A veces, lo mejor es seguir la distracción durante un momento, averiguar por qué voene, pero después regresar y recordar por qué estás ahí, por qué estás orando y decir al Señor: "Mira Señor, estoy distraído, sé que tú entiendes". Pero no te permitas alejarte demasiado, especialmente durante la oración, porque existen todo tipo de tentaciones, todo tipo de distracciones, pero solo hay un Jesucristo, y, verdaderamente necesitamos entregar nuestro tiempo también en oración.
-Leon XIV