sábado, 30 de julio de 2011

Cómo superar un mal hábito

Por John MacArthur

Un mal hábito normalmente está conectado con creencias y actitudes erróneas. No deberíamos querer cambiar un mal hábito simplemente porque sea embarazoso, caro, poco saludable o porque nos haga sentir culpables. Más bien deberíamos querer que se cumpla el propósito mayor que Dios tiene para nuestras vidas. Hasta que no lidiemos con las creencias erróneas que debilitan nuestra resistencia al mal hábito, sólo tendremos un éxito limitado superándolo.

El Cristiano debe ver que los malos hábitos tienen un fondo espiritual. No debemos dudar a la hora de llamarlos pecados. Y debemos darnos cuenta de que los medios de santificación descritos en la Escritura (sobre todo la palabra de Dios y la oración) son esenciales para superar tales hábitos.

Somos responsables de nuestros propios pecados, incluyendo aquellos en que nos resulta fácil caer. El hecho de que hagamos algo mal de manera habitual no nos libera de responsabilidad. Por el contrario, pueden hacer que el pecado sea aún peor. Debemos tomar responsabilidad personal sobre nuestros propios hábitos y no evitar llamarlos pecado.

Los hábitos pecaminosos no son problemas insuperables para el Cristiano. Después de todo, el Espíritu santo habita en nosotros y trabaja para conformarnos a la imagen de Cristo. Y Si Dios está con nosotros ¿quién contra nosotros? (Romanos 8:31). Además Gálatas 5:16 afirma "caminad por el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne." y 1 Corintios 10:13 es una promesa de que Dios no permitirá que seamos tentados más allá de lo que podemos soportar. Si hacemos uso de los recursos provistos por Dios a través del Espíritu y Su Palabra, podemos atacar cualquier hábito sabiendo que podemos vencer.

Algunas sugerencias prácticas


Primero, recuerda que el pecado comienza en la mente. Santiago 1:14-15 compara a una persona que cae en pecado con un pez o animal que es cazado con un cebo. Ve el cebo, lo desea y es atrapado en el proceso de hacerse con él. De la misma forma, los pecados que nos esclavizan comienzan en la mente.

La persona que roba primero piensa en lo que quiere. Luego piensa en un plan para conseguirlo. Después de haberlo elaborado en su mente, lo lleva a cabo. Podría haber detenido el pecado en su mente antes de que se completase en una acción. Por eso es que las Escrituras nos dicen que hemos de renovar nuestras mentes (Romanos 12:2), para pensar en cosas buenas (Filipenses 4:8) y que meditemos en la Palabra (Salmos 1:2).

Derrotar un hábito también requiere un cambio en el estilo de vida. No hemos de hacer provisión para la carne (Romanos 13:14). La persona que quiere dejar de fumar debería tirar todos sus cigarrillos y no comprar más; la persona que se debate con el pecado sexual debería deshacerse de cualquier material sugestivo que tenga en su posesión. Evitar la compañía de aquellos que tienen el mismo problema (1 Corintios 15:33) y evitar los lugares y circunstancias que lo tientan.

Finalmente, no intentes luchar sólo contra un mal hábito. Desarrolla relaciones con Cristianos más maduros que te animen y te apoyen (Gálatas 6:2). Pasa tiempo en oración con ellos. Pídeles que te "pidan cuentas" regularmente, y se honesto con tus fallos (Santiago 5:16).

El cambio bíblico no es sólamente apartarse del pecado, sino tomar un giro hacia la rectitud. La persona que miente debe hablar la verdad (Efesios 4:25). El que roba no sólo debe parar de robar, sino que debe trabajar y dar a otros (Efesios 4:28); y el que tiene mal lenguage debe aprender a edificar a otros (Efesios 4:29). No sólo parar de pecar, comenzar a hacer lo que es correcto. Los buenos hábitos que construyas reemplazarán los pecaminosos.

Traducido de: http://m.gty.org/Resources/Questions/QA142

lunes, 13 de junio de 2011

Buscad y hallaréis

Aunque suene tópico decirlo, nunca se consiguió nada sentado en un sillón. De acuerdo que pueden surgir ideas geniales, pero de nada sirven si no se ponen en práctica.

Es necesario buscar para encontrar, hacer para recoger, seguir intentando para lograr. Cuando alguien no tiene ganas de hacer nada se le suele decir "¡¡vamos que tu puedes!!" no es tanto la cuestión de si se puede o no. La cuestión es hacerlo.

Ponte en movimiento. Algo lograrás. Piensa que simplemente un mensaje puede cambiar la vida de una persona, escribir algo puede motivar a alguien que lo lea. Ir por el pan, hacer cualquier recado quizás no parezca mucho, pero todo son cosas necesarias. Para sentirte útil, haz, busca, llama.

Si estás deprimido, nunca busques sentirte útil antes de moverte. Así no funciona. Friega los platos, ayuda a tu madre o a un amigo, aprende sobre un tema en internet, toca un instrumento o simplemente pide en oración al que todo lo puede. La oración no es pasividad, sino búsqueda activa.

Sólo las cosas muertas no buscan. ¡Aún estás vivo!

miércoles, 6 de abril de 2011

Como descubrir tu propósito en la vida en unos 20 minutos

El objetivo de este ejercicio es descubrir el verdadero propósito de tu vida. No el que te han querido meter en la cabeza, no lo que haces todos los días, sino la verdadera razón por la que estás aquí.

Puede que seas una persona que no cree en estas cosas, pero aún así eso no evita que tengas un propósito y que puedas descubrirlo. En ese caso en lugar de unos 20 minutos pueden convertirse en 40 o 60, pero aún debería funcionar. Además ¿que puedes perder por invertir unos minutos de tu vida?

Este es el método:

1) Si eres creyente, haz una oración pidiendo a Dios que te ayude a revelarte tu propósito

2) Coge una hoja de papel en blanco o abre un nuevo documento en un procesador de textos (lo segundo es preferible por rápidez, pero ambas cosas valen).

3) Escribe en la parte alta ¿Cuál es mi propósito en la vida?

4) Escribe una respuesta (cualquier respuesta) que aparezca por tu cabeza. No tiene porque ser muy elaborada, con una frase corta basta.

Repite el punto 4 hasta que escriba la respuesta que te haga llorar. Ese es tu propósito.

Algunos consejos adicionales


Normalmente lleva unos 15-20 minutos para que todas las respuestas falsas se limpien de tu mente, pero cuando llegue la correcta sentirás como si viniese desde un sitio distinto que las demás.

También puede que te lleve un poco más. Persiste. No importa que llegues a las 100 o 200 respuestas o tardes 1 hora. Tampoco que muchas respuestas sean similares o se acerquen al mismo tema, escribe cualquier respuesta que llegue a tu cabeza y continúa. Puede que después de un rato quieras abandonar, pero persevera y el sentimiento de resistencia se irá.

También hay posibilidad de que algunas respuestas te emocionen sin llegarte a hacer llorar. Márcalas y continúa, porque es más que posible que formen parte de tu propósito pero individualmente no estén completas. Quiere decir que estás comenzando a entrar en calor. Continúa.

Es mejor hacer esto sólo y sin interrupciones. Si quieres empezar colocando "no tengo propósito" o "la vida no tiene sentido" puedes hacerlo y continuar desde ahí, si continúas al final llegarás.

Haz pausas y relaja tu mente durante un par de minutos si lo necesitas. Probablemente en esas pausas vengan nuevas respuestas y después de ese descanso se acerquen más al objetivo.

Cuando encuentres tu propia respuesta, sentirás que retumba profundamente dentro de tí. Las palabras parecerán tener una energía especial y sentirás que te energizas cada vez que las leas.

Descubrir tu propósito es la parte fácil, lo difícil es cumplirlo caminando diariamente por conseguirlo.

Extraído y traducido de un artículo original en www.stevepavlina.com

8 Formas de levantar el espíritu

Nuestro espíritu se aflige y nos falta motivación en más de una ocasión. Las soluciones normales que se nos proponen van desde salir de juerga hasta irnos de compras o a un spa. En este post queremos proponerte alternativas más tranquilas y "ecológicas" para ayudarte a levantar el ánimo.

Dar un paseo: Una de las formas más simples de levantar el espíritu es salir a caminar. Doy fé de esto; cuando en la universidad estaba agobiado por las largas horas de estudio, un paseo de 20 o 30 minutos me dejaba renovado para seguir estudiando unas cuantas horas más. Sentir el aire, dejar los ojos libres de las 4 paredes para mirar lejos, y el beneficido de que tus piernas y corazón se muevan un poco se hacen notar enseguida.

Trabajar en el jardín: Algunos afortunados tendrán la posibilidad. Otros podemos conformarnos con algunas macetas. El punto es que sentir que plantas algo que se convertirá en fruta fresca, vegetales o flores te hará sentir mejor y traerá paz y relax a tu vida.

Organizar o hacer limpieza: Recientemente, por iniciativa de mi esposa, hicimos una limpieza general, y desde entonces me siento más activo al llegar a casa. Aunque por pereza cuesta arrancar, el mismo proceso de organizar tu casa también te distrae y te motiva. Al fin y al cabo estás mejorando el sitio en que vives. Una vivienda desorganizada o sucia apaga el ánimo, una limpia y organizada lo levanta.

Donar cosas que ya no utilizas: Al hacer limpieza o organizar suelen salir a la luz cosas viejas que hace siglos que no usas (viejos libros, reproductores de CD, ropa, películas...) dáselos a alguien a quien pueda aprovechar y enseguida te sentirás mejor. Recuerda que es más bienaventurado dar que recibir. Aún mejor puede resultar dar de tu tiempo para ayudar a alguien si estás desmotivado y sin nada que hacer. Siempre hay grupos de caridad, pero también puedes ayudar a algún amigo o familiar a hacer algo. Te sentirás mejor.

Compra alguna planta: Si te dan ansias por comprar, intenta comprar algunas plantas. Estas acercan los beneficios de la naturaleza a casa, y ayudan a combatir la polución dentro del hogar, oxigenando y haciendo que sus habitantes estén de mejor humor.

Abre las ventanas: Sentir el viento entrar a tu casa ayudará a levantarte el espíritu. El aire fresco siempre es mejor que el aire cerrado dentro de la casa.

Mímate un poco: Puedes darte un pequeño tratamiento de spa en casa. Un baño calentito con sales y espuma, calentar agua y darte vapores, utilizar aceites o si eres afortunado, que tu pareja te de algún masaje. Todo sin necesidad de gastar mucho dinero Aquí hay algunas ideas.

Comer algo que te anime de forma natural: El azucar y chocolate pueden dar un empujón, pero siempre hay formas más naturales de animarte con las comidas. Prueba a utilizar algún alimento que te anime.

Como ves, no es necesario tanto para animarnos un poco. Lo que más cuesta es romper la tendencia a estar sentado o tirado y dejarnos deprimir. Ponte en marcha y prueba alguna de estas soluciones.

Basado en un artículo de Biofriendly.com
http://biofriendly.com/blog/environment/8-environmentally-friendly-ways-to-lift-your-spirits/


**¿Te gustaría ver una colección de carteles cristianos? visita el enlace: Carteles Cristianos

martes, 5 de abril de 2011

Alimentos para animarte

Lo que comemos puede tener una gran influencia en nuestro estado de ánimo dado que somos seres compuestos de cuerpo, alma y espíritu y estos no están separados, sino que interactúan entre sí.

Sin necesidad de echar mano a los helados o al chocolate, en la naturaleza podemos encontrar algunos alimentos que producen bienestar emocional. Veamos algunos ejemplos.

Manteca de Coco: Contienen Cetonas y triglicéridos de cadena media que alimentan el cerebro. Quizás no tan fácil de encontrar en España, pero la solución es fácil: ¡¡Cómete el coco entero!! :)

Espinacas: Promueven la producción de serotonina, un neurotransmisor que está asociado con la felicidad.

Plátanos / bananas: También ayudan a producir serotonina, y para que engañarnos, no todos somos como Popeye. A la mayoría nos gusta más comernos un platano que un plato de espinacas.

Semillas de Girasol: Las pipas de toda la vida. Contienen glutamina, que es utilizada para convertir la energía a nivel de nuestras células, por tanto nos reenergizan.

Aún puedes encontrar más alimentos en estos artículos:

Alimentos para sentirte mejor

Alimentos que te animan

Alimentos que levantan el ánimo

Traducido de un artículo en nutritionresearchcenter.org

lunes, 4 de abril de 2011

Empieza por lo fácil

"Empezar por lo fácil hace fácil lo difícil"

Leí una vez esta frase en un libro de matemáticas cuando era pequeño, y aún no se me olvida.

A veces la tarea que tenemos por delante parece tan enorme que no sabemos por donde empezar. Otras veces es un conjunto de tareas el que tenemos entre manos y no es claro cual es la más prioritaria. Considera en estos casos empezar por lo más fácil.

¿Tienes un montón enorme de hojas que estudiar y varios trabajos? comienza leyendo la primera hoja que tienes que estudiar. Seguramente entrarás en calor y pronto estás metido de lleno en el estudio-

¿Tienes que planchar, hacer la compra e ir al banco, todo en una mañana? comienza haciendo la lista de lo que tienes que comprar. Ahorrarás tiempo cuando realmente vayas al super.

¿200 correos que revisar? comienza limpiando el spam y contestando los más cortos.

Uno de los motivos porque se empieza calentando antes de un entrenamiento es porque permite introducirse en él con algo fácil. Si te encuentras desmotivado por tanto que has de hacer, motívate sabiendo que si comienzas por lo sencillo, al menos cumplirás con algo. Mucho mejor que quedarse paralizado.

Porque te amó

"Es la gracia asombrosa la que no sólo salva al principio, sino que restaura a la oveja perdida cuando se ha salido del camino. Oh, vosotros cristianos que os mantenéis caminando con Dios por su divina gracia, tenéis mucho por lo que alabarle, debéis bendecirlo cada día de vuestra vida; pero los que habéis caído y os habéis echado a un lado, si el Señor os trajera de vuelta deberíais rendir doble diligencia y siete veces más amor. Deberíais ser como la mujer que rompió el frasco de alabastro sobre la cabeza de Cristo, sentir que no puedes hacer bastante por ese tan querido Señor y Salvador que vió todas tus rebeliones y aún así te amo. Te amó porque te amó, no porque fueses encantador, sino porque te amó; no porque lo merecieses, sino porque te amó. Esto debería convertirte en el más escogido de los Cristianos, esto debería ponerte al frente de los campeones del Señor en el día de la batalla."

De un sermón por Charles Haddon Spurgeon titulado "Mercy's Master Motive" www.thedailyspurgeon.com