jueves, 11 de diciembre de 2014

La salvación más grande imaginable. Devocional John Piper Solid Joys 17/12

Jeremías 31:31: "He aquí que vienen días, dice Yahweh, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá"
Dios es justo y santo, y está separado de los pecadores como nosotros. Ese es el problema principal. ¿Cómo podemos ponernos a cuentas con un Dios santo y justo?

Sin embargo, Dios es misericordioso y prometió en Jeremías 31 (500 años antes de Cristo) que algún día haría algo nuevo. Que reemplazaría las sombras con la Realidad del Mesías, y que se movería poderosamente en nuestras vidas para escribir su voluntad en nuestros corazones, de forma que no estuviésemos constreñidos por fuera, sino deseosos desde dentro a amarle, confiar en él, y seguirle.

Esa sería la salvación más grande imaginable, si Dios nos ofreciese la mayor Realidad del universo para disfrutarla, y luego moviera nuestro corazón para asegurarse de que la podemos disfrutar con la mayor libertad y gozo posibles.

Y eso es, de hecho, lo que prometió. Pero existe un gran obstáculo. Nuestro pecado. Nuestra separación de Dios debido a nuestra maldad.

¿Cómo puede un Dios justo y santo tratarnos con tanta amabilidad como para darnos la mayor Realidad del universo, su Hijo, para que lo disfrutemos con el mayor gozo posible?

La respuesta es que Dios puso los pecados sobre su Hijo, y los juzgó sobre Él, de forma que los pudiese quitar de su mente y tratarnos con misericordia, a la vez que sigue siendo justo y santo. Hebreos 9:28 dice: "Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos".

Cristo llevó nuestros pecados en su propio cuerpo cuando murió. Tomó nuestra condena. Canceló nuestra culpa, y eso significa que los pecados se han ido. Ya no permanecen en la mente de Dios como base para una condenación, sino que, en cierto sentido, los olvida. Se consumen en la muerte de Cristo.

Lo cual quiere decir que Dios ahora, es libre en su justicia para derramar sobre nosotros el nuevo pacto. Nos da a Cristo, la mayor Realidad del universo, para que la disfrutemos. Y escribe su propia voluntad, su propio corazón, en el nuestro, para que podamos amar a Cristo y confiar en Él, y seguirle desde dentro hacia afuera, con libertad y gozo.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/the-greatest-salvation-imaginable

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