jueves, 8 de enero de 2015

El remedio para el orgullo. Devocional John Piper Solid Joys 18/01



Santiago 4:13-16: "13 ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; 14 cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. 15 En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. 16 Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala".
Cuando tomamos las tres categorías juntas de tentación a confiar en nosotros mismos, la sabiduría, el poder y las riquezas, forman una inducción fuerte a la forma más definitiva de orgullo: el ateísmo. La manera más segura de permanecer en lo más alto de nuestra propia estima, es negando que exista algo por encima de nosotros.

Es por esto que los orgullosos se preocupan en mirar a los otros por encima del hombro. C.S Lewis en su libro "mero cristianismo" dijo: "Un hombre orgulloso siempre mira por encima del hombro a las cosas y las personas, y, por supuesto, mientras estás mirando hacia abajo, no puedes ver las cosas que están por encima de ti".

Pero para preservar el orgullo, puede ser más fácil proclamar que no hay nada que mirar por encima de nosotros. Salmos 10:4 dice: "El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos". Al final, los orgullosos necesitan persuadirse a sí mismos de que Dios no existe.

Una razón para esto es que la realidad de Dios es profundamente intrusiva en todos los detalles de la vida. El orgullo no puede tolerar lo íntimamente involucrado que está Dios en dirigir incluso los asuntos ordinarios de la vida.

Al orgullo no le gusta la soberanía de Dios. Por eso al orgullo no le gusta la existencia de Dios, porque Dios es soberano. Puede expresar esto diciendo "No hay Dios" o diciendo "conduciré hasta Atlanta por navidad".

Santiago dice: "No estés tan seguro". En lugar de eso di: "Si el Señor quiere, viviremos e iremos a Atlanta por navidad". Lo que Santiago quiere decir es que Dios es soberano sobre el hecho de si llegaremos a Atlanta, o si viviremos al terminar este devocional. Esto es algo extremamente ofensivo a la autosuficiencia del orgullo ¡no poder ni siquiera controlar si llegaremos al final de un devocional sin tener un infarto!

Santiago dice que no creer en los derechos soberanos de Dios para manejar los detalles de tu futuro es arrogancia.

La forma de luchar contra esta arrogancia es someterse a la soberanía de Dios en los detalles de la vida, y al resto de sus infalibles promesas para mostrarse poderoso en favor nuestro (2 Crónicas 16:9), para perseguirnos con bien y misericordia cada día (Salmos 23:6), para hacer por el que en él espera (Isaías 64:4), y para equiparnos con todo lo que necesitamos para vivir para su gloria (Hebreos 13:21).

En otras palabras, el remedio para el orgullo es una fe inconmovible en la gracia venidera de Dios.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/the-remedy-for-pride

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