miércoles, 3 de diciembre de 2014

Reemplazando las sombras. Devocional John Piper 12/12

Hebreos 8:1-2 "1 Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, 2 ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre"
El tema del libro de Hebreos es que Jesucristo, el Hijo de Dios, no vino simplemente a encajarse en el sistema terrenal o ministerio sacerdotal como el mejor y definitivo sacerdote humano, sino que vino a completar y poner fin al sistema sacerdotal, y orientar nuestra atención sobre sí mismo, que ministra para nosotros en el cielo.

El tabernáculo del Antiguo Testamento, con sus sacerdotes y sacrificios, eran sombras. Pero la realidad ha llegado ya, y las sombras han pasado.

Lo siguiente es una ilustración para niños, y para los que solíamos ser niños y recordamos como fue. Supongamos que tu mamá y tu os separáis en el supermercado, y que te asustas por no verla y no sabes hacia donde ir, entonces corres hacia el final del pasillo, y justo antes de que empieces a llorar, ves una sombra en el suelo al final del pasillo que es igual a tu mamá. Te hace sentir feliz y te llena de esperanza. Pero ¿qué es mejor? ¿la felicidad de ver la sombra o ver que esa persona gira la esquina y es realmente tu mamá?

Esa es la forma en que Jesús viene a ser nuestro Sumo Sacerdote. En eso consiste su encarnación, en reemplazar las sombras con lo real.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/replacing-the-shadows

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