sábado, 21 de abril de 2012

Luchando contra los malos deseos: Estrategias

Por John Piper

Al escribir esto tengo en mente a hombres y mujeres. Para los hombres es obvio. La necesidad de guerrear contra el bombardeo de la tentación visual de fijar en la mente imágenes sexuales es urgente. Para las mujeres es menos obvio, pero igual de enorme si ensanchamos la vista a la tentación por la comida o por la figura o por relaciones fantasiosas. Cuando hablo de lujuria me refiero al ámbito del pensamiento, de la imaginación, y del deseo que lleva a una mala conducta sexual. Así pues, esto es un conjunto de estrategias en la guerra contra los malos deseos.

E - Evita tanto como sea posible y razonable las vistas y situaciones que despiertan deseos inapropiados. Y digo "posible y razonable" porque es inevitable tener algo de exposición a la tentación. Digo "deseos inapropiados" porque no todos los deseos de sexo, comida y familia son malos. Sabemos cuando son inapropiados e inútiles y cuando nos van a llevar a la esclavitud. Conocemos nuestras debilidades y las situaciones que las disparan. Evitarlas es una estrategia Bíblica. "Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia," (2 Timoteo 2:22). "...no proveáis para los deseos de la carne." (Romanos 13:14).

N - Di NO a todo pensamiento de mal deseo en menos de cinco segundos. Y dilo con la autoridad de Jesucristo: "En el nombre de Jesus, ¡NO!" no tienes mucho más de cinco segundos. Si dejas que pase más tiempo sin oponerte, se afianzará con tanta fuerza que será casi inamovible. Dilo en voz alta si puedes. Se duro y con actitud de lucha. Como dijo John Owen, "Mata el pecado o el pecado te matará a tí." Golpea rápido y golpea fuerte. "Resistid al diablo, y huirá de vosotros" (Santiago 4:7).

V - VUELVE la mente forzadamente hacia Cristo como tu satisfacción superior. Decir "no" no es suficiente. Debes moverte de la defensiva a la ofensiva. Ataca el fuego con el fuego. Ataca las promesas que te hace el pecado con las promesas de Cristo. La Biblia llama a los malos deseos "deseos engañosos" (Efesios 4:22). Esos deseos te mienten. Prometen más de lo cumplen. La Biblia también los llama "deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia" (1 Pedro 1:14). Solo los necios se dejan llevar. "Al punto se marchó tras ella, Como va el buey al degolladero, y como el necio a las prisiones para ser castigado" (Proverbios 7:22). El engaño es derrotado por la verdad. La ignorancia es derrotada por el conocimiento. Debe ser verdad gloriosa y conocimiento hermoso. Es por eso que escribí "Viendo y saboreando a Jesucristo". Llenamos nuestras mentes con las superiores promesas y deleites de Jesús. Luego debemos volver hacia a ellos inmediatamente después de decir "¡NO!".


A - AFERRA la promesa y el deleite en Cristo firmemente en tu mente hasta que empuje afuera a las otras imágenes. "Considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús" (Hebreos 3:1). Aquí es donde muchos fallan. Abandonan demasiado pronto. Dicen "Intenté empujar fuera las imágenes, pero no funcionó." Entonces les pregunto "¿Cuánto tiempo lo intentaste?" ¿Cuánto tiempo hiciste el esfuerzo mental? la mente es un músculo. Puedes contraerlo con vehemencia. Toma el reino violentamente (Mateo 11:12). Sé brutal. Aferra la promesa de Cristo delante de tus ojos. Mantenla.¡Mantenla!¡No dejes que se escape!¡Sigue sosteniéndola! ¿Cuánto tiempo? tanto tiempo como sea necesario. ¡Lucha! Por amor a Cristo, ¡lucha hasta que venzas! Si la puerta eléctrica del garaje estuviese a punto de aplastar a tu hijo, la sostendrías con toda tu fuerza y gritarías pidiendo ayuda, y la sostendrías y sostendrías y sostendrías.


D - DISFRUTA una satisfacción superior. Cultiva las capacidades para el deleite en Cristo. Una razón por la cual la lujuria gobierna es porque Cristo tiene poco atractivo. Nos entregamos al engaño por defecto porque tenemos poco deleite en Cristo. No digas "ese no soy yo". ¿Qué pasos has dado para despertar tu amor por Jesús?¿Has luchado por tener gozo? no seas fatalista. Fuiste creado para atesorar a Cristo con todo to corazón (más de lo que atesoras el sexo o el azúcar). Si tienes poco paladar para Jesús, los otros placeres en competición triunfarán. Ruega a Dios por la satisfacción que no tienes: "De mañana sácianos de tu misericordia, y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días" (Salmos 90:14). Luego mira, mira, mira hacia la persona mas magnificente del universo hasta que la veas como es.


C - CAMBIA a una actividad útil que te aleje de la pereza y otros comportamientos vulnerables. Los malos deseos crecen rápido en el jardín del ocio. Encuentra un buen trabajo y hazlo con todas tus fuerzas. "En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor" (Romanos 12:11). "Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano" (1 Corintios 15:58). Abundar en trabajo. Levántate y haz algo. Barre el cuarto, clava un clavo, escribe una carta, arregla el grifo. Y hazlo por Jesús. Fuiste hecho para organizar y crear. Cristo murió para hacerte "celoso de buenas obras" (Tito 2:14). Desplaza los deseos engañosos con la pasión por las buenas obras.

Luchando a tu lado,

El Pastor John

Traducido de "ANTHEM strategies for fighting lust" por John Piper.

martes, 27 de marzo de 2012

La motivación es ir detrás de algo

El ser humano está hecho para ir tras algo, para seguir algo.

Llamamos seguidores a los que van tras otras personas, y líderes a los que son seguidos. Sin embargo, aún las personas que dirigen van tras otra cosa: dinero, fama, poder o algún ideal.

La falta de motivación aparece cuando no tenemos algo que seguir, o cuando estamos en un camino que nos aleja de aquello que perseguimos.

Pero también llega cuando aquello que hemos perseguido se alcanza, y encontramos que en realidad está vacío. ¿Cuántas veces la fama y el éxito no han llevado a alguien a la depresión?¿Cuántas veces conseguir la prosperidad económica soñada no ha destrozado vidas?

Si no encuentras motivación, reflexiona sobre aquello que estás siguiendo en tu corazón. Piensa si realmente va a llenarte cuando lo alcances, o te dejará vacío. Porque quizás no estás siguiendo lo que realmente puede hacerte feliz.

"Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón." Mateo 6:21

miércoles, 18 de enero de 2012

Levanta el ánimo, recuerda lo alegre

La sonrisa de la persona que amas, saludándote por primera vez agitando su mano. El sol caliente en la piel y las risas mientras corres por la arena para zambullirte en el mar con tus amigos. El cachorro pequeño que te regalaron, dando sus primeros pasos. La ayuda desinteresada de aquella persona justo cuando la necesitabas...

Cuanto bien hacen esos recuerdos. La paz y la alegría te inunda al traerlos a tu mente. Sin embargo, es más frecuente que pensemos en problemas que no podemos resolver, en rencores que no podemos quitar, en ofensas que alguien nos hizo.

Y en muchas ocasiones esa misma persona que nos ofendió es alguien que también nos hizo pasar momentos agradables que nunca recordamos. Cuántas veces hemos dejado de hablar con alguien querido, con un amigo o familiar, por una rencilla que no puede ni tan siquiera ser comparada con la felicidad que esa persona trajo a nuestra vida en su momento.

Es nuestra naturaleza caída, imperfecta la que nos hace recordar el dolor y olvidar lo mucho bueno recibido. Pero podemos obligar la mente a recordar esos momentos alegres para sentirnos bien, volver a sentir el calor de esa sonrisa, el agua bañando la piel, las amables palabras dichas.

Todos tenemos esos buenos recuerdos. Elige alguno de ellos y recuerda, y piensa que aún vendrán muchos más como ese, pues vienen de las pequeñas cosas. Con frecuencia esos buenos momentos no nos parecieron tan especiales en el momento de vivirlos, pero el tiempo y la memoria los trae de nuevo reforzados en belleza.

No te resignes a los pensamientos que te entristecen, lucha trayendo el recuerdo de los cosas buenas que recibiste, y la esperanza de que aún recibirás muchísimas más.

Salmos 103:2

Romanos 5:5

-Manuel Bento Falcón

sábado, 7 de enero de 2012

La valiente Natasha

Una de las historias más conmovedoras acerca del sufrimiento cumpliendo lo que falta de las aflicciones de Cristo (Colosenses 1:24) se encuentra en la autobiografía de Sergei Kourdakov, El Perseguidor. Kourdakov estaba comisionado por la policía secreta Rusa para hacer redadas en las reuniones de oración y perseguir a los creyentes con extraordinaria brutalidad. Pero las aflicciones de una creyente cambiaron su vida:

"Ví como Victor Matveyev alcanzaba y agarraba a una joven [Natasha Zhdanova] que estaba intentando escapar a otra habitación. Era una chica joven preciosa. Que desperdicio que fuera creyente.

Victor la cogió y la levantó sobre su cabeza, sosteniéndola alto en el aire durante un segundo. Ella rogaba "No, por favor. Querido Dios, ¡ayúdanos!" Victor la lanzó tan fuerte que la chica golpeó la pared a la misma altura que fue lanzada y cayó al suelo semiinconsciente, gimiendo. Victor se dio la vuelta, se rió y exclamó "Apuesto a que la idea de Dios salio volando de su cabeza."

En una redada posterior, Sergei quedó impactado de ver a Natasha de nuevo.

"Supervisé la habitación rápidamente y ¡vi algo que no pude creer!. Allí estaba, ¡la misma chica! No podía ser. Pero era. Tan solo tres noches antes, ella había estado en otra reunión y había sido lanzada con crueldad a través de la habitación.

Fue la primera vez que de verdad la miré bien. Era más bonita de lo que la recordaba, una chica muy bonita de pelo largo, ondulante y rubio, grandes ojos azules y piel suave. Una de las jovenes con más belleza natural que he visto nunca...

La levanté y la volteé contra una mesa cabeza abajo. Dos de nosotros le arrancamos la ropa. Uno de mis hombres la sostuvo cabeza abajo y comencé a golpearla una y otra vez. Mis manos comenzaron a sentir punzadas de los golpes. Comenzaron a salirle ampollas en la piel. Continué pegándole hasta que trozos de carne ensangrentada salieron de mis manos. Ella gemía pero luchaba desesperadamente por no llorar. Para evitar sus llantos, se mordía el labio inferior hasta que la sangre acabó rodándole por la barbilla.

Al final abandonó y comenzó a sollozar. Cuando estaba tan exhausto que no podía levantar mi brazo para dar otro golpe, y su espalda era una masa de carne ensangrentada, la empujé fuera de la mesa, y ella se derrumbó en el suelo."


Para sorpresa de Sergei, la volvió a encontrar todavía en otra reunión de oración. Pero esta vez algo fue diferente:

"Allí estaba otra vez ¡Natasha Zhdanova! varios de los muchachos también la vieron. Alex Gulyaev se dirigió a Natasha con su cara llena de odio, con su porra levantada sobre la cabeza. Entonces algo que nunca esperé sucedió de repente.

Sin aviso previo, Victor saltó entre Natasha y Alex, encarándose con Él.

"Sal de mi camino," Gritó Alex enfadado. Los pies de Victor no se movieron. Levantó su porra y dijo amenzadoramente: "¡Alex, te digo que no la toques! ¡Nadie la toca!". Escuché con asombro. Increíblemente, ¡uno de mis hombres más brutales estaba protegiendo a una de los creyentes!

"¡Atrás!" le gritó a Alex. "Atrás o tendrás que vértelas conmigo." Escudó a Natasha, que estaba acurrucada en el suelo. Enfadado, Alex gritó "La quieres para tí ¿no?". "No" gritó Victor "¡Ella tiene algo que nosotros no tenemos!¡Nadie va a tocarla!¡Nadie!"

...Por una de las primeras veces en mi vida, me conmoví profundamente...¡Natasha desde luego tenía algo! Había sido horriblemente golpeada. Había sido advertida y amenazada. Había pasado por sufrimientos increíbles, pero allí estaba de nuevo. Includo Victor se había conmovido y lo había reconocido. Ella tenía algo que nosotros no teníamos. Quise correr tras ella y preguntarle "¿Qué es?". Quería hablar con ella, pero se había ido. Esta heróica chica Cristiana que había sufrido tanto en nuestras manos de alguna forma me tocó y me turbó en gran medida."

Más tarde, el Señor abrió el corazón de Sergei a las gloriosas buenas nuevas de Jesucristo. Cuando más tarde recordó a Natasha, a la cual nunca volvió a ver, escribió:

"Y finalmente, a Natasha, a la cual golpeé terriblemente y que estaba dispuesta a ser golpeada una tercera vez por su fe, quiero decir, Natasha, en gran medida gracias a tí, mi vida ha cambiado y soy un compañero creyente en Cristo contigo. Tengo una nueva vida delante de mí. Dios me ha perdonado; tengo la esperanza de que tú también.

Gracias, Natasha, donde quiera que estés.

Nunca, nunca te olvidaré".


Extraido y traducido del libro "Desiring God", por John Piper.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

El Poder de la Oración

Un escultor estaba cincelando de rodillas las piernas de una estatua cuando un predicador pasó al lado de él. Al ver como el artista asestaba certeros golpes al cincel moldeando la figura, el predicador le dijo:

- Me gustaría poder dar esos golpes transformadores en los corazones de los hombres.

El escultor paró por unos instantes su trabajo y mirando al predicador dijo:

-Quizás puedas hacerlo si trabajas como yo: de rodillas.

**¿Te gustaría ver una colección de carteles cristianos? visita el enlace: Carteles Cristianos


Extraído de una predicación por John McArthur "How to Pray".

jueves, 15 de diciembre de 2011

Quita el resentimiento para una vida mejor

El resentimiento solo produce más dolor y aumenta el poder y la influencia en tu vida de aquello contra lo que te resientes. No hay motivo para que una situación negativa te convierta a tí mismo en negativo. Siempre hay muchas otras opciones.

No dejes que tu actitud se vea envenenada por la de otras personas o situaciones. Siempre puedes elegir una perspectiva que te haga crecer en sabiduría y carácter en cada situación.

Pon el propósito en tu vida de sacar lo mejor de todo lo que sucede para tu propio crecimiento espiritual, en lugar de simplemente reaccionar sin pensar a cada cosa que venga.



Basado en un post por Ralph Marston en http://greatday.com/

sábado, 30 de julio de 2011

Cómo superar un mal hábito

Por John MacArthur

Un mal hábito normalmente está conectado con creencias y actitudes erróneas. No deberíamos querer cambiar un mal hábito simplemente porque sea embarazoso, caro, poco saludable o porque nos haga sentir culpables. Más bien deberíamos querer que se cumpla el propósito mayor que Dios tiene para nuestras vidas. Hasta que no lidiemos con las creencias erróneas que debilitan nuestra resistencia al mal hábito, sólo tendremos un éxito limitado superándolo.

El Cristiano debe ver que los malos hábitos tienen un fondo espiritual. No debemos dudar a la hora de llamarlos pecados. Y debemos darnos cuenta de que los medios de santificación descritos en la Escritura (sobre todo la palabra de Dios y la oración) son esenciales para superar tales hábitos.

Somos responsables de nuestros propios pecados, incluyendo aquellos en que nos resulta fácil caer. El hecho de que hagamos algo mal de manera habitual no nos libera de responsabilidad. Por el contrario, pueden hacer que el pecado sea aún peor. Debemos tomar responsabilidad personal sobre nuestros propios hábitos y no evitar llamarlos pecado.

Los hábitos pecaminosos no son problemas insuperables para el Cristiano. Después de todo, el Espíritu santo habita en nosotros y trabaja para conformarnos a la imagen de Cristo. Y Si Dios está con nosotros ¿quién contra nosotros? (Romanos 8:31). Además Gálatas 5:16 afirma "caminad por el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne." y 1 Corintios 10:13 es una promesa de que Dios no permitirá que seamos tentados más allá de lo que podemos soportar. Si hacemos uso de los recursos provistos por Dios a través del Espíritu y Su Palabra, podemos atacar cualquier hábito sabiendo que podemos vencer.

Algunas sugerencias prácticas


Primero, recuerda que el pecado comienza en la mente. Santiago 1:14-15 compara a una persona que cae en pecado con un pez o animal que es cazado con un cebo. Ve el cebo, lo desea y es atrapado en el proceso de hacerse con él. De la misma forma, los pecados que nos esclavizan comienzan en la mente.

La persona que roba primero piensa en lo que quiere. Luego piensa en un plan para conseguirlo. Después de haberlo elaborado en su mente, lo lleva a cabo. Podría haber detenido el pecado en su mente antes de que se completase en una acción. Por eso es que las Escrituras nos dicen que hemos de renovar nuestras mentes (Romanos 12:2), para pensar en cosas buenas (Filipenses 4:8) y que meditemos en la Palabra (Salmos 1:2).

Derrotar un hábito también requiere un cambio en el estilo de vida. No hemos de hacer provisión para la carne (Romanos 13:14). La persona que quiere dejar de fumar debería tirar todos sus cigarrillos y no comprar más; la persona que se debate con el pecado sexual debería deshacerse de cualquier material sugestivo que tenga en su posesión. Evitar la compañía de aquellos que tienen el mismo problema (1 Corintios 15:33) y evitar los lugares y circunstancias que lo tientan.

Finalmente, no intentes luchar sólo contra un mal hábito. Desarrolla relaciones con Cristianos más maduros que te animen y te apoyen (Gálatas 6:2). Pasa tiempo en oración con ellos. Pídeles que te "pidan cuentas" regularmente, y se honesto con tus fallos (Santiago 5:16).

El cambio bíblico no es sólamente apartarse del pecado, sino tomar un giro hacia la rectitud. La persona que miente debe hablar la verdad (Efesios 4:25). El que roba no sólo debe parar de robar, sino que debe trabajar y dar a otros (Efesios 4:28); y el que tiene mal lenguage debe aprender a edificar a otros (Efesios 4:29). No sólo parar de pecar, comenzar a hacer lo que es correcto. Los buenos hábitos que construyas reemplazarán los pecaminosos.

Traducido de: http://m.gty.org/Resources/Questions/QA142