martes, 18 de septiembre de 2012

¿Cómo Explicar el Evangelio?

¿Cómo puedes explicar a alguien el evangelio si solamente dispones de 5 minutos?

El gran plan de Dios es restaurar el mundo para que en el vuelva a reinar la paz, la justicia y el amor, acabando con la muerte y el dolor:

Apocalipsis 21:4
Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

Pero ese mundo solamente puede ser habitado por personas con corazón puro, libre de maldad. El problema es que todos tenemos maldad en el corazón, por lo que un mundo así no funcionaría con personas como nosotros. Estamos condenados por nuestra maldad.

La solución es Jesucristo, muriendo por ese mal, por el pecado de todos nosotros. Dándonos un corazón nuevo que busca el bien.

El mismo Jesús que muere por nuestro perdón, nos transforma por su Espíritu, haciéndonos cada día más como Él.

Así que para explicar el Evangelio rápidamente podríamos decir algo como esto:

"El Evangelio consiste en que Jesucristo vino a la tierra a morir por nuestros pecados, fue resucitado de los muertos, y está puesto como Señor de todo. Cuando nos arrepentimos de nuestra maldad, creemos en su muerte y resurrección y aceptamos su señorío, él nos lleva al compañerismo con Dios por su Espíritu, haciéndonos nuevas personas para un mundo nuevo."

Después, si hay tiempo, se puede profundizar mucho más. Si ya eres cristiano y estás buscando compartir el evangelio a un amigo o familiar es muy bueno que ores por él. Un excelente texto es ¿Cómo puedo evangelizar a mis amigos y familiares sin ofenderlos o alejarlos?


Basado en el artículo "Tell Your Co-Worker the Gospel" en desiringgod.org

martes, 28 de agosto de 2012

Ambición Divina -Spurgeon

Quizás, joven, estás persiguiendo la fama. Desprecias el oro, pero te esfuerzas por obtener un gran nombre. Por desgracia, los caminos de la ambición cansan mucho, y aquel que llega al pico más alto del honor acaba encontrando que es un lugar resbaladizo, donde el descanso es algo bastante desconocido.

Joven hermano, toma un consejo de amigo y no te preocupes más por la alabanza de los hombres, porque es solo viento. Si quieres elevarte a un gran nombre, hazte Cristiano, porque el nombre de Cristo es el nombre sobre todo nombre, y es bendición estar escondido detrás de él, y ser eclipsado por él. Cristo no te hará grande entre los hombres, pero te hará tan pequeño en tu propia estima que el lugar más bajo en su mesa te dejará más que satisfecho. Él te dará descanso de ese delirante sueño de ambición, y aún así te inflamará con una ambición mayor que nunca.

De un Sermón de Charles Haddon Spurgeon con título "Descanso Para Los Que Trabajan" (Rest for the Laboring). Traducido de: http://www.thedailyspurgeon.com/2012/08/godly-ambition.html

sábado, 18 de agosto de 2012

10 Formas de Amar

1. Escuchar sin interrumpir (Proverbios 18:13)
2. Hablar sin acusar (Santiago 1:19)
3. Dar sin escatimar (Proverbios 21:26)
4. Orar sin cesar (Colosenses 1:9)
5. Responder sin discutir (Proverbios 17:1)
6. Compartir sin fingir (Romanos 12:9)
7. Disfrutar sin queja (Filipenses 2:14)
8. Confiar sin dudar (1 Corintios 13:7)
9. Perdonar sin castigar (Colosenses 3:13)
10. Prometer sin olvidar (Proverbios 13:2)

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martes, 14 de agosto de 2012

Mantener los pies en la tierra con Dios

Los atletas en general luchan con el impulso de hacer de su deporte un ídolo y de encontrar su identidad solamente en su rendimiento. Pero para los atletas Olímpicos que tienen una relación con Dios, esa fe mantiene sus egos a raya. Tervel Dlagnev, un luchador olímpico por Estados unidos, puede decirlo.



"Sin Dios, no habría forma en que no acabara convirtiendo la lucha en un ídolo. Él ha mantenido mis pies en tierra. Siempre estás tratando de subir al pedestal más alto, y Él me ha bendecido con toneladas de verdad," Dice Tervel. "Si lo quito a Él del lugar más alto en mi vida, todo lo demás sufrirá. Jesús es mi vida, y ha sido fantástico experimentarlo a Él a través de este deporte por el que tengo pasión."

Dlagnev compitió en las Olimpiadas de 2012 en la categoría de 120kg, cumpliendo uno de sus sueños. Su plan era simple: dar el 100 por 100, disfrutar de la experiencia y glorificar a Dios sin importar el resultado.

"El darme cuenta de que no podría hacer nada de esto sin Dios ha sido liberador. No tengo nada a la altura de Él. Esto es algo que Él me ha dado para disfrutar y experimentar, y yo quiero honrarle a través de ello."

Traducido de "Staying Grounded With God"


viernes, 27 de julio de 2012

Reflexiones para Adelgazar

La mayoría de las veces, la sensación de hambre que nos impulsa a picar es simplemente costumbre, no verdadera necesidad de comida.

Pavlov se hizo famoso por sus experimentos con perros. Básicamente este científico hizo sonar una campanilla cada vez que daba de comer a los perros. Después de un tiempo, los perros comenzaban a salivar al escuchar la campanilla aunque no se les diese de comer.

Lo curioso es que este efecto no era provocado por oler la comida, ni por probarla. Era simplemente producido por algo totalmente externo a ella. Así de poderosa puede resultar la expectativa de una comida.

De forma similar, hay situaciones en nuestra vida que nos impulsan a creer que estamos hambrientos y a comer más de lo necesario. Aprendemos a asociar la comida a una determinada hora del día. Si picamos acabaremos asociando el picoteo. Además tenemos montones de anuncios televisivos y comentarios de otras personas que nos producen un estímulo directo "que rico se come en ese restaurante", "que delicia un buen arroz con papas ahora" etc.

Intenta identificar cuales son los estímulos que te producen ansias por comer, y piensa que ese anuncio, comentario, o hora del día es simplemente un estímulo que te aleja de tus objetivos para adelgazar. No estás realmente hambriento, y ciertamente no vas a obtener nada bueno.

martes, 10 de julio de 2012

Fuerzas Para Seguir

Dice el segundo principio de la termodinámica que todo tiende a la entropía, hacia un mayor caos. Hacia una mayor corrupción. Nada hay más cierto que eso.

Y es precisamente por eso que la vida es una lucha por mantener lo bueno, lo que es ordenado, lo que es deseable. Es como si nadases en un río, nadando contra la corriente. No puedes dejar de nadar por largo tiempo porque enseguida serás arrastrado.

Siempre tendrás que nadar contra el río de la tristeza.
Siempre tendrás que nadar contra el río de la obesidad.
Siempre tendrás que nadar contra el río de la pereza.
Siempre tendrás que nadar contra esa adicción que tienes.

Ten fuerza, sigue nadando ¡Se valiente!. Que un pequeño calambre no te haga rendirte porque serás arrastrado más rápido.

Nada, lucha, porque tu cuerpo también desea el caos y la corrupción, y la buscará si lo dejas a su aire. Te dirá "descansa y déjate llevar por la corriente". Lo bueno está corriente arriba.

Pide fuerzas para nadar a Aquel que creó el mundo en perfecto orden, y que volverá a restaurarlo.


domingo, 24 de junio de 2012

La Ley y el Amor en la Tribu

Cuando en la antigüedad, las tribus dominaban Rusia, la tribu que tenía el mejor territorio era la tribu con el líder más poderoso y sabio.

Una de ellas en particular mantenía el control de la mejor tierra porque su líder era el más fuerte físicamente y el más sabio de todos. El éxito de esta tribu se debía a la justicia e igualdad y la sabiduría de las leyes que este gran líder había dado y defendido para su pueblo. Su palabra era ley y una de las leyes más grandes era que los padres debían ser amados y honrados. Otras de sus leyes era que el asesinato se castigaba con la muerte y que el robo debía ser severamente castigado.

La tribu prosperaba maravillosamente cuando, de repente, algo comenzó a alterar la paz y el crecimiento. Alguien en la tribu estaba robando. Se informó al gran líder de lo que sucedía y este hizo proclamar que si el ladrón era atrapado recibiría un castigo severo, diez latigazos del maestro del látigo de la tribu. Los robos continuaron a pesar de las advertencias, así que el castigo se elevó a veinte latigazos. Los robos siguieron aún y el castigo subió a treinta latigazos, y finalmente a cuarenta. Solamente una persona en la tribu podía sobrevivir a tal castigo, y ese era precisamente el líder, debido a la superioridad de su fuerza.

Finalmente el ladrón fue atrapado. Para el horror de todos, el ladrón no era otro que la madre del líder. La tribu quedó conmocionada ¿Qué haría su líder? La ley era que los padres debían ser amados y respetados en todo. Pero los ladrones debían probar el castigo del látigo. Muchos argumentos contradictorios se levantaron conforme se acercaba el día del juicio. ¿Iba el líder a satisfacer su amor salvando a su madre o iba a satisfacer su ley y hacerla morir bajo el látigo que nunca soportaría?

Pronto los miembros de la tribu se dividieron e incluso empezaron a hacer apuestas sobre lo que el jefe haría. El día del juicio llegó y todos se reunieron alrededor de una gran poste que fue clavado en el suelo. El gran trono del líder se colocó en un lugar destacado y con gran ceremonia, el líder entró y tomó su lugar en el trono en medio de un silencio aterrador.

Pronto trajeron a su madre, escoltada entre dos enormes guerreros. Era pequeña y delgada. La ataron al poste. La multitud murmuraba, debatiendo ¿cumpliría con el amor a costa de la ley? ¿o cumpliría con la ley a expensas del amor?. El maestro del látigo de la tribu entró. Un hombre fuerte con abultados músculos, con un gran látigo de cuero en su mano, y conforme se acercaba a la pequeña mujer, los guerreros le rasgaron la camisa dejando expuesta su débil y pequeña espalda a la crueldad del látigo. La gente enmudeció. ¿De verdad iba el líder a dejarla morir?

Se mantuvo mirando sin moverse. Todos los ojos saltaban de él hacia el maestro del látigo y volvían. El maestro del látigo tomó posición, su enorme brazo chasqueó el látigo en el aire y se preparó para dar el primer latigazo sobre ella. En todo corazón estaba la pregunta ¿permitiría que su amor fuese violado por su ley?

Justo cuando el maestro del látigo comenzó a abalanzar su brazo para el primer golpe sobre la pequeña y débil espalda, el líder sostuvo su mano para detener el castigo. Un gran suspiro salió de la tribu. Era su amor lo que iba a ser satisfecho. Pero ¿qué pasaba con su ley? Miraron como el líder se levantó de su trono y dio un paso hacia su madre. Conforme caminaba, se quitó su propia camisa. La tiró a un lado y abrazó a su madre con sus grandes brazos, poniendo su enorme y musculosa espalda frente al maestro del látigo. Después, rompiendo el pesado silencio ordenó, "Adelante con el castigo." De esa forma tanto su ley como su amor fueron satisfechos.

Traducido de un texto en http://www.amyfound.org/amy_writing_awards/writings/08Richards.html