miércoles, 3 de diciembre de 2014

Por qué vino Jesús. Devocional John Piper 11/12

Hebreos 2:14-15: "14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, 15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre"
Los versículos en Hebreos 2:14-15 merecen ser considerados durante más de dos minutos de devocional. Estos versículos conectan el principio y el final de la vida terrenal de Jesús, y dejan claro por qué vino. Son unos versículos maravillosos para utilizar con un miembro de la familia o un amigo incrédulo, y guiarlo paso a paso a una visión cristiana. Podría ser así:

"Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre"

El término "hijos" es tomado del versículo anterior, y se refiere a la descendencia espiritual de Cristo, el Mesías (ver Isaías 8:18; 53:10). Estos hijos también son "hijos de Dios". En otras palabras, al enviar a Cristo, Dios tiene en mente especialmente la salvación de sus "hijos". Es verdad que "de tal manera amó Dios al mundo que envió a Jesús". Pero también es verdad que estaba reuniendo de forma especial a los Hijos de Dios que estaban dispersos. El plan de Dios era ofrecer a Cristo al mundo, y efectuar la salvación de sus hijos (ver 1 Timoteo 4:10). Puedes experimentar la adopción recibiendo a Cristo (Juan 1:12).

"él también participó de lo mismo [de carne y sangre]"

Cristo existía antes de la encarnación. Era espíritu, la eterna Palabra. Estaba con Dios y era Dios (como dice en Juan 1:1 y en Colosenses 2:9). Pero tomó la carne y la sangre y revistió su deidad con humanidad. Se convirtió completamente en hombre, mientras siguió siendo completamente Dios. Este es un gran misterio, pero está en el centro de nuestra fe y es lo que la Biblia enseña.

"para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo"

Al morir, Cristo desarmó al diablo. ¿Cómo? cubriendo todo nuestros pecados. Esto significa que satanás no tiene base legítima para acusarnos delante de Dios. Romanos 8:33 dice "¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica". ¿En base a qué nos justifica?, Como dice en Romanos 5:9, lo hace en base a la sangre de Jesús.

El arma de Satanás contra nosotros es nuestro propio pecado. Si la muerte de Jesús se lo lleva, la principal arma del diablo es quitada de su mano. No puede construir un caso sobre nuestra pena de muerte, ¡porque el Juez nos ha absuelto por la muerte de su Hijo!

"...y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre..."

De esta forma quedamos libres del miedo a la muerte. Dios nos ha justificado. Satanás no puede dar la vuelta a ese decreto. Y Dios quiere que esta seguridad final tenga un efecto inmediato en nuestras vidas. Quiere que el final feliz se lleve la servidumbre al miedo que tenemos ahora.

Y si no necesitamos temer a nuestro mayor enemigo, que es la muerte, no tenemos necesidad de temer a nada. Podemos ser libres. Libres para gozar, y libres para otras personas.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/why-jesus-came

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