Salmos 78:59-64
59 Al oírlo Dios, se indignó,
y aborreció a Israel en gran manera.
60 Abandonó la morada en Silo,
la tienda que había levantado entre los hombres,
61 y entregó al cautiverio su poderío,
y su gloria en manos del adversario.
62 Entregó también su pueblo a la espada,
y se indignó contra su heredad.
63 El fuego consumió a sus jóvenes,
y no tuvieron canciones de bodas sus doncellas.
64 Sus sacerdotes cayeron a espada,
y sus viudas no pudieron llorar.
Israel se hizo tan indiferente a las cosas de Dios que permitió que el Arca del Pacto (el símbolo de su presencia con ellos) fuera capturada por los filisteos (versículo 61). Un niño que nació ese día recibió el nombre de Icabod, que significa (la gloria se ha marchado) (1 Samuel 4:21). Debido a que Dios es santo, el pecado nos separa de la presencia de Dios (Isaías 59:2). Incluso en cristianos cuyos pecados están perdonados, Jesús halla que una tibieza espiritual es tan nauseabunda como la comida cruda. Apocalipsis 3:16 dice "puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca". ¿Te has despreocupado del pecado en tu vida porque dices que "Dios es amor"? Dios te ama, y es por eso que no te apoyará en el vivir apartado de Él.
Señor, Me he apartado de ti. ¡Cuánta paz he disfrutado contigo alguna vez! ¡Cuán dulce es todavía su recuerdo! Pero ha dejado un vacío doloroso que el mundo nunca puede llenar. Regresa, Espíritu, por favor regresa, dulce mensaje de descanso. Aborrezco los pecados que te hacen gemir y te alejaron de mi pecho. Amen.
-Tim Keller
lunes, 13 de abril de 2020
domingo, 12 de abril de 2020
Siempre habrá compañeros - Charles Spurgeon
1 Reyes 19:13-14
13 Y sucedió que cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con su manto, y salió y se puso a la entrada de la cueva. Y he aquí, una voz vino a él y le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? 14 Y él respondió: He tenido mucho celo por el Señor, Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han abandonado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. He quedado yo solo y buscan mi vida para quitármela..
Cristo siempre tendrá un pueblo. En los tiempos más oscuros Cristo siempre ha tenido una iglesia, y, si vienen tiempos aún más oscuros, seguirá teniéndola. ¡Oh Elías! tu incredulidad es necia. Tú dices "estoy solo, y están buscando mi vida". No, Elías, en esas cavernas de la tierra Dios tiene sus profetas, escondidos de setenta en setenta. Tú también pobre cristiano incrédulo, a veces dices "Solo quedo yo" ¡Oh, si tuvieras ojos para ver, si pudieras viajar solo un poco, tu corazón estaría contento de ver que a Dios no le falta pueblo! Alegra mi corazón encontrar que Dios tiene una familia en todas partes. No vamos a ningún sitio sin encontrar corazones fervorosos, personas llenas de oración. Bendigo a Dios de que puedo decir, con respecto a la iglesia en donde quiera que he estado, que, aunque no sean muchos, son unos pocos los que sollozan y gimen por las penas de Israel. Existen conjuntos escogidos en cada iglesia, personas completamente fervorosas que están buscando y están listas para recibir a su Maestro, que claman a Dios para que les envíe tiempos de refrigerio que vengan de la presencia del Señor.
No estés demasiado triste: Dios tiene un pueblo, y están dispuestos ahora, y cuando el día del poder de Dios venga, no hay que temer acerca de la gente. La fe puede estar pasando tiempos bajos, pero nunca ha sido un tiempo tan bajo que el barco de Dios se haya extraviado. Puede que alguna vez esté muy bajo, pero el diablo nunca podrá cruzar el río de la iglesia de Cristo en seco. Siempre encontrará una abundancia de agua corriendo por el canal. Dios nos de gracia para buscar a su pueblo, creyendo que hay algunos en todas partes, porque la promesa es "tu pueblo estará dispuesto en el día de tu poder".
¿Te sientes solo uno de pocos? El pueblo de Dios puede estar más cerca y ser más numeroso de lo que imaginas (Hechos 18:9, 10) Incluso cuando sean muy pocos, Cristo está más cerca de lo que podemos imaginar a veces.
-Extraído y adaptado del Sermón nº 74 predicado el 13 de Abril de 1856 por Charles Spurgeon
sábado, 11 de abril de 2020
Nadie está exento de problemas - J.C. Ryle
Lucas 1:5-7
5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, cierto sacerdote llamado Zacarías, del grupo de Abías, que tenía por mujer una de las hijas de Aarón que se llamaba Elisabet. 6 Ambos eran justos delante de Dios, y se conducían intachablemente en todos los mandamientos y preceptos del Señor. 7 No tenían hijos, porque Elisabet era estéril, y ambos eran de edad avanzada.
¡Qué gran testimonio se nos da en este pasaje acerca del caracter de Zacarías y Elisabet! Importa poco si interpretamos esta "justicia" que se menciona como aquella que se imputa a todos los creyentes en su justificación, o aquella que es trabajada interiormente en los creyentes mediante la operación del Espíritu Santo para su santificación. Estos dos tipos de justificación nunca están separados. No existe nadie justificado que no sea santificado, y no hay nadie santificado que no sea justificado. Es suficiente para nosotros saber que Zacarías y Elisabet tenían gracia en un tiempo en que la gracia era muy escasa, y que ambos guardaban las pesadas normas de la ley ceremonial con una conciencia devota, cuando pocos israelitas se preocupaban por ellas excepto en nombre y forma.
Lo principal que nos concierne a todos nosotros es el ejemplo que esta pareja santa muestra a los cristianos. Esforcémonos por servir a Dios fielmente y vivir plenamente según su luz, como hicieron ellos.
No tenían hijos, y esa era una prueba pesada que a Dios le agradó poner sobre Zacarías y Elisabet. Toda la fuerza de estas palabras apenas puede ser entendida por los cristianos modernos. Para un antiguo judío esta era una aflicción muy pesada. No tener hijos era una de las tristezas más amargas (ver 1 Samuel 1:10).
La gracia de Dios no exime a nadie de los problemas. Recordemos esto si servimos a Cristo, y no consideremos que las pruebas son cosas extrañas. Creamos que una mano de perfecta sabiduría es la que mide toda nuestra porción, y que, cuando Dios nos disciplina, es para hacernos partícipes de su santidad (Hebreos 12:10). Si las aflicciones nos llevan más cerca del Cristo, de la Biblia y de la oración, son bendiciones positivas. Puede que ahora no lo pensemos así. Pero lo veremos de esa forma cuando nos despertemos en otro mundo.
-J.C. Ryle
5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, cierto sacerdote llamado Zacarías, del grupo de Abías, que tenía por mujer una de las hijas de Aarón que se llamaba Elisabet. 6 Ambos eran justos delante de Dios, y se conducían intachablemente en todos los mandamientos y preceptos del Señor. 7 No tenían hijos, porque Elisabet era estéril, y ambos eran de edad avanzada.
¡Qué gran testimonio se nos da en este pasaje acerca del caracter de Zacarías y Elisabet! Importa poco si interpretamos esta "justicia" que se menciona como aquella que se imputa a todos los creyentes en su justificación, o aquella que es trabajada interiormente en los creyentes mediante la operación del Espíritu Santo para su santificación. Estos dos tipos de justificación nunca están separados. No existe nadie justificado que no sea santificado, y no hay nadie santificado que no sea justificado. Es suficiente para nosotros saber que Zacarías y Elisabet tenían gracia en un tiempo en que la gracia era muy escasa, y que ambos guardaban las pesadas normas de la ley ceremonial con una conciencia devota, cuando pocos israelitas se preocupaban por ellas excepto en nombre y forma.
Lo principal que nos concierne a todos nosotros es el ejemplo que esta pareja santa muestra a los cristianos. Esforcémonos por servir a Dios fielmente y vivir plenamente según su luz, como hicieron ellos.
No tenían hijos, y esa era una prueba pesada que a Dios le agradó poner sobre Zacarías y Elisabet. Toda la fuerza de estas palabras apenas puede ser entendida por los cristianos modernos. Para un antiguo judío esta era una aflicción muy pesada. No tener hijos era una de las tristezas más amargas (ver 1 Samuel 1:10).
La gracia de Dios no exime a nadie de los problemas. Recordemos esto si servimos a Cristo, y no consideremos que las pruebas son cosas extrañas. Creamos que una mano de perfecta sabiduría es la que mide toda nuestra porción, y que, cuando Dios nos disciplina, es para hacernos partícipes de su santidad (Hebreos 12:10). Si las aflicciones nos llevan más cerca del Cristo, de la Biblia y de la oración, son bendiciones positivas. Puede que ahora no lo pensemos así. Pero lo veremos de esa forma cuando nos despertemos en otro mundo.
-J.C. Ryle
viernes, 10 de abril de 2020
Llora ahora, o llora después - Jeremiah Burroughs
Hebreos 3:15
Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.
Los que lloran por el pecado son bendecidos, porque esto es algo que previene la tristeza eterna. No existe pecador sobre la faz de la tierra que en algún momento u otro no haya de acabar comprendiendo lo que significa el pecado. Tal y como se ha determinado en el cielo que todos los seres humanos deben morir una vez, está determinado que todos alguna vez tenga tristeza. Esta es una regla cierta: has de sentir tristeza por el pecado y arrepentirte. ¡Es mucho mejor tener tristeza por el pecado cuando todavía puede ser perdonado, que tener tristeza por él cuando no haya ayuda posible! Si llega a suceder que pasas tus días aquí en alegría, y nunca llegas a sentir el peso del pecado sobre tu espíritu, te está reservada como porción la tristeza eterna, y el tener la carga de pecado sobre ti durante toda la eternidad. Pero, ¡benditos los que lloran ahora, los que sienten ahora la carga del pecado! Están sintiendo la tristeza en un tiempo en que tienen esperanza de ser librados de la maldad del pecado durante toda la eternidad.
El llanto nos adecua para recibir la gracia de Dios en Cristo. ¡Cuán dulce es una gota de misericordia! Vale más que diez mil mundos.
-Jeremiah Burroughs
Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.
Los que lloran por el pecado son bendecidos, porque esto es algo que previene la tristeza eterna. No existe pecador sobre la faz de la tierra que en algún momento u otro no haya de acabar comprendiendo lo que significa el pecado. Tal y como se ha determinado en el cielo que todos los seres humanos deben morir una vez, está determinado que todos alguna vez tenga tristeza. Esta es una regla cierta: has de sentir tristeza por el pecado y arrepentirte. ¡Es mucho mejor tener tristeza por el pecado cuando todavía puede ser perdonado, que tener tristeza por él cuando no haya ayuda posible! Si llega a suceder que pasas tus días aquí en alegría, y nunca llegas a sentir el peso del pecado sobre tu espíritu, te está reservada como porción la tristeza eterna, y el tener la carga de pecado sobre ti durante toda la eternidad. Pero, ¡benditos los que lloran ahora, los que sienten ahora la carga del pecado! Están sintiendo la tristeza en un tiempo en que tienen esperanza de ser librados de la maldad del pecado durante toda la eternidad.
El llanto nos adecua para recibir la gracia de Dios en Cristo. ¡Cuán dulce es una gota de misericordia! Vale más que diez mil mundos.
-Jeremiah Burroughs
jueves, 9 de abril de 2020
Reflexiones sobre los salmos - Salmos 78:54-58
Salmos 78:54-58
54 Los trajo, pues, a su tierra santa,
a esta tierra montañosa que su diestra había adquirido.
55 Y expulsó a las naciones de delante de ellos;
las repartió con medida por herencia,
e hizo habitar en sus tiendas a las tribus de Israel.
56 Empero ellos tentaron y provocaron al Dios Altísimo,
y no guardaron sus testimonios,
57 sino que se volvieron atrás y fueron desleales como sus padres;
se desviaron como arco engañoso.
58 Pues le provocaron con sus lugares altos,
y despertaron sus celos con sus imágenes talladas.
El principal fallo de Israel es que el pueblo se volvió del Dios viviente para adorar a los ídolos, como dice el versículo 58. La idolatría es la base de lo que está mal con la raza humana, como vemos en Romanos 1:21-25. Cualquier cosa que funcionalmente sea más importante para ti que Dios es un ídolo. Cualquier cosa que ames más que a Dios, incluso algo bueno como tu cónyuge, tu hijo o una causa social, es un dios falso. Debido a que amamos estas cosas más que a Dios, nos vemos destrozados con un temor e ira incontrolables cuando se ven amenazadas, y con un desespero inconsolable cuando las perdemos. Hasta que identifiques tus ídolos no puedes entenderte a ti mismo. Hasta que te vuelvas de ellos, no puedes conocer y caminar con Dios.
Señor, tengo inclinación a convertir cosas buenas en ídolos. Cosas que simplemente debería recibir con agradecimiento, y que busco para tener el contentamiento y seguridad que solamente tú puedes darme. El ídolo más querido que conozca, sea cual sea, ayúdame a arrancarlo de tu trono, y adorarte solamente a ti. Amén.
-Tim Keller.
54 Los trajo, pues, a su tierra santa,
a esta tierra montañosa que su diestra había adquirido.
55 Y expulsó a las naciones de delante de ellos;
las repartió con medida por herencia,
e hizo habitar en sus tiendas a las tribus de Israel.
56 Empero ellos tentaron y provocaron al Dios Altísimo,
y no guardaron sus testimonios,
57 sino que se volvieron atrás y fueron desleales como sus padres;
se desviaron como arco engañoso.
58 Pues le provocaron con sus lugares altos,
y despertaron sus celos con sus imágenes talladas.
El principal fallo de Israel es que el pueblo se volvió del Dios viviente para adorar a los ídolos, como dice el versículo 58. La idolatría es la base de lo que está mal con la raza humana, como vemos en Romanos 1:21-25. Cualquier cosa que funcionalmente sea más importante para ti que Dios es un ídolo. Cualquier cosa que ames más que a Dios, incluso algo bueno como tu cónyuge, tu hijo o una causa social, es un dios falso. Debido a que amamos estas cosas más que a Dios, nos vemos destrozados con un temor e ira incontrolables cuando se ven amenazadas, y con un desespero inconsolable cuando las perdemos. Hasta que identifiques tus ídolos no puedes entenderte a ti mismo. Hasta que te vuelvas de ellos, no puedes conocer y caminar con Dios.
Señor, tengo inclinación a convertir cosas buenas en ídolos. Cosas que simplemente debería recibir con agradecimiento, y que busco para tener el contentamiento y seguridad que solamente tú puedes darme. El ídolo más querido que conozca, sea cual sea, ayúdame a arrancarlo de tu trono, y adorarte solamente a ti. Amén.
-Tim Keller.
miércoles, 8 de abril de 2020
La felicidad no se inventa - C.S. Lewis
Juan 10:10
El ladrón solo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
Lo que Satanás puso en la mente de nuestros remotos ancestros fue la idea de que "serían como Dios", que podrían establecerse por su cuenta como si se hubieran creado a sí mismos, que podrían ser sus propios amos, que podrían inventar algún tipo de felicidad para ellos mismos fuera de Dios, apartados de Dios. Y de ese desesperado intento viene casi todo lo que podemos llamar historia de la humanidad: dinero, pobreza, ambición, guerras, prostitución, clases, imperios, esclavitud, la larga y terrible historia del hombre tratando de encontrar algo distinto de Dios que lo haga feliz.
Dios no puede darnos felicidad y paz aparte de Sí mismo, porque no la hay. No existe tal cosa.
-Del libro "Mero cristianismo" por C.S. Lewis
El ladrón solo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
Lo que Satanás puso en la mente de nuestros remotos ancestros fue la idea de que "serían como Dios", que podrían establecerse por su cuenta como si se hubieran creado a sí mismos, que podrían ser sus propios amos, que podrían inventar algún tipo de felicidad para ellos mismos fuera de Dios, apartados de Dios. Y de ese desesperado intento viene casi todo lo que podemos llamar historia de la humanidad: dinero, pobreza, ambición, guerras, prostitución, clases, imperios, esclavitud, la larga y terrible historia del hombre tratando de encontrar algo distinto de Dios que lo haga feliz.
Dios no puede darnos felicidad y paz aparte de Sí mismo, porque no la hay. No existe tal cosa.
-Del libro "Mero cristianismo" por C.S. Lewis
martes, 7 de abril de 2020
Vista larga y vista corta - D.L. Moody
Hebreos 11:8
Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba
Existe mucha gente en la iglesia que tienen la vista muy corta. Solamente ven las cosas que están inmediatamente a su alrededor y que piensan que son buenas. Abraham tenía la vista larga: el veía destellos de la ciudad celestial. Moisés tenía la vista larga, y dejó los palacios de Egipto y se identificó con el pueblo de Dios, con un pueblo pobre, que era esclavo. Pero tenía en persepectiva algo más allá. Podía ver que Dios tenía algo preparado. Existen personas que tienen la vista corta y la vista larga.
Tengo un amigo que ve mal de lejos con un ojo, y mal de cerca con el otro, y creo que la iglesia está llena de esta clase de gente. Quieren poner un ojo en el mundo y el otro en el reino de Dios, y, por eso, todo lo que ven está borroso; un ojo es largo y el otro es corto, y todo es confusión. Ven a los hombres como "árboles que andan". Esteban tenía la vista larga, miraba claramente hacia el cielo, y no lo podían convencer. ni siquiera cuando estaba muriendo, de que Cristo no había ascendido al cielo. "Mirad, mirad más allá", dice él, "puede verle allí, está en el trono, a la diestra de Dios". Miraba con vista clara hacia el cielo, y el mundo no tenía tentaciones para él. Había puesto el mundo bajo sus pies.
Pablo era otro de esos hombres con vista larga. Había sido arrebatado y visto cosas que no podía pronunciar; cosas grandes y gloriosas. Os digo que cuando el Espíritu de Dios está sobre nosotros el mundo parece muy vacío y tiene poco atractivo sobre nosotros conforme comenzamos a soltarnos de él. Cuando el Espíritu de Dios está sobre nosotros, simplemente dejaremos ir las cosas del tiempo y nos aferraremos a las cosas eternas. Esta es la necesidad de la iglesia hoy: queremos que el Espírtu venga con gran poder y consuma toda la vil escoria que hay en nosotros. ¡Oh, que el Espíritu de fuego pueda descender y quemar todo lo que hay en nosotros que es contrario a la bendita palabra y voluntad de Dios!
-D.L. Moody
Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba
Existe mucha gente en la iglesia que tienen la vista muy corta. Solamente ven las cosas que están inmediatamente a su alrededor y que piensan que son buenas. Abraham tenía la vista larga: el veía destellos de la ciudad celestial. Moisés tenía la vista larga, y dejó los palacios de Egipto y se identificó con el pueblo de Dios, con un pueblo pobre, que era esclavo. Pero tenía en persepectiva algo más allá. Podía ver que Dios tenía algo preparado. Existen personas que tienen la vista corta y la vista larga.
Tengo un amigo que ve mal de lejos con un ojo, y mal de cerca con el otro, y creo que la iglesia está llena de esta clase de gente. Quieren poner un ojo en el mundo y el otro en el reino de Dios, y, por eso, todo lo que ven está borroso; un ojo es largo y el otro es corto, y todo es confusión. Ven a los hombres como "árboles que andan". Esteban tenía la vista larga, miraba claramente hacia el cielo, y no lo podían convencer. ni siquiera cuando estaba muriendo, de que Cristo no había ascendido al cielo. "Mirad, mirad más allá", dice él, "puede verle allí, está en el trono, a la diestra de Dios". Miraba con vista clara hacia el cielo, y el mundo no tenía tentaciones para él. Había puesto el mundo bajo sus pies.
Pablo era otro de esos hombres con vista larga. Había sido arrebatado y visto cosas que no podía pronunciar; cosas grandes y gloriosas. Os digo que cuando el Espíritu de Dios está sobre nosotros el mundo parece muy vacío y tiene poco atractivo sobre nosotros conforme comenzamos a soltarnos de él. Cuando el Espíritu de Dios está sobre nosotros, simplemente dejaremos ir las cosas del tiempo y nos aferraremos a las cosas eternas. Esta es la necesidad de la iglesia hoy: queremos que el Espírtu venga con gran poder y consuma toda la vil escoria que hay en nosotros. ¡Oh, que el Espíritu de fuego pueda descender y quemar todo lo que hay en nosotros que es contrario a la bendita palabra y voluntad de Dios!
-D.L. Moody
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