecho, a lo que estaba haciendo ahora (con el maná) y a lo que Dios iba a hacer (los llevaba a la tierra prometida). Era un recuerdo puramente centrado en el pasado, que robaba la esperanza de algo mejor.
Recuerdo que produce esperanza
Pero los recuerdos también pueden enfocarse a producir gozo y esperanza. Veamos que dice el rey David en uno de sus salmos.
Salmos 42
4 Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.
5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.
David, que está pasando por una situación de melancolía, recuerda tiempos mejores. Recuerda cuando dirigía al pueblo en alabanza hasta el templo. Pero no se queda en el pasado, sino que se proyecta hasta el presente. Le dice a su alma ¿por qué te abates? ¡Espera en Dios porque todavía va a venir una alabanza mejor que esa!
En un primer momento el recordar esas cosas que ha perdido, hacen que su alma se derrame, que sienta dolor dentro de Él. Sin embargo se dice a sí mismo: "Pero ¿por qué? ¿por qué has de abatirte? ¡Espera en Dios! ¡aún he de alabarle! ¡Dios no se ha ido, el sigue siendo mi salvación y mi Dios y volveré a tener grandes momentos de alabanza!"
La fe es la certeza de lo que se espera. Los tiempos pasados fueron hermosos, lo que queda por delante es mejor. Si Dios pudo darnos buenos momentos en el pasado, eso quiere decir que puede darnos buenos momentos en el futuro. De hecho, aun mejores.
Necesitamos visión
El ser humano es así por naturaleza: Es ciego a lo bueno que tiene en el momento, pero tiene muy buena vista para lo bueno que tuvo en el pasado. Si nos dejamos pasivamente llevar, tenemos tendencia a no ver lo bueno del momento hasta que lo perdemos. No es extraño que Dios tenga a veces que quitarnos lo bueno que tenemos en el momento para devolvernos la vista.
Observemos una oración de Pablo por sus discípulos.
Efesios 3:14-19
14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, .....17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.
Necesitamos ver lo grande que es el amor de Cristo. Pablo oraba para que sus discípulos pudieran comprender y conocer el amor de Cristo. Es decir, llegar a sentir todo el amor de Dios es algo que necesita oración. Necesitamos oración para tener visión de que Dios me ama, de que está trabajando para mi bien en esta situación que no parece tan buena, y que me está llevando a una mejor.
El mismo Cristo nos dijo que teníamos que orar todos los días para no entrar en tentación, y el quedarnos en el pasado es una tentación muy grande. El caer en la amargura con el presente es una tentación enorme. Hemos de orar para que el Señor nos deje ver su amor y nos ayude a utilizar los recuerdos para la esperanza de que, si Dios pudo darnos esas cosas hermosas, probablemente también tenemos cosas buenas en este momento a nuestro alrededor, y con total seguridad, hay muchísimo bueno por venir.
martes, 18 de agosto de 2015
Reconociendo que Dios es el dueño - devocional John MacArthur
Salmos 24:1: "De Yahweh es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan"
A Dios pertenecen todos y todo.
Un día, cuando John Wesley estaba lejos de casa, alguien se acercó a él corriendo y diciendo: "¡Tu casa se ha incendiado! ¡Tu casa se ha incendiado!" Wesley respondió: "No, no lo ha hecho porque no tengo una casa. Aquella en la que he estado viviendo pertenece al Señor, y si se ha incendiado, esa es una responsabilidad menos de la que preocuparme".
John Wesley veía sus posesiones desde una perspectiva bíblica, ya que las Escrituras dejan claro que Dios es el dueño de todo. En 1 Crónicas 29:11, David oraba: " todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas". Dios es el único dueño de todo, incluyéndote a ti, a tu familia, a tu casa y a tu coche. Por eso, si pierdes alguna posesión, en realidad no la pierdes porque nunca la poseíste.
Aunque Dios posee todo, nos encarga que seamos administradores sabios de todo lo que Él nos da. El teólogo Walter Kaiser escribió: "Las cosas materiales, los bienes, y los recursos naturales son buenos en sí mismos, porque todos fueron hechos por Dios: ese es el tema recurrente en la narrativa de ka creación de Génesis 1 'Dios vio que era bueno' ... el mal uso de los bienes procede de la gente impía, al olvidar que: (1) Estos son creación de Dios, (2) Dios dio a los hombres y mujeres la habilidad de ganar esas posesiones, y (3) los bienes no deben ser exaltados a un nivel de preocupación o valor último o absoluto, porque la gente comienza a rendir culto a lo creado en lugar de al Creador mismo. Tal idolatría de las cosas de este mundo viola el primer mandamiento y nos lleva a invertir los valores en la vida".
Deberíamos adorar a Dios como poseedor de todas las cosas, dando gracias por todo lo que nos confía, y sin permitir nunca que nuestras posesiones sean un motivo para olvidarle.
Sugerencias de oración
Pide a Dios que te ayude a tener en mente que Él siempre es el dueño de todo, y para que veas las posesiones que te da de una forma que le honre.
Para estudiar
Lee los siguientes versículos, que muestran como Dios es el dueño de todo: Éxodo 19:5, Levítico 25:23, Salmos 50:10-11, Salmos 89:11, Hageo 2:8
Traducido de: https://www.gty.org/resources/devotionals/strength-for-today
A Dios pertenecen todos y todo.
Un día, cuando John Wesley estaba lejos de casa, alguien se acercó a él corriendo y diciendo: "¡Tu casa se ha incendiado! ¡Tu casa se ha incendiado!" Wesley respondió: "No, no lo ha hecho porque no tengo una casa. Aquella en la que he estado viviendo pertenece al Señor, y si se ha incendiado, esa es una responsabilidad menos de la que preocuparme".
John Wesley veía sus posesiones desde una perspectiva bíblica, ya que las Escrituras dejan claro que Dios es el dueño de todo. En 1 Crónicas 29:11, David oraba: " todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas". Dios es el único dueño de todo, incluyéndote a ti, a tu familia, a tu casa y a tu coche. Por eso, si pierdes alguna posesión, en realidad no la pierdes porque nunca la poseíste.
Aunque Dios posee todo, nos encarga que seamos administradores sabios de todo lo que Él nos da. El teólogo Walter Kaiser escribió: "Las cosas materiales, los bienes, y los recursos naturales son buenos en sí mismos, porque todos fueron hechos por Dios: ese es el tema recurrente en la narrativa de ka creación de Génesis 1 'Dios vio que era bueno' ... el mal uso de los bienes procede de la gente impía, al olvidar que: (1) Estos son creación de Dios, (2) Dios dio a los hombres y mujeres la habilidad de ganar esas posesiones, y (3) los bienes no deben ser exaltados a un nivel de preocupación o valor último o absoluto, porque la gente comienza a rendir culto a lo creado en lugar de al Creador mismo. Tal idolatría de las cosas de este mundo viola el primer mandamiento y nos lleva a invertir los valores en la vida".
Deberíamos adorar a Dios como poseedor de todas las cosas, dando gracias por todo lo que nos confía, y sin permitir nunca que nuestras posesiones sean un motivo para olvidarle.
Sugerencias de oración
Pide a Dios que te ayude a tener en mente que Él siempre es el dueño de todo, y para que veas las posesiones que te da de una forma que le honre.
Para estudiar
Lee los siguientes versículos, que muestran como Dios es el dueño de todo: Éxodo 19:5, Levítico 25:23, Salmos 50:10-11, Salmos 89:11, Hageo 2:8
Traducido de: https://www.gty.org/resources/devotionals/strength-for-today
viernes, 7 de agosto de 2015
Hablando la verdad en amor - Devocional John MacArthur
1 Corintios 13;2 "Y si tuviese profecía, ... y no tengo amor, nada soy"
El amor es un ingrediente indispensable en el proceso de aprendizaje.
Tengo el privilegio de pasar tiempo cada semana con cientos de jóvenes que asisten al Master College. Al observar sus progresos, veo el impacto que han tenido sobre sus vidas los maestros piadosos. Estoy convencido de que los estudiantes aprenden mejor cuando saben que sus maestros se preocupan genuinamente por ellos.
¿Acaso no sucede lo mismo con todas las relaciones? ¿No respondemos mejor a aquellos en nos aman y que tienen en cuenta nuestros mejores intereses? Es algo que ciertamente es verdad en el ministerio. Piensa en los pastores y maestros que han significado más para ti a lo largo de los años. Probablemente son aquellos que te han amado y enseñando de manera especial.
Ya sea un pastor, un maestro, un miembro de la familia, un amigo, o quien quiera que sea que hable a otras personas de parte de Dios, debería hacerlo con un amor y una preocupación genuinas. Esa es la parte positiva de la sentencia negativa que Pablo hace en 1 Corintios 13:2. Jeremías era así. Él amaba al pueblo de Israel profundamente, y se sentía apenado por su apostasía y el juicio que iba a venir sobre ellos: Jeremías 9:1 "¡Oh, si mi cabeza se hiciese aguas", decía, "y mis ojos fuentes de lágrimas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo". Ese es el espíritu de un profeta que ama, y un ejemplo del lamento de Jeremías sobre el pecado de su pueblo.
La predicación y enseñanza sin amor representan mal el carácter de Dios y obstaculizan el Evangelio; proclamar con amor es atractivo y efectivo. Eso no significa que todos los que oigan vayan a responder de forma positiva, más bien al contrario. La gente de Judá no escuchó a Jeremías, y por eso incurrieron en un juicio severo. De forma similar, algunas de las personas a las que hables rechazarán educadamente lo que digas, y otros reaccionarán con hostilidad. Pero aquellos que respondan con fe, apreciarán tu amorosa preocupación por su bienestar espiritual.
Sugerencia de oración
Agradece a Dios por aquellos que te han ministrado en amor. Busca seguir su ejemplo y alcanzar a otros.
Para estudiar:
Lee Hechos 20:19, 31; Romanos 9:2-3 y 2 Corintios 2:4, prestando atención a las cosas que hacían que Pablo llorase por el pueblo al que ministraba.
Traducido de: https://www.gty.org/resources/devotionals/drawing-near
El amor es un ingrediente indispensable en el proceso de aprendizaje.
Tengo el privilegio de pasar tiempo cada semana con cientos de jóvenes que asisten al Master College. Al observar sus progresos, veo el impacto que han tenido sobre sus vidas los maestros piadosos. Estoy convencido de que los estudiantes aprenden mejor cuando saben que sus maestros se preocupan genuinamente por ellos.
¿Acaso no sucede lo mismo con todas las relaciones? ¿No respondemos mejor a aquellos en nos aman y que tienen en cuenta nuestros mejores intereses? Es algo que ciertamente es verdad en el ministerio. Piensa en los pastores y maestros que han significado más para ti a lo largo de los años. Probablemente son aquellos que te han amado y enseñando de manera especial.
Ya sea un pastor, un maestro, un miembro de la familia, un amigo, o quien quiera que sea que hable a otras personas de parte de Dios, debería hacerlo con un amor y una preocupación genuinas. Esa es la parte positiva de la sentencia negativa que Pablo hace en 1 Corintios 13:2. Jeremías era así. Él amaba al pueblo de Israel profundamente, y se sentía apenado por su apostasía y el juicio que iba a venir sobre ellos: Jeremías 9:1 "¡Oh, si mi cabeza se hiciese aguas", decía, "y mis ojos fuentes de lágrimas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo". Ese es el espíritu de un profeta que ama, y un ejemplo del lamento de Jeremías sobre el pecado de su pueblo.
La predicación y enseñanza sin amor representan mal el carácter de Dios y obstaculizan el Evangelio; proclamar con amor es atractivo y efectivo. Eso no significa que todos los que oigan vayan a responder de forma positiva, más bien al contrario. La gente de Judá no escuchó a Jeremías, y por eso incurrieron en un juicio severo. De forma similar, algunas de las personas a las que hables rechazarán educadamente lo que digas, y otros reaccionarán con hostilidad. Pero aquellos que respondan con fe, apreciarán tu amorosa preocupación por su bienestar espiritual.
Sugerencia de oración
Agradece a Dios por aquellos que te han ministrado en amor. Busca seguir su ejemplo y alcanzar a otros.
Para estudiar:
Lee Hechos 20:19, 31; Romanos 9:2-3 y 2 Corintios 2:4, prestando atención a las cosas que hacían que Pablo llorase por el pueblo al que ministraba.
Traducido de: https://www.gty.org/resources/devotionals/drawing-near
martes, 4 de agosto de 2015
El regalo del amor -John MacArthur
1 Juan 4:7, 19: "7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios . . . 19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero"
El verdadero amor no puede ser generado a nivel humano. Es un regalo de Dios.
Las Escrituras con frecuencia nos hacen demandas que parecen imposibles para nosotros. Por ejemplo, Jesús dijo "Amad a vuestros enemigos, y orad por los que os persiguen" (Mateo 5:44). Es fácil decirlo, pero ¿cómo es posible? Nuestra tendencia natural es amar a nuestros amigos y odiar a nuestros enemigos. Pero Jesús dijo (Mateo 5:46-47): "Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?".
En Israel, los llamados publicanos eran los recaudadores de impuestos, y se les consideraba traidores. A los géntiles (que eran todos aquellos que no fuesen israelitas) se les consideraba desterrados espirituales. Sin embargo, tanto los traidores como los desterrados muestran amor y cariño recíprocamente. Jesús nos llama a un nivel de amor mucho más alto, un nivel de amor que es imparcial, similar al que Dios muestra cuando hace "salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos" (versículo 45). Como vemos del mismo Dios, este amor se extiende a aquellos que no son dignos de él. Romanos 5:8 dice: "Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros".
A pesar de generaciones de rebelión y menosprecio contra Su santa voluntad y su nombre, Dios sacrificó a Su amado Hijo, proporcionando un medio por el que los pecadores pudiesen ser salvados. Por amor, Jesús sufrió voluntariamente el dolor y la vergüenza de la cruz, y pagó el precio de nuestra redención. ¡Ese es el amor divino en acción!
Dios nos ordena amar como Él ama: de forma imparcial y sacrificial. Eso puede sonar imposible a nivel humano, pero recuerda que Dios nunca requiere de nosotros algo para lo que no nos haya capacitado previamente. En el momento de tu salvación, el Espíritu Santo comenzó a vivir dentro de ti y a producir el fruto del amor (ver Gálatas 5:22). No tienes que reunir las fuerzas por ti mismo. Todo lo que tienes que hacer es invitar al Espíritu Santo para que tome el control, permitiendo que gobierne tus pensamientos y acciones. Conforme lo haces, su precioso fruto se verá multiplicado en tu vida.
Sugerencias de oración:
-Agradece a Dios por el amor del Espíritu que ha puesto dentro de ti.
-Pide al Padre que te de oportunidades en el día de hoy para aprender cómo amarle de forma más perfecta.
Para estudiar:
Memorizar Gálatas 5:22-23: "22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley".
Traducido de: https://www.gty.org/resources/devotionals/drawing-near
El verdadero amor no puede ser generado a nivel humano. Es un regalo de Dios.
Las Escrituras con frecuencia nos hacen demandas que parecen imposibles para nosotros. Por ejemplo, Jesús dijo "Amad a vuestros enemigos, y orad por los que os persiguen" (Mateo 5:44). Es fácil decirlo, pero ¿cómo es posible? Nuestra tendencia natural es amar a nuestros amigos y odiar a nuestros enemigos. Pero Jesús dijo (Mateo 5:46-47): "Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?".
En Israel, los llamados publicanos eran los recaudadores de impuestos, y se les consideraba traidores. A los géntiles (que eran todos aquellos que no fuesen israelitas) se les consideraba desterrados espirituales. Sin embargo, tanto los traidores como los desterrados muestran amor y cariño recíprocamente. Jesús nos llama a un nivel de amor mucho más alto, un nivel de amor que es imparcial, similar al que Dios muestra cuando hace "salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos" (versículo 45). Como vemos del mismo Dios, este amor se extiende a aquellos que no son dignos de él. Romanos 5:8 dice: "Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros".
A pesar de generaciones de rebelión y menosprecio contra Su santa voluntad y su nombre, Dios sacrificó a Su amado Hijo, proporcionando un medio por el que los pecadores pudiesen ser salvados. Por amor, Jesús sufrió voluntariamente el dolor y la vergüenza de la cruz, y pagó el precio de nuestra redención. ¡Ese es el amor divino en acción!
Dios nos ordena amar como Él ama: de forma imparcial y sacrificial. Eso puede sonar imposible a nivel humano, pero recuerda que Dios nunca requiere de nosotros algo para lo que no nos haya capacitado previamente. En el momento de tu salvación, el Espíritu Santo comenzó a vivir dentro de ti y a producir el fruto del amor (ver Gálatas 5:22). No tienes que reunir las fuerzas por ti mismo. Todo lo que tienes que hacer es invitar al Espíritu Santo para que tome el control, permitiendo que gobierne tus pensamientos y acciones. Conforme lo haces, su precioso fruto se verá multiplicado en tu vida.
Sugerencias de oración:
-Agradece a Dios por el amor del Espíritu que ha puesto dentro de ti.
-Pide al Padre que te de oportunidades en el día de hoy para aprender cómo amarle de forma más perfecta.
Para estudiar:
Memorizar Gálatas 5:22-23: "22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley".
Traducido de: https://www.gty.org/resources/devotionals/drawing-near
lunes, 3 de agosto de 2015
5 Síntomas de amor al dinero - Devocional John MacArthur
1 Timoteo 6:10 "porque raíz de todos los males es el amor al dinero ..."
El versículo de hoy es un clásico que nos habla acerca de un principio que se encuentra por todas las Escrituras: el de nuestra actitud hacia el dinero. Al referirse al amor al dinero, Pablo está hablando del pecado de la codicia. La codicia es una ofensa seria a los ojos de Dios, y eso quiere decir que deberíamos querer de todo corazón tener victoria sobre este pecado. Podemos comenzar a tener esa victoria reconociendo los signos que nos advierten de que tenemos codicia o amor al dinero.
Existen por lo menos cinco síntomas en nuestras actitudes que revelan la codicia en nuestra vida.
Primero: Si de verdad eres un amante del dinero, estarás más preocupado de ganarlo que de poner un esfuerzo honesto y de calidad en todo lo que haces. Los creyentes deben buscar la verdad y la excelencia en primer lugar, y Dios se encargará de que reciban las recompensas monetarias adecuadas.
Segundo: Si eres codicioso, siempre sentirás que no tienes suficiente dinero. Tu actitud será siempre la de las hijas de la sanguijuela que en Proverbios 30:15 dicen siempre "¡Dame!, ¡Dame!".
Tercero: Si amas el dinero, tenderás a hacer ostentación de las cosas que puede comprar. Te sentirás indebidamente inclinado a mostrar la ropa, el coche o la camioneta nueva, o la nueva casa que acabas de comprar.
Cuarto: Si eres esclavo de la codicia, te dolerá dar dinero para apoyar las buenas causas o para ayudar a otras personas. Más bien querrás guardarlo todo para gastarlo en tus propios deseos egoístas.
Finalmente, si estás enamorado del dinero, es probable que peques para obtener más. Eso incluye que harás trampas en tu declaración de impuestos o que estafarás a tus clientes.
Si amas a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas (ver Deuteronomio 6:4-5 y Mateo 22:35-38), ninguno de estos síntomas será un obstáculo para buscar al Señor. Es por eso que Jesús decía en Mateo 6:24 que no podemos amar a Dios y a las riquezas.
Sugerencia de oración:
Ora pidiendo que Dios haga que para ti sea tan débil la atracción del dinero, que nunca llegues a ser esclavo de la codicia.
Para luchar contra la codicia:
Escribe y memoriza Filipenses 4:11: "No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación". Lleva este versículo contigo, y recítalo para contrarrestar los pensamientos de codicia e insatisfacción que surjan periódicamente.
Traducido de: https://www.gty.org/resources/devotionals/strength-for-today
El versículo de hoy es un clásico que nos habla acerca de un principio que se encuentra por todas las Escrituras: el de nuestra actitud hacia el dinero. Al referirse al amor al dinero, Pablo está hablando del pecado de la codicia. La codicia es una ofensa seria a los ojos de Dios, y eso quiere decir que deberíamos querer de todo corazón tener victoria sobre este pecado. Podemos comenzar a tener esa victoria reconociendo los signos que nos advierten de que tenemos codicia o amor al dinero.
Existen por lo menos cinco síntomas en nuestras actitudes que revelan la codicia en nuestra vida.
Primero: Si de verdad eres un amante del dinero, estarás más preocupado de ganarlo que de poner un esfuerzo honesto y de calidad en todo lo que haces. Los creyentes deben buscar la verdad y la excelencia en primer lugar, y Dios se encargará de que reciban las recompensas monetarias adecuadas.
Segundo: Si eres codicioso, siempre sentirás que no tienes suficiente dinero. Tu actitud será siempre la de las hijas de la sanguijuela que en Proverbios 30:15 dicen siempre "¡Dame!, ¡Dame!".
Tercero: Si amas el dinero, tenderás a hacer ostentación de las cosas que puede comprar. Te sentirás indebidamente inclinado a mostrar la ropa, el coche o la camioneta nueva, o la nueva casa que acabas de comprar.
Cuarto: Si eres esclavo de la codicia, te dolerá dar dinero para apoyar las buenas causas o para ayudar a otras personas. Más bien querrás guardarlo todo para gastarlo en tus propios deseos egoístas.
Finalmente, si estás enamorado del dinero, es probable que peques para obtener más. Eso incluye que harás trampas en tu declaración de impuestos o que estafarás a tus clientes.
Si amas a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas (ver Deuteronomio 6:4-5 y Mateo 22:35-38), ninguno de estos síntomas será un obstáculo para buscar al Señor. Es por eso que Jesús decía en Mateo 6:24 que no podemos amar a Dios y a las riquezas.
Sugerencia de oración:
Ora pidiendo que Dios haga que para ti sea tan débil la atracción del dinero, que nunca llegues a ser esclavo de la codicia.
Para luchar contra la codicia:
Escribe y memoriza Filipenses 4:11: "No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación". Lleva este versículo contigo, y recítalo para contrarrestar los pensamientos de codicia e insatisfacción que surjan periódicamente.
Traducido de: https://www.gty.org/resources/devotionals/strength-for-today
jueves, 16 de julio de 2015
¿Qué hacer si caigo en el mismo pecado una y otra vez?
La respuesta de Paul Washer a esta pregunta es: pide y cree en el perdón de Dios en Cristo Jesús una y otra vez. Motívate a luchar de nuevo sin pasar tiempo apartado de Dios, aferrándote a Cristo y a sus promesas. Nuestra debilidad nos lleva inmediatamente hacia Él.
Mira el vídeo aquí:
Mira el vídeo aquí:
martes, 14 de julio de 2015
Ama y no temas. Dios ya hizo lo más difícil
Puedes ver también el vídeo aquí:
Romanos 8:32: El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros ... ¿Cómo no nos dará también con Él todas las cosas?
Esto es un argumento de lo mayor a lo menor. De lo difícil a lo fácil. De lo insuperable a lo fácilmente superable.Y se desarrolla así:
Si no se guardó ni a su propio Hijo, que es algo IMPOSIBLE DE IMAGINAR. ¡Imaginar que entregaría a su Hijo a una carnicería! Si Dios pudo superar el obstáculo del gran amor por su Hijo ... ¡y matarlo!
Entonces nadie lo va a detener a la hora de cumplir el objetivo que tenía al hacer eso. Porque la cosa más difícil de hacer para Dios ... ¡ya la hizo!
¿Qué podría ser más difícil para Dios? ¿Qué sería más difícil que entregar a su Hijo para ser escupido, golpeado ... y coronas de espinas, y latigazos y la lanzazos, y burlas, y rechazo, y traición, y abandono y mentiras y la carga de los pecados del mundo?
¿Que podría ser más difícil para Dios que decir: "Entregaré a mi infinitamente valioso Hijo a ese HORROR?
No hay nada que sea más difícil para Dios que hacer eso. Y el razonamiento de Pablo es: Si Él pudo superar ese obstáculo para salvarnos, nada le detendrá de darnos TODO junto con Él. Todo lo que sea bueno para nosotros.
Me pregunto si te lo crees.
¡Él está por ti! ¡Siempre, en todas las circunstancias! Sin excepción. Si estás en Cristo.
Nunca está contra nosotros. Ninguna de nuestras enfermedades es un castigo, si Dios no está contra nosotros. Si nuestro coche se avería o falla una solicitud, no es un castigo de Dios. Ninguna riña en el matrimonio es un signo de su ira. Ninguno de nuestros trabajos perdidos es un castigo por nuestro pecado. Ninguno de nuestros hijos descarriados es un chasquido del látigo vengador de Dios.
Qué diferencia más grande supondría para nuestra vida si creyésemos esto.
Mira a Jesús, ama la cruz. Vive en amor, y no temas más.
Extracto del sermón de John Piper "God did not spare His own Son" http://www.desiringgod.org/sermons/god-did-not-spare-his-own-son
Romanos 8:32: El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros ... ¿Cómo no nos dará también con Él todas las cosas?
Esto es un argumento de lo mayor a lo menor. De lo difícil a lo fácil. De lo insuperable a lo fácilmente superable.Y se desarrolla así:
Si no se guardó ni a su propio Hijo, que es algo IMPOSIBLE DE IMAGINAR. ¡Imaginar que entregaría a su Hijo a una carnicería! Si Dios pudo superar el obstáculo del gran amor por su Hijo ... ¡y matarlo!
Entonces nadie lo va a detener a la hora de cumplir el objetivo que tenía al hacer eso. Porque la cosa más difícil de hacer para Dios ... ¡ya la hizo!
¿Qué podría ser más difícil para Dios? ¿Qué sería más difícil que entregar a su Hijo para ser escupido, golpeado ... y coronas de espinas, y latigazos y la lanzazos, y burlas, y rechazo, y traición, y abandono y mentiras y la carga de los pecados del mundo?
¿Que podría ser más difícil para Dios que decir: "Entregaré a mi infinitamente valioso Hijo a ese HORROR?
No hay nada que sea más difícil para Dios que hacer eso. Y el razonamiento de Pablo es: Si Él pudo superar ese obstáculo para salvarnos, nada le detendrá de darnos TODO junto con Él. Todo lo que sea bueno para nosotros.
Me pregunto si te lo crees.
¡Él está por ti! ¡Siempre, en todas las circunstancias! Sin excepción. Si estás en Cristo.
Nunca está contra nosotros. Ninguna de nuestras enfermedades es un castigo, si Dios no está contra nosotros. Si nuestro coche se avería o falla una solicitud, no es un castigo de Dios. Ninguna riña en el matrimonio es un signo de su ira. Ninguno de nuestros trabajos perdidos es un castigo por nuestro pecado. Ninguno de nuestros hijos descarriados es un chasquido del látigo vengador de Dios.
Qué diferencia más grande supondría para nuestra vida si creyésemos esto.
Mira a Jesús, ama la cruz. Vive en amor, y no temas más.
Extracto del sermón de John Piper "God did not spare His own Son" http://www.desiringgod.org/sermons/god-did-not-spare-his-own-son
miércoles, 8 de julio de 2015
Esperanza y ayuda para el adicto a la pornografía - Trip Lee
Por Trip Lee (Rapero cristiano)
Puedes verlo en video aquí:
La pornografía para mí es algo que ha estado mucho en mi corazón en el pasado, he pensado en ello muchos años, en mi música, en mis escritos y en cualquier forma que pudiera yo influir, porque se que realmente es una epidemia entre los jóvenes.
Y es que cuando hablo con jóvenes acerca de su vida, ya sea que tengan mi edad o un poco más jóvenes o mayores, no me sorprende en absoluto que tengan algún tipo de lucha con el porno y quedaría más bien sorprendido si conociese a un joven que no haya tenido ninguna lucha con esto en algún punto de su vida, simplemente porque, es tan fácil acceder a él y es ... tan dañino para nuestras almas...
Así que cuando hablo con hombres jóvenes que luchan con esto, a menudo cuando el joven es cristiano, si el chico es cristiano y quiere honrar a Jesús, frecuentemente lo que ves es esa desesperación profunda. Porque, es algo único, incluso entre otros pecados sexuales. Hoy día, no tienes que ir a ningún lugar para caer en él. No tienes que tomar una larga serie de malas decisiones para caer en él, está muy fácil, en tu bolsillo, en cualquier momento. Así que frecuentemente existe esa desesperación de un hombre aprisionado por su pecado, y dicen: "quiero luchar" o "sentí que estuve bien durante una semana".
Así que una de las primeras cosas que quiero hacer es recordarles el Evangelio lleno de gracia de Jesús. Podrías haber estado viendo porno los últimos 500 días, y Jesús no habría agotado su gracia. Esa cruz de la que escuchaste hablar la primera vez, es la misma que puede perdonarte ahora.
Lo segundo que quiero hacer es introducir en el corazón lo serio que es este pecado, para que de ninguna forma crean, que porque son sólo sus ojos sobre la pantalla del computador o porque somos solo nosotros los que estamos participando en lo que estamos participando, es un pecado menos serio. Escucha: es muy serio, principalmente por el Dios contra quien estás pecando. Además estás pecando contra la gente que ves en el porno, y también por cómo va a afectar tu vida, tu relación con Jesús, tu futuro matrimonio si no estás casado y tu matrimonio si ya estás casado -por todas esas razones.
Otra cosa que quiero promover es ser abierto acerca de ese pecado. Creo que el principal error que
comete alguna gente, debido a la vergüenza, y debido a que, aunque no lo admitamos, amamos ese pecado,
es que no queremos exponerlo a otras personas. Y cuando nos negamos a exponer ese pecado, lo que realmente decimos es lo siguiente: "en lugar de matar este pecado, voy a acunarlo, en lugar de luchar contra este pecado, voy a protegerlo y lo voy a dejar aquí en la oscuridad, donde puede seguir sobreviviendo y hacerse más profundo en mi corazón".
Si queremos matar ese pecado, tenemos que exponerlo, involucrar a otras personas y confesarlo de forma regular.
Esas serían las cosas principales: Recordar el Evangelio, recordar lo serio que es, y recordar los beneficios de otros creyentes en tu vida para ayudarte a luchar.
Traducido de http://www.desiringgod.org/articles/hope-and-help-for-the-porn-addict
Otros recursos contra la adicción a la pornografía:
https://www.youtube.com/watch?v=kfNwLBjt0UQ
https://www.youtube.com/watch?v=_-s4pfteie8
Puedes verlo en video aquí:
La pornografía para mí es algo que ha estado mucho en mi corazón en el pasado, he pensado en ello muchos años, en mi música, en mis escritos y en cualquier forma que pudiera yo influir, porque se que realmente es una epidemia entre los jóvenes.
Y es que cuando hablo con jóvenes acerca de su vida, ya sea que tengan mi edad o un poco más jóvenes o mayores, no me sorprende en absoluto que tengan algún tipo de lucha con el porno y quedaría más bien sorprendido si conociese a un joven que no haya tenido ninguna lucha con esto en algún punto de su vida, simplemente porque, es tan fácil acceder a él y es ... tan dañino para nuestras almas...
Así que cuando hablo con hombres jóvenes que luchan con esto, a menudo cuando el joven es cristiano, si el chico es cristiano y quiere honrar a Jesús, frecuentemente lo que ves es esa desesperación profunda. Porque, es algo único, incluso entre otros pecados sexuales. Hoy día, no tienes que ir a ningún lugar para caer en él. No tienes que tomar una larga serie de malas decisiones para caer en él, está muy fácil, en tu bolsillo, en cualquier momento. Así que frecuentemente existe esa desesperación de un hombre aprisionado por su pecado, y dicen: "quiero luchar" o "sentí que estuve bien durante una semana".
Así que una de las primeras cosas que quiero hacer es recordarles el Evangelio lleno de gracia de Jesús. Podrías haber estado viendo porno los últimos 500 días, y Jesús no habría agotado su gracia. Esa cruz de la que escuchaste hablar la primera vez, es la misma que puede perdonarte ahora.
Lo segundo que quiero hacer es introducir en el corazón lo serio que es este pecado, para que de ninguna forma crean, que porque son sólo sus ojos sobre la pantalla del computador o porque somos solo nosotros los que estamos participando en lo que estamos participando, es un pecado menos serio. Escucha: es muy serio, principalmente por el Dios contra quien estás pecando. Además estás pecando contra la gente que ves en el porno, y también por cómo va a afectar tu vida, tu relación con Jesús, tu futuro matrimonio si no estás casado y tu matrimonio si ya estás casado -por todas esas razones.
Otra cosa que quiero promover es ser abierto acerca de ese pecado. Creo que el principal error que
comete alguna gente, debido a la vergüenza, y debido a que, aunque no lo admitamos, amamos ese pecado,
es que no queremos exponerlo a otras personas. Y cuando nos negamos a exponer ese pecado, lo que realmente decimos es lo siguiente: "en lugar de matar este pecado, voy a acunarlo, en lugar de luchar contra este pecado, voy a protegerlo y lo voy a dejar aquí en la oscuridad, donde puede seguir sobreviviendo y hacerse más profundo en mi corazón".
Si queremos matar ese pecado, tenemos que exponerlo, involucrar a otras personas y confesarlo de forma regular.
Esas serían las cosas principales: Recordar el Evangelio, recordar lo serio que es, y recordar los beneficios de otros creyentes en tu vida para ayudarte a luchar.
Traducido de http://www.desiringgod.org/articles/hope-and-help-for-the-porn-addict
Otros recursos contra la adicción a la pornografía:
https://www.youtube.com/watch?v=kfNwLBjt0UQ
https://www.youtube.com/watch?v=_-s4pfteie8
lunes, 6 de julio de 2015
Cómo esperar en el Señor - Matt Chandler
¿Qué puedes hacer cuando tu mente está en lo correcto pero tu corazón no lo está?
¿Y qué haces cuando sabes lo que es pecado, sabes lo que está bien, sabes lo que está mal, sabes que es lo que tendrías que estar haciendo y lo que no tendrías que estar haciendo, tu mente lo sabe, pero tu corazón todavía no ha llegado a ese punto?
Cuando no sientes remordimiento por el pecado, incluso sabiendo que eso es pecado. ¿Qué hacer cuando hay un abismo entre lo que dice tu cabeza y lo que dice tu corazón?.
Por toda las Escrituras se encuentra esta frase: "Espera en el Señor".
Esperar en el Señor no es placentero en absoluto. De hecho en uno de los salmos más viscerales de la Biblia, en el salmo 42, David se encuentra, literalmente, en lucha consigo mismo. Él grita "¿Por qué te abates, oh alma mía? ¡Espera en Dios!". La mente de David lo sabe, le dice: "¡No hagas de esto un dios! ¡Pon tu esperanza en Dios!, confía en Dios, póstrate a Dios, sirve a Dios, camina con Dios, ¿Por qué te abates oh alma mía? ¿Por qué no te lo crees del todo?".
Así pues, ¿cómo esperas en el Señor si esta es tu situación? Poniéndote bajo la cascada de la gracia. Y esperas mientras caminas en obediencia, paso a paso, día a día, pidiendo a Dios que quebrante tu corazón, que restaure el gozo de tu salvación. Pidiendo a Dios que haga que Él sea tu tesoro. Siendo honesto acerca de donde estás, ya sea que estés en el desierto o en la parte baja de la lucha.
Esperas. Porque "los que esperan en el Señor, Él renovará sus fuerzas, remontarán con alas como las aguilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.
Míralo en vídeo aquí:
Traducido del vídeo de: https://www.youtube.com/watch?v=qkM9zrgTBJY
¿Y qué haces cuando sabes lo que es pecado, sabes lo que está bien, sabes lo que está mal, sabes que es lo que tendrías que estar haciendo y lo que no tendrías que estar haciendo, tu mente lo sabe, pero tu corazón todavía no ha llegado a ese punto?
Cuando no sientes remordimiento por el pecado, incluso sabiendo que eso es pecado. ¿Qué hacer cuando hay un abismo entre lo que dice tu cabeza y lo que dice tu corazón?.
Por toda las Escrituras se encuentra esta frase: "Espera en el Señor".
Esperar en el Señor no es placentero en absoluto. De hecho en uno de los salmos más viscerales de la Biblia, en el salmo 42, David se encuentra, literalmente, en lucha consigo mismo. Él grita "¿Por qué te abates, oh alma mía? ¡Espera en Dios!". La mente de David lo sabe, le dice: "¡No hagas de esto un dios! ¡Pon tu esperanza en Dios!, confía en Dios, póstrate a Dios, sirve a Dios, camina con Dios, ¿Por qué te abates oh alma mía? ¿Por qué no te lo crees del todo?".
Así pues, ¿cómo esperas en el Señor si esta es tu situación? Poniéndote bajo la cascada de la gracia. Y esperas mientras caminas en obediencia, paso a paso, día a día, pidiendo a Dios que quebrante tu corazón, que restaure el gozo de tu salvación. Pidiendo a Dios que haga que Él sea tu tesoro. Siendo honesto acerca de donde estás, ya sea que estés en el desierto o en la parte baja de la lucha.
Esperas. Porque "los que esperan en el Señor, Él renovará sus fuerzas, remontarán con alas como las aguilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.
Míralo en vídeo aquí:
Traducido del vídeo de: https://www.youtube.com/watch?v=qkM9zrgTBJY
sábado, 20 de junio de 2015
Ser un evangelista efectivo: 7 métodos
Jesús le dijo a sus discípulos: "Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres" (Mateo 4:19). Esto implica que, si de verdad le seguimos, estaremos pescando, ganando almas. Sus últimas palabras en el evangelio de Mateo fueron: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones" (Mateo 28:19). Los cristianos en el Nuevo Testamento iban por todas partes predicando la Palabra (Hechos 8:4).
¿Cómo podemos ser unos testigos efectivos de Cristo?
1. Pidamos a Dios que nos de una carga evangelística por otros
Pide ayuda a Dios para que te ayude a ver el mundo como Él lo ve, y que te ponga en el corazón a unas cuantas personas por las que orar con perseverancia. Ora por esos nombres cada día, y para que te de una oportunidad de alcanzar esas almas para Cristo. Una antigua canción dice: "Dios, pon un alma en mi corazón y ámala a través de mí / y que humildemente yo haga mi parte, ganándola para ti"
2. Vive una vida cristiana consistente delante de estas personas
Jesúis dijo: "Vosotros sois la luz del mundo ... Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mateo 5:14-16). Hemos de vivir vidas íntegras, de obediencia y de auténtica fe. Amar cuando otros odian, y perdonar cuando otros guardan rencores. Tenemos que seguir confiando cuando otros entran en pánico, y ser honestos cuando todos los demás falsean las cuentas. No es que vayamos a ser perfectos, porque solo Cristo lo fue, pero hemos de tener una vida cristiana que crece y madura, para que otros puedan reconocer y respetar.
3. Construye puentes hacia otros
Cuando el Señor te muestre a alguien que necesita a Cristo, busca establecer una relación con él. ¿Recuerdas como Jesús fue a la casa de Zaqueo donde se reunían muchos pecadores? Aunque hemos de tener cuidado de no meternos en un entorno que nos arrastre, también tenemos que cuidar de cultivar amistades con aquellos que necesitan a Cristo. Quizás Cristo te ha puesto en una escuela o lugar de trabajo particular simplemente para alcanzar a aquellos que nadie más puede alcanzar.
4. Aprende el Evangelio
Memoriza los siguientes versículos, y practícalos diciéndolos en un espejo o a otro cristiano, hasta que te sientas cómodo como para compartirlos con alguien que necesite de Cristo: Romanos 3:23, Romanos 6:23, Romanos 5:8, Romanos 10:9, Romanos 10:10, Romanos 10:13, 1 Juan 5:1, 1 Juan 5:13.
5. Está atento a oportunidades para compartir una palabra por Cristo
Pedro dijo: "Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;" (1 Pedro 3:15).
6. Si las oportunidades no vienen, créalas
A veces esperamos demasiado tiempo buscando el momento adecuado para invitar a alguien a la iglesia o compartir con él el mensaje del Evangelio. Pero a menudo, llega un momento en que debemos, en oración, presentar el tema a la persona y hacer lo mejor que sepamos para dejarle una impresión de su necesidad de Cristo.
7. Deja los resultados a Dios
Somos responsables de compartir el Evangelio, pero solamente Dios puede convertir el alma. Hazlo lo mejor que puedas, y déjale a Él el resto. Y si alguna vez sientes que lo has hecho mal, piensa en Edward Kimball. Él estaba decidido a ganar a su escuela dominical para Cristo, incluyendo a un adolescente llamado Dwight Moody, que tenía tendencia a quedarse dormido los domingos. Mientras el corazón le latía con fuerza, Kimball entró en la tienda donde trabajaba ese joven. "Puse mi mano en su hombro, y mientras me inclinaba, coloqué el pie en una caja de limpiar zapatos. Le pedí que viniese a Cristo". Al parecer no fue bien, y Kimball se fue con la sensación de haber fallado. Sin embargo Moody se fue de la tienda aquel día siendo una nueva persona y se convirtió en el evangelista más importante de su generación en América.
Ver la biografía de D.L. Moody en Wikipedia
Traducido de: http://www.biblestudytools.com/bible-study/topical-studies/what-must-i-do-to-be-a-soul-winner-1341190.html
¿Cómo podemos ser unos testigos efectivos de Cristo?
1. Pidamos a Dios que nos de una carga evangelística por otros
Pide ayuda a Dios para que te ayude a ver el mundo como Él lo ve, y que te ponga en el corazón a unas cuantas personas por las que orar con perseverancia. Ora por esos nombres cada día, y para que te de una oportunidad de alcanzar esas almas para Cristo. Una antigua canción dice: "Dios, pon un alma en mi corazón y ámala a través de mí / y que humildemente yo haga mi parte, ganándola para ti"
2. Vive una vida cristiana consistente delante de estas personas
Jesúis dijo: "Vosotros sois la luz del mundo ... Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mateo 5:14-16). Hemos de vivir vidas íntegras, de obediencia y de auténtica fe. Amar cuando otros odian, y perdonar cuando otros guardan rencores. Tenemos que seguir confiando cuando otros entran en pánico, y ser honestos cuando todos los demás falsean las cuentas. No es que vayamos a ser perfectos, porque solo Cristo lo fue, pero hemos de tener una vida cristiana que crece y madura, para que otros puedan reconocer y respetar.
3. Construye puentes hacia otros
Cuando el Señor te muestre a alguien que necesita a Cristo, busca establecer una relación con él. ¿Recuerdas como Jesús fue a la casa de Zaqueo donde se reunían muchos pecadores? Aunque hemos de tener cuidado de no meternos en un entorno que nos arrastre, también tenemos que cuidar de cultivar amistades con aquellos que necesitan a Cristo. Quizás Cristo te ha puesto en una escuela o lugar de trabajo particular simplemente para alcanzar a aquellos que nadie más puede alcanzar.
4. Aprende el Evangelio
Memoriza los siguientes versículos, y practícalos diciéndolos en un espejo o a otro cristiano, hasta que te sientas cómodo como para compartirlos con alguien que necesite de Cristo: Romanos 3:23, Romanos 6:23, Romanos 5:8, Romanos 10:9, Romanos 10:10, Romanos 10:13, 1 Juan 5:1, 1 Juan 5:13.
5. Está atento a oportunidades para compartir una palabra por Cristo
Pedro dijo: "Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;" (1 Pedro 3:15).
6. Si las oportunidades no vienen, créalas
A veces esperamos demasiado tiempo buscando el momento adecuado para invitar a alguien a la iglesia o compartir con él el mensaje del Evangelio. Pero a menudo, llega un momento en que debemos, en oración, presentar el tema a la persona y hacer lo mejor que sepamos para dejarle una impresión de su necesidad de Cristo.
7. Deja los resultados a Dios
Somos responsables de compartir el Evangelio, pero solamente Dios puede convertir el alma. Hazlo lo mejor que puedas, y déjale a Él el resto. Y si alguna vez sientes que lo has hecho mal, piensa en Edward Kimball. Él estaba decidido a ganar a su escuela dominical para Cristo, incluyendo a un adolescente llamado Dwight Moody, que tenía tendencia a quedarse dormido los domingos. Mientras el corazón le latía con fuerza, Kimball entró en la tienda donde trabajaba ese joven. "Puse mi mano en su hombro, y mientras me inclinaba, coloqué el pie en una caja de limpiar zapatos. Le pedí que viniese a Cristo". Al parecer no fue bien, y Kimball se fue con la sensación de haber fallado. Sin embargo Moody se fue de la tienda aquel día siendo una nueva persona y se convirtió en el evangelista más importante de su generación en América.
Ver la biografía de D.L. Moody en Wikipedia
Traducido de: http://www.biblestudytools.com/bible-study/topical-studies/what-must-i-do-to-be-a-soul-winner-1341190.html
domingo, 31 de mayo de 2015
Como ministrar a alguien que lucha con la atracción al mismo sexo
Por Dennis Jernigan
Crecí en la iglesia ... literalmente no recuerdo un tiempo en el que no haya ido a la iglesia. Había sido dotado musicalmente, con la habilidad para tocar el piano, y había encontrado un lugar para servir desde mi más temprana edad. También luchaba contra la atracción al mismo sexo, la homosexualidad.
Imagina mi terror cuando, a los 10 años de edad y ya sabiendo mi lucha, escuché por casualidad a los hombres que habían construido en mi mente la imagen de Dios, empezar a hablar de la homosexualidad. Eran los hombres que me habían formado y enseñado desde que puedo recordar. Así que cuando los escuché describir lo que pensaban de alguien como yo (incluso aunque no sabían que estaban hablando de de mí) mi reacción fue simple: estos hombres conocen a Dios, y odian a la gente como yo. Dios debe odiarme. No sentí ninguna esperanza de ayuda en absoluta que pudiese venir de ellos o de Dios, ni sabía hacia donde ir, y por tanto pasé demasiado tiempo de mi vida intentando comportarme de forma que recibiese la aceptación y la afirmación de otros ... especialmente de otros hombres.
Recuerdo haber escuchado muchas veces en mis años de formación muchos sermones de fuego y castigo, y a menudo los homosexuales eran los que lideraban la multitud que iba al infierno. Al no escuchar ni una pizca de esperanza para mi situación de nadie, no tuve otro recurso que distanciarme en mi relación de cualquiera que se pudiese acercar demasiado ... cualquiera que pudiese averiguar mi abominación. Asumo la responsabilidad por lo que elegí ... pero el otro lado de la moneda es que la iglesia me apartó debido al miedo y la ignorancia. Una de las cosas más tristes que encara el cuerpo de Cristo hoy día, es que muchos hacen esto sin darse cuenta de lo que están haciendo.
Después que me gradué de mi universidad cristiana en 1981, me encontré en una relación homosexual. Por este tiempo me había rendido a la idea de ser capaz de cambiar y, tal y como pensaba la mayoría del mundo, asumí que el cambio no era posible. Asumí que esta era la forma en que se suponía que tenía que ser. Mi suposición era que al rendirme a mi identidad homosexual, encontraría la paz. ¡Me equivoqué! Me sentí utilizado la mayoría del tiempo. El amor que me profesaban parecía ser más abusivo y egoísta, que un autosacrificio genuino. Al quedar desilusionado con la comunidad y planteamientos gay, me volví a buscar a Dios. Un amigo me invitó a vivir con él al final del verano de 1981, y pronto descubrió mi secreto. En lugar de rechazarme y humillarme (que era a lo que estaba acostumbrado), hizo algo que, honestamente, nunca había visto antes. Extendió hacia mí el amor práctico y real de Cristo.
¿Cómo lo hizo? Me dijo que me amaba sin importar cuál fuese mi lucha. Me dijo que no conocía todas las respuestas a mi dilema ... pero que si conocía la RESPUESTA (con mayúsculas). Me dijo que caminaría encantado conmigo hacia Jesús, durase lo que durase, y a través de cualquier camino que nos deparase el viaje. ¡Me dijo que caminaría hacia Jesús conmigo! ¡cuán simple! ¡Cuánto poder para un alma sin esperanza! ¡Cuán amoroso! ¡Cuán generoso! ¡Cuán como Jesús! Fue su respuesta y la intervención divina del amor de Dios lo que me llevó al arrepentimiento el 7 de Noviembre de 1981.
Después de que, en 1981, el Señor me liberó (o debería decir, comenzó a liberarme - o quizás las dos cosas), tuvieron que pasar 7 años más antes de ganar la suficiente confianza como para compartir con otros cómo Cristo me había redimido, porque, simplemente, tenía miedo de cómo me tratarían los cristianos. Aunque encontré mucha aceptación, también encontré que muchos mantenían la distancia conmigo (especialmente los hombres cristianos). Imagino que pensaban que mi antigua vida se les podía pegar, o algo así. Las buenas noticias son que no es así.
¿Por qué comparto estas cosas? Creo que me habría ahorrado años de tormento y sufrimiento si hubiese escuchado alguna vez, cuando era niño, que había esperanza. Para la gloria de Dios, Él me permitió pasar por lo que pasé ... y me siento inclinado a contar mi historia una y otra vez, porque no quiero nunca que otro joven (o cualquier persona de cualquier edad) sienta que no hay esperanza para el cambio. Dios nos ha llamado a ser sal y luz. La sal preserva y añade sabor, y quiero ver vidas preservadas y llenadas con el buen sabor del amor redentor de Dios. Mi deseo es hacer brillar la luz del amor de Dios en lugares donde la mayoría no se atreve a ir, porque nunca han experimentado la homosexualidad.
Y ahí está la trampa. El cuerpo de cristo ha creído la mentira de que tenemos que haber experimentado la homosexualidad (o cualquier cosa por la que haya pasado el temido pecador) para ayudar a alguien a vencer. ¡Mentira! Dios nos ordena amar, no juzgar. La mayoría de los cristianos, ya sea que lo admitan o no, juzgan que los homosexuales no tienen esperanza ... y asignan un grado más alto de pecaminosidad al comportamiento homosexual que a su propio pecado, el que inicialmente los separaba de Dios. ¡El pecado es pecado! Pero el mayor error que cometen la mayoría de las personas, es que asignan una identidad moral al comportamiento homosexual, y nunca miran más allá de la superficie a lo que es verdaderamente la raíz del comportamiento homosexual.
Cuando miro hacia atrás, a mi viaje hacia la libertad, la homosexualidad no era la raíz de mi pecado. El comportamiento homosexual viene de necesidades humanas reales que no están siendo satisfechas. El comportamiento homosexual se arraiga cuando esas necesidades se satisfacen en formas que el Señor nunca tuvo intención que se produjesen. Mi propio comportamiento se desarrolló muy temprano en mi vida. Era alguien muy sensible emocionalmente y con un don y una inclinación artística (ambos dones de Dios). Pero otros me percibían como alguien afeminado, y así me lo decían, lo cual reforzaba mis propios pensamientos. Mi personalidad era muy melancólica, y la cultura en la que vivía (que era rural y muy conservadora), proponía e idolatraba una imagen de hombre muy macho, que contrastaba con mi propia percepción, incluso cuando era un niño pequeño. Pero el fondo de todo, era en realidad mi percepción de quién era yo. Mi identidad estaba donde la raíz de las mentiras que Satanás decía con respecto a mi identidad masculina se agarraba. Como un hombre piensa en su corazón, tal es él (Proverbios 23:7).
La realidad es esta: todo ser humano que haya existido jamás lucha contra las mentiras acerca de su propia percepción. Debido a las diferencias de personalidad y a la forma que somos criados (o en la que no lo somos) se determina el camino por el que nos conducirá nuestro propio pecado. Cuando conseguimos entender esa realidad, ninguno de nosotros es en realidad tan diferente de otra persona. Todos necesitamos a un Salvador. Como existen muchos grandes libros respecto al tema de entender como se desarrolla la identidad y el comportamiento homosexual, no voy a elaborar ese punto. Mi objetivo en escribir esto es animar al lector a que deje de juzgar, y comience a practicar el amor de Cristo hacia aquellos que luchan con la atracción hacia el mismo sexo.
El juicio es para Dios. Nuestro mandamiento es amar. ¿Cuándo fue la última vez que tuviste una conversación con alguien que sabes que es homosexual, sin intentar buscar una salida para escapar? ¿Cuándo fue la última vez que hiciste sentir a tu compañero de trabajo homosexual que el valía un poco de tu tiempo? ¿Cuando es la última vez que llamaste a la puerta de tu vecino homosexual y le ofreciste unas cuantas galletas recién cocinadas? ¿Cuándo es la última vez que vista a un homosexual como a un humano, o como una creación de Dios que necesita un salvador?
Debido a la naturaleza de mi historia y de mi ministerio, recibo montones de mails de jóvenes y ancianos, de ricos y pobres, de doctores, abogados, entrenadores de fútbol, policías, madres, pastores y líderes de alabanza ... que me dicen que luchan con la atracción hacia el mismo sexo, ¡pero que no encuentran a nadie con quien hablar! ¿No debería ser el cuerpo de Cristo el PRIMER lugar al cual alguien necesitado pudiese ir? Es como si a la iglesia le encantase decir "¿Qué haría Jesús? - excepto si eres homosexual". Necesitamos arrepentirnos. Hablo con gente todas las semanas, que jamás cruzarían la puerta de una iglesia a causa de las personas que están dentro.
Una cosa más: Me entristece el número de pastores y líderes de alabanza que al ser "descubierto" que luchan con la homosexualidad, son echados fuera sin ni siquiera una oferta de redención o ayuda. "¿Qué haría Jesús?" En la mayoría de los casos, si nos guiamos por lo que parece ser el estándar en la iglesia de hoy, desecharíamos la "vil abominación" y nos distanciaríamos de un alma herida ... dañando más y aplastando la esperanza.
Así pues ¿qué hemos de hacer cuando nos vemos frente a un amigo, pastor o miembro de la familia que tiene esta lucha? ¿Los descubrimos y nos deshacemos del "problema" o hacemos la obra del ministerio que Dios ha llamado hacer a todos los creyentes, el ministerio de la reconciliación? La Palabra de Dios es bastante clara en esto:
¿Descubrimos el pecado y humillamos al que lo comete? ¿Querrías que tu pecado fuese expuesto, o preferirías que alguien se acercase a ti en amor y ofreciese una mano de ayuda, una forma de salir sin ser públicamente avergonzado? Creo que sabes la respuesta. Dios es amor. Somos creados a Su imagen. Él es Dios. Nosotros no lo somos. Seamos como Él y bajémonos del trono de nuestro propio corazón cuando se trate de juzgar si el pecado de otro es digno o no de redención. La forma más rápida de apagar un corazón es traicionar su confianza. ¿Verdad? Entonces, ¿por qué continuamos pensando que contar al mundo alrededor las faltas de otros lo llevará a liberarse de su pecado?
Después de que el Señor me liberó, tuve que volver y confrontar una situación de mis días universitarios. Alguien que estaba en autoridad sobre mí, me había violado. Antes de contar a las autoridades pertinentes lo que me habían hecho y quien me lo había hecho, les pedí que le ofrecieran al que me había violado la oportunidad de consejería como parte del proceso. Los que estaban en autoridad, resultaron ser cristianos y ofrecieron su ayuda. Fue confrontado en amor y se le ofreció ayuda, y la rechazó ... pero creo que en el proceso se honró a Dios. Mi esperanza es que esta persona viese el amor de Cristo y recibiese la ayuda que necesitaba después de que se tomó la acción disciplinaria.
Cuando sospechamos que un creyente está involucrado en comportamiento homosexual, necesitamos practicar los pasos de restauración que se encuentran en Mateo 18:15-17. Ve a tu hermano o hermana en privado. Si él o ella escucha, lo has ganado en amor. Si no escuchan, entonces toma uno o dos más contigo para que sean testigos y haceros responsables unos a otros de compartirle la verdad en amor. Si se niega a escuchar, cuéntalo al cuerpo de creyentes del que formen parte, para que el cuerpo se una y con amor llame a la persona en cuestión al arrepentimiento ... y si aún se niega a escuchar y arrepentirse, trátalo como a los gentiles y recaudadores de impuestos. ¿Y cómo trataba Jesús a los gentiles (no judíos) y los recaudadores de impuestos, que eran despreciados por la sociedad? ¿Como pecadores? ¡Jesús pasaba la mayor parte de su tiempo con tales pecadores! Eso es lo que hacía. Se relacionaba con ellos. En nuestra interpretación moderna, los aislamos y nos lavamos las manos de ellos.
Cuando se trata con pecadores de cualquier tipo, los creyentes hemos acuñado una frase en "cristianés": "Ama al pecador, odia el pecado". El único problema con esto es que la mayoría de la gente no habla "cristianés". Cuando alguien que lucha contra la homosexualidad escucha a un creyente decir eso ¿cómo no se lo va a tomar como odio y reproche? Piénsalo. Un homosexual cree que su homosexualidad es "lo que él es". Es como decirles que son odiados por ser lo que son. Hasta que el que está en la lucha no llegue a un lugar donde pueda separar su comportamiento de su identidad, esta frase es una manera segura de de cerrar las puertas a ministrarlo.
Una cosa más: tenemos que ver a cada persona como Dios la ve, sin importar lo desesperanzada que sea la situación o lo militante que nos pueda parecer en su homosexualidad. No hay necesidad de discutir con el homosexual militante. Vístete de amor y discierne cuando hay que apartarse y cuando hay que ofrecerle un vaso de agua fría en el nombre de Jesús. La aspereza y el temor que sentía de la buena gente de la iglesia es lo que me apartó del Señor. Fue el amor y amabilidad de Dios expresada a través de un amigo que no me juzgaba la que me llevó al arrepentimiento.
Traducido de: https://www.dennisjernigan.com/how-to-minister-to-someone-who-struggles-with-same-sex-attraction
Crecí en la iglesia ... literalmente no recuerdo un tiempo en el que no haya ido a la iglesia. Había sido dotado musicalmente, con la habilidad para tocar el piano, y había encontrado un lugar para servir desde mi más temprana edad. También luchaba contra la atracción al mismo sexo, la homosexualidad.
Imagina mi terror cuando, a los 10 años de edad y ya sabiendo mi lucha, escuché por casualidad a los hombres que habían construido en mi mente la imagen de Dios, empezar a hablar de la homosexualidad. Eran los hombres que me habían formado y enseñado desde que puedo recordar. Así que cuando los escuché describir lo que pensaban de alguien como yo (incluso aunque no sabían que estaban hablando de de mí) mi reacción fue simple: estos hombres conocen a Dios, y odian a la gente como yo. Dios debe odiarme. No sentí ninguna esperanza de ayuda en absoluta que pudiese venir de ellos o de Dios, ni sabía hacia donde ir, y por tanto pasé demasiado tiempo de mi vida intentando comportarme de forma que recibiese la aceptación y la afirmación de otros ... especialmente de otros hombres.
Recuerdo haber escuchado muchas veces en mis años de formación muchos sermones de fuego y castigo, y a menudo los homosexuales eran los que lideraban la multitud que iba al infierno. Al no escuchar ni una pizca de esperanza para mi situación de nadie, no tuve otro recurso que distanciarme en mi relación de cualquiera que se pudiese acercar demasiado ... cualquiera que pudiese averiguar mi abominación. Asumo la responsabilidad por lo que elegí ... pero el otro lado de la moneda es que la iglesia me apartó debido al miedo y la ignorancia. Una de las cosas más tristes que encara el cuerpo de Cristo hoy día, es que muchos hacen esto sin darse cuenta de lo que están haciendo.
Después que me gradué de mi universidad cristiana en 1981, me encontré en una relación homosexual. Por este tiempo me había rendido a la idea de ser capaz de cambiar y, tal y como pensaba la mayoría del mundo, asumí que el cambio no era posible. Asumí que esta era la forma en que se suponía que tenía que ser. Mi suposición era que al rendirme a mi identidad homosexual, encontraría la paz. ¡Me equivoqué! Me sentí utilizado la mayoría del tiempo. El amor que me profesaban parecía ser más abusivo y egoísta, que un autosacrificio genuino. Al quedar desilusionado con la comunidad y planteamientos gay, me volví a buscar a Dios. Un amigo me invitó a vivir con él al final del verano de 1981, y pronto descubrió mi secreto. En lugar de rechazarme y humillarme (que era a lo que estaba acostumbrado), hizo algo que, honestamente, nunca había visto antes. Extendió hacia mí el amor práctico y real de Cristo.
¿Cómo lo hizo? Me dijo que me amaba sin importar cuál fuese mi lucha. Me dijo que no conocía todas las respuestas a mi dilema ... pero que si conocía la RESPUESTA (con mayúsculas). Me dijo que caminaría encantado conmigo hacia Jesús, durase lo que durase, y a través de cualquier camino que nos deparase el viaje. ¡Me dijo que caminaría hacia Jesús conmigo! ¡cuán simple! ¡Cuánto poder para un alma sin esperanza! ¡Cuán amoroso! ¡Cuán generoso! ¡Cuán como Jesús! Fue su respuesta y la intervención divina del amor de Dios lo que me llevó al arrepentimiento el 7 de Noviembre de 1981.
Después de que, en 1981, el Señor me liberó (o debería decir, comenzó a liberarme - o quizás las dos cosas), tuvieron que pasar 7 años más antes de ganar la suficiente confianza como para compartir con otros cómo Cristo me había redimido, porque, simplemente, tenía miedo de cómo me tratarían los cristianos. Aunque encontré mucha aceptación, también encontré que muchos mantenían la distancia conmigo (especialmente los hombres cristianos). Imagino que pensaban que mi antigua vida se les podía pegar, o algo así. Las buenas noticias son que no es así.
¿Por qué comparto estas cosas? Creo que me habría ahorrado años de tormento y sufrimiento si hubiese escuchado alguna vez, cuando era niño, que había esperanza. Para la gloria de Dios, Él me permitió pasar por lo que pasé ... y me siento inclinado a contar mi historia una y otra vez, porque no quiero nunca que otro joven (o cualquier persona de cualquier edad) sienta que no hay esperanza para el cambio. Dios nos ha llamado a ser sal y luz. La sal preserva y añade sabor, y quiero ver vidas preservadas y llenadas con el buen sabor del amor redentor de Dios. Mi deseo es hacer brillar la luz del amor de Dios en lugares donde la mayoría no se atreve a ir, porque nunca han experimentado la homosexualidad.
Y ahí está la trampa. El cuerpo de cristo ha creído la mentira de que tenemos que haber experimentado la homosexualidad (o cualquier cosa por la que haya pasado el temido pecador) para ayudar a alguien a vencer. ¡Mentira! Dios nos ordena amar, no juzgar. La mayoría de los cristianos, ya sea que lo admitan o no, juzgan que los homosexuales no tienen esperanza ... y asignan un grado más alto de pecaminosidad al comportamiento homosexual que a su propio pecado, el que inicialmente los separaba de Dios. ¡El pecado es pecado! Pero el mayor error que cometen la mayoría de las personas, es que asignan una identidad moral al comportamiento homosexual, y nunca miran más allá de la superficie a lo que es verdaderamente la raíz del comportamiento homosexual.
Cuando miro hacia atrás, a mi viaje hacia la libertad, la homosexualidad no era la raíz de mi pecado. El comportamiento homosexual viene de necesidades humanas reales que no están siendo satisfechas. El comportamiento homosexual se arraiga cuando esas necesidades se satisfacen en formas que el Señor nunca tuvo intención que se produjesen. Mi propio comportamiento se desarrolló muy temprano en mi vida. Era alguien muy sensible emocionalmente y con un don y una inclinación artística (ambos dones de Dios). Pero otros me percibían como alguien afeminado, y así me lo decían, lo cual reforzaba mis propios pensamientos. Mi personalidad era muy melancólica, y la cultura en la que vivía (que era rural y muy conservadora), proponía e idolatraba una imagen de hombre muy macho, que contrastaba con mi propia percepción, incluso cuando era un niño pequeño. Pero el fondo de todo, era en realidad mi percepción de quién era yo. Mi identidad estaba donde la raíz de las mentiras que Satanás decía con respecto a mi identidad masculina se agarraba. Como un hombre piensa en su corazón, tal es él (Proverbios 23:7).
La realidad es esta: todo ser humano que haya existido jamás lucha contra las mentiras acerca de su propia percepción. Debido a las diferencias de personalidad y a la forma que somos criados (o en la que no lo somos) se determina el camino por el que nos conducirá nuestro propio pecado. Cuando conseguimos entender esa realidad, ninguno de nosotros es en realidad tan diferente de otra persona. Todos necesitamos a un Salvador. Como existen muchos grandes libros respecto al tema de entender como se desarrolla la identidad y el comportamiento homosexual, no voy a elaborar ese punto. Mi objetivo en escribir esto es animar al lector a que deje de juzgar, y comience a practicar el amor de Cristo hacia aquellos que luchan con la atracción hacia el mismo sexo.
El juicio es para Dios. Nuestro mandamiento es amar. ¿Cuándo fue la última vez que tuviste una conversación con alguien que sabes que es homosexual, sin intentar buscar una salida para escapar? ¿Cuándo fue la última vez que hiciste sentir a tu compañero de trabajo homosexual que el valía un poco de tu tiempo? ¿Cuando es la última vez que llamaste a la puerta de tu vecino homosexual y le ofreciste unas cuantas galletas recién cocinadas? ¿Cuándo es la última vez que vista a un homosexual como a un humano, o como una creación de Dios que necesita un salvador?
Debido a la naturaleza de mi historia y de mi ministerio, recibo montones de mails de jóvenes y ancianos, de ricos y pobres, de doctores, abogados, entrenadores de fútbol, policías, madres, pastores y líderes de alabanza ... que me dicen que luchan con la atracción hacia el mismo sexo, ¡pero que no encuentran a nadie con quien hablar! ¿No debería ser el cuerpo de Cristo el PRIMER lugar al cual alguien necesitado pudiese ir? Es como si a la iglesia le encantase decir "¿Qué haría Jesús? - excepto si eres homosexual". Necesitamos arrepentirnos. Hablo con gente todas las semanas, que jamás cruzarían la puerta de una iglesia a causa de las personas que están dentro.
Una cosa más: Me entristece el número de pastores y líderes de alabanza que al ser "descubierto" que luchan con la homosexualidad, son echados fuera sin ni siquiera una oferta de redención o ayuda. "¿Qué haría Jesús?" En la mayoría de los casos, si nos guiamos por lo que parece ser el estándar en la iglesia de hoy, desecharíamos la "vil abominación" y nos distanciaríamos de un alma herida ... dañando más y aplastando la esperanza.
Así pues ¿qué hemos de hacer cuando nos vemos frente a un amigo, pastor o miembro de la familia que tiene esta lucha? ¿Los descubrimos y nos deshacemos del "problema" o hacemos la obra del ministerio que Dios ha llamado hacer a todos los creyentes, el ministerio de la reconciliación? La Palabra de Dios es bastante clara en esto:
2 Corintios 5:18-19
18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
¿Descubrimos el pecado y humillamos al que lo comete? ¿Querrías que tu pecado fuese expuesto, o preferirías que alguien se acercase a ti en amor y ofreciese una mano de ayuda, una forma de salir sin ser públicamente avergonzado? Creo que sabes la respuesta. Dios es amor. Somos creados a Su imagen. Él es Dios. Nosotros no lo somos. Seamos como Él y bajémonos del trono de nuestro propio corazón cuando se trate de juzgar si el pecado de otro es digno o no de redención. La forma más rápida de apagar un corazón es traicionar su confianza. ¿Verdad? Entonces, ¿por qué continuamos pensando que contar al mundo alrededor las faltas de otros lo llevará a liberarse de su pecado?
Proverbios 17:9
El que cubre la falta busca amistad; Mas el que la divulga, aparta al amigo.
Después de que el Señor me liberó, tuve que volver y confrontar una situación de mis días universitarios. Alguien que estaba en autoridad sobre mí, me había violado. Antes de contar a las autoridades pertinentes lo que me habían hecho y quien me lo había hecho, les pedí que le ofrecieran al que me había violado la oportunidad de consejería como parte del proceso. Los que estaban en autoridad, resultaron ser cristianos y ofrecieron su ayuda. Fue confrontado en amor y se le ofreció ayuda, y la rechazó ... pero creo que en el proceso se honró a Dios. Mi esperanza es que esta persona viese el amor de Cristo y recibiese la ayuda que necesitaba después de que se tomó la acción disciplinaria.
Proverbios 10:12
El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas.
Cuando sospechamos que un creyente está involucrado en comportamiento homosexual, necesitamos practicar los pasos de restauración que se encuentran en Mateo 18:15-17. Ve a tu hermano o hermana en privado. Si él o ella escucha, lo has ganado en amor. Si no escuchan, entonces toma uno o dos más contigo para que sean testigos y haceros responsables unos a otros de compartirle la verdad en amor. Si se niega a escuchar, cuéntalo al cuerpo de creyentes del que formen parte, para que el cuerpo se una y con amor llame a la persona en cuestión al arrepentimiento ... y si aún se niega a escuchar y arrepentirse, trátalo como a los gentiles y recaudadores de impuestos. ¿Y cómo trataba Jesús a los gentiles (no judíos) y los recaudadores de impuestos, que eran despreciados por la sociedad? ¿Como pecadores? ¡Jesús pasaba la mayor parte de su tiempo con tales pecadores! Eso es lo que hacía. Se relacionaba con ellos. En nuestra interpretación moderna, los aislamos y nos lavamos las manos de ellos.
Cuando se trata con pecadores de cualquier tipo, los creyentes hemos acuñado una frase en "cristianés": "Ama al pecador, odia el pecado". El único problema con esto es que la mayoría de la gente no habla "cristianés". Cuando alguien que lucha contra la homosexualidad escucha a un creyente decir eso ¿cómo no se lo va a tomar como odio y reproche? Piénsalo. Un homosexual cree que su homosexualidad es "lo que él es". Es como decirles que son odiados por ser lo que son. Hasta que el que está en la lucha no llegue a un lugar donde pueda separar su comportamiento de su identidad, esta frase es una manera segura de de cerrar las puertas a ministrarlo.
Una cosa más: tenemos que ver a cada persona como Dios la ve, sin importar lo desesperanzada que sea la situación o lo militante que nos pueda parecer en su homosexualidad. No hay necesidad de discutir con el homosexual militante. Vístete de amor y discierne cuando hay que apartarse y cuando hay que ofrecerle un vaso de agua fría en el nombre de Jesús. La aspereza y el temor que sentía de la buena gente de la iglesia es lo que me apartó del Señor. Fue el amor y amabilidad de Dios expresada a través de un amigo que no me juzgaba la que me llevó al arrepentimiento.
Romanos 2:1-4
1 Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. 2 Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. 3 ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? 4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?
Traducido de: https://www.dennisjernigan.com/how-to-minister-to-someone-who-struggles-with-same-sex-attraction
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