lunes, 22 de diciembre de 2014

Un destino horrible. Devocional John Piper Solid Joys 29/12

1 Tesalonicenses 1:10: "...Jesús, quien nos libra de la ira venidera"
¿Recuerdas algún momento en el que, de niño, estuvieses perdido, a punto de resbalar por un precipicio, o a punto de ahogarte y entonces alguien te rescató? Quizás te aferraste a esa "querida vida" y temblaste por lo que casi perdiste. Estabas feliz, tan feliz y tan agradecido que temblabas de alegría.

De esa misma forma me siento yo al terminar el año por haber sido rescatado de la ira de Dios. Siempre tenemos fuego en la chimenea en estas fechas. A veces los carbones están tan calientes que me he hecho daño en la mano al removerlos con el atizador. En ese momento me he estremecido ante el horroroso pensamiento de la ira de Dios contra los pecados en el infierno. ¡Oh, cuan horrible será eso!

La tarde de navidad visité a una mujer que tenía el 87% de su cuerpo quemado. Llevaba desde agosto en el hospital. Mi corazón estaba quebrantado por ella. ¡Qué maravilloso fue extraer esperanza para ella desde la Palabra de Dios! Pero cuando me fui no pensaba solamente en el dolor de ella en esta vida, sino también en el dolor eterno del que había sido salvado a través de Jesús.

Probemos juntos mi experiencia. ¿Es esta alegría temblorosa una forma adecuada de terminar el año? Pablo estaba contento de que el Señor del cielo sea "...Jesús, quien nos libra de la ira venidera" (1 Tesalonicenses 1:10). Él advirtió en Romanos 2:8 que habría " ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad" y también que "por estas cosas [por la fornicación, impureza y avaricia] viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia" en Efesios 5:6.

Aquí, al final del año, estoy acabando mi viaje a través de la Biblia y leyendo el último libro, el Apocalipsis. Es una profecía gloriosa del triunfo de Dios y del gozo eterno para todos aquellos que "toman del agua de vida gratuitamente" (22:17) no habrá lágrimas, ni dolor, ni depresión, ni tristeza, ni muerte (21:4).

Pero ¡qué horroroso no arrepentirse y no agarrarse al testimonio de Jesús! La descripción de la ira de Dios dada por "el apóstol del amor" (Juan) es aterradora. Aquel que rechace el amor de Dios, según Apocalipsis 14:10-11 "beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche". También Apocalipsis 20:15 dice: "Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego". De acuerdo a Apocalipsis 19:15 Jesús "[pisará] el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso", y "[saldrá] sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios".

Tiemblo de gozo por estar a salvo. La ira santa de Dios es un destino horrible. Huyamos de esto, hermanos y hermanas, con todo nuestras fuerzas. Y salvemos a tantos como podamos. No es de extrañar, como dice Lucas 15:7, que haya más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por 99 justos.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/a-horrible-destiny

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