jueves, 16 de julio de 2015

¿Qué hacer si caigo en el mismo pecado una y otra vez?

La respuesta de Paul Washer a esta pregunta es: pide y cree en el perdón de Dios en Cristo Jesús una y otra vez. Motívate a luchar de nuevo sin pasar tiempo apartado de Dios, aferrándote a Cristo y a sus promesas. Nuestra debilidad nos lleva inmediatamente hacia Él.

Mira el vídeo aquí:

martes, 14 de julio de 2015

Ama y no temas. Dios ya hizo lo más difícil

Puedes ver también el vídeo aquí:




Romanos 8:32: El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros ... ¿Cómo no nos dará también con Él todas las cosas?

Esto es un argumento de lo mayor a lo menor. De lo difícil a lo fácil. De lo insuperable a lo fácilmente superable.Y se desarrolla así:

Si no se guardó ni a su propio Hijo, que es algo IMPOSIBLE DE IMAGINAR. ¡Imaginar que entregaría a su Hijo a una carnicería! Si Dios pudo superar el obstáculo del gran amor por su Hijo ... ¡y matarlo!

Entonces nadie lo va a detener a la hora de cumplir el objetivo que tenía al hacer eso. Porque la cosa más difícil de hacer para Dios ... ¡ya la hizo!

¿Qué podría ser más difícil para Dios? ¿Qué sería más difícil que entregar a su Hijo para ser escupido, golpeado ... y coronas de espinas, y latigazos y la lanzazos, y burlas, y rechazo, y traición, y abandono y mentiras y la carga de los pecados del mundo?

¿Que podría ser más difícil para Dios que decir: "Entregaré a mi infinitamente valioso Hijo a ese HORROR?

No hay nada que sea más difícil para Dios que hacer eso. Y el razonamiento de Pablo es: Si Él pudo superar ese obstáculo para salvarnos, nada le detendrá de darnos TODO junto con Él. Todo lo que sea bueno para nosotros.

Me pregunto si te lo crees.

¡Él está por ti! ¡Siempre, en todas las circunstancias! Sin excepción. Si estás en Cristo.

Nunca está contra nosotros. Ninguna de nuestras enfermedades es un castigo, si Dios no está contra nosotros. Si nuestro coche se avería o falla una solicitud, no es un castigo de Dios. Ninguna riña en el matrimonio es un signo de su ira. Ninguno de nuestros trabajos perdidos es un castigo por nuestro pecado. Ninguno de nuestros hijos descarriados es un chasquido del látigo vengador de Dios.

Qué diferencia más grande supondría para nuestra vida si creyésemos esto.

Mira a Jesús, ama la cruz. Vive en amor, y no temas más.

Extracto del sermón de John Piper "God did not spare His own Son" http://www.desiringgod.org/sermons/god-did-not-spare-his-own-son

miércoles, 8 de julio de 2015

Esperanza y ayuda para el adicto a la pornografía - Trip Lee

Por Trip Lee (Rapero cristiano)

Puedes verlo en video aquí:



La pornografía para mí es algo que ha estado mucho en mi corazón en el pasado, he pensado en ello muchos años, en mi música, en mis escritos y en cualquier forma que pudiera yo influir, porque se que realmente es una epidemia entre los jóvenes.

Y es que cuando hablo con jóvenes acerca de su vida, ya sea que tengan mi edad o un poco más jóvenes o mayores, no me sorprende en absoluto que tengan algún tipo de lucha con el porno y quedaría más bien sorprendido si conociese a un joven que no haya tenido ninguna lucha con esto en algún punto de su vida, simplemente porque, es tan fácil acceder a él y es ... tan dañino para nuestras almas...

Así que cuando hablo con hombres jóvenes que luchan con esto, a menudo cuando el joven es cristiano, si el chico es cristiano y quiere honrar a Jesús, frecuentemente lo que ves es esa desesperación profunda. Porque, es algo único, incluso entre otros pecados sexuales. Hoy día, no tienes que ir a ningún lugar para caer en él. No tienes que tomar una larga serie de malas decisiones para caer en él, está muy fácil, en tu bolsillo, en cualquier momento. Así que frecuentemente existe esa desesperación de un hombre aprisionado por su pecado, y dicen: "quiero luchar" o "sentí que estuve bien durante una semana".

Así que una de las primeras cosas que quiero hacer es recordarles el Evangelio lleno de gracia de Jesús. Podrías haber estado viendo porno los últimos 500 días, y Jesús no habría agotado su gracia. Esa cruz de la que escuchaste hablar la primera vez, es la misma que puede perdonarte ahora.

Lo segundo que quiero hacer es introducir en el corazón lo serio que es este pecado, para que de ninguna forma crean, que porque son sólo sus ojos sobre la pantalla del computador o porque somos solo nosotros los que estamos participando en lo que estamos participando, es un pecado menos serio. Escucha: es muy serio, principalmente por el Dios contra quien estás pecando. Además estás pecando contra la gente que ves en el porno, y también por cómo va a afectar tu vida, tu relación con Jesús, tu futuro matrimonio si no estás casado y tu matrimonio si ya estás casado -por todas esas razones.

Otra cosa que quiero promover es  ser abierto acerca de ese pecado. Creo que el principal error que
comete alguna gente, debido a la vergüenza, y debido a que, aunque no lo admitamos, amamos ese pecado,
es que no queremos exponerlo a otras personas. Y cuando nos negamos a exponer ese pecado, lo que realmente decimos es lo siguiente: "en lugar de matar este pecado, voy a acunarlo, en lugar de luchar contra este pecado, voy a protegerlo y lo voy a dejar aquí en la oscuridad, donde puede seguir sobreviviendo y hacerse más profundo en mi corazón".

Si queremos matar ese pecado, tenemos que exponerlo, involucrar a otras personas y confesarlo de forma regular.

Esas serían las cosas principales: Recordar el Evangelio, recordar lo serio que es, y recordar los beneficios de otros creyentes en tu vida para ayudarte a luchar.

Traducido de http://www.desiringgod.org/articles/hope-and-help-for-the-porn-addict

Otros recursos contra la adicción a la pornografía:

https://www.youtube.com/watch?v=kfNwLBjt0UQ

https://www.youtube.com/watch?v=_-s4pfteie8

lunes, 6 de julio de 2015

Cómo esperar en el Señor - Matt Chandler

¿Qué puedes hacer cuando tu mente está en lo correcto pero tu corazón no lo está?
¿Y qué haces cuando sabes lo que es pecado, sabes lo que está bien, sabes lo que está mal, sabes que es lo que tendrías que estar haciendo y lo que no tendrías que estar haciendo, tu mente lo sabe, pero tu corazón todavía no ha llegado a ese punto?

Cuando no sientes remordimiento por el pecado, incluso sabiendo que eso es pecado. ¿Qué hacer cuando hay un abismo entre lo que dice tu cabeza y lo que dice tu corazón?.

Por toda las Escrituras se encuentra esta frase: "Espera en el Señor".

Esperar en el Señor no es placentero en absoluto. De hecho en uno de los salmos más viscerales de la Biblia, en el salmo 42, David se encuentra, literalmente, en lucha consigo mismo. Él grita "¿Por qué te abates, oh alma mía? ¡Espera en Dios!". La mente de David lo sabe, le dice: "¡No hagas de esto un dios! ¡Pon tu esperanza en Dios!, confía en Dios, póstrate a Dios, sirve a Dios, camina con Dios, ¿Por qué te abates oh alma mía? ¿Por qué no te lo crees del todo?".

Así pues, ¿cómo esperas en el Señor si esta es tu situación? Poniéndote bajo la cascada de la gracia. Y esperas mientras caminas en obediencia, paso a paso, día a día, pidiendo a Dios que quebrante tu corazón, que restaure el gozo de tu salvación. Pidiendo a Dios que haga que Él sea tu tesoro. Siendo honesto acerca de donde estás, ya sea que estés en el desierto o en la parte baja de la lucha.

Esperas. Porque "los que esperan en el Señor, Él renovará sus fuerzas, remontarán con alas como las aguilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.

Míralo en vídeo aquí:


Traducido del vídeo de: https://www.youtube.com/watch?v=qkM9zrgTBJY

sábado, 20 de junio de 2015

Ser un evangelista efectivo: 7 métodos

Jesús le dijo a sus discípulos: "Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres" (Mateo 4:19). Esto implica que, si de verdad le seguimos, estaremos pescando, ganando almas. Sus últimas palabras en el evangelio de Mateo fueron: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones" (Mateo 28:19). Los cristianos en el Nuevo Testamento iban por todas partes predicando la Palabra (Hechos 8:4).

¿Cómo podemos ser unos testigos efectivos de Cristo?

1. Pidamos a Dios que nos de una carga evangelística por otros

Pide ayuda a Dios para que te ayude a ver el mundo como Él lo ve, y que te ponga en el corazón a unas cuantas personas por las que orar con perseverancia. Ora por esos nombres cada día, y para que te de una oportunidad de alcanzar esas almas para Cristo. Una antigua canción dice: "Dios, pon un alma en mi corazón y ámala a través de mí / y que humildemente yo haga mi parte, ganándola para ti"

2. Vive una vida cristiana consistente delante de estas personas

Jesúis dijo: "Vosotros sois la luz del mundo ... Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mateo 5:14-16). Hemos de vivir vidas íntegras, de obediencia y de auténtica fe. Amar cuando otros odian, y perdonar cuando otros guardan rencores. Tenemos que seguir confiando cuando otros entran en pánico, y ser honestos cuando todos los demás falsean las cuentas. No es que vayamos a ser perfectos, porque solo Cristo lo fue, pero hemos de tener una vida cristiana que crece y madura, para que otros puedan reconocer y respetar.

3. Construye puentes hacia otros

Cuando el Señor te muestre a alguien que necesita a Cristo, busca establecer una relación con él. ¿Recuerdas como Jesús fue a la casa de Zaqueo donde se reunían muchos pecadores? Aunque hemos de tener cuidado de no meternos en un entorno que nos arrastre, también tenemos que cuidar de cultivar amistades con aquellos que necesitan a Cristo. Quizás Cristo te ha puesto en una escuela o lugar de trabajo particular simplemente para alcanzar a aquellos que nadie más puede alcanzar.

4. Aprende el Evangelio

Memoriza los siguientes versículos, y practícalos diciéndolos en un espejo o a otro cristiano, hasta que te sientas cómodo como para compartirlos con alguien que necesite de Cristo: Romanos 3:23, Romanos 6:23, Romanos 5:8, Romanos 10:9, Romanos 10:10, Romanos 10:13, 1 Juan 5:1, 1 Juan 5:13.

5. Está atento a oportunidades para compartir una palabra por Cristo

Pedro dijo: "Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;" (1 Pedro 3:15).

6. Si las oportunidades no vienen, créalas

A veces esperamos demasiado tiempo buscando el momento adecuado para invitar a alguien a la iglesia o compartir con él el mensaje del Evangelio. Pero a menudo, llega un momento en que debemos, en oración, presentar el tema a la persona y hacer lo mejor que sepamos para dejarle una impresión de su necesidad de Cristo.

7. Deja los resultados a Dios

Somos responsables de compartir el Evangelio, pero solamente Dios puede convertir el alma. Hazlo lo mejor que puedas, y déjale a Él el resto. Y si alguna vez sientes que lo has hecho mal, piensa en Edward Kimball. Él estaba decidido a ganar a su escuela dominical para Cristo, incluyendo a un adolescente llamado Dwight Moody, que tenía tendencia a quedarse dormido los domingos. Mientras el corazón le latía con fuerza, Kimball entró en la tienda donde trabajaba ese joven. "Puse mi mano en su hombro, y mientras me inclinaba, coloqué el pie en una caja de limpiar zapatos. Le pedí que viniese a Cristo". Al parecer no fue bien, y Kimball se fue con la sensación de haber fallado. Sin embargo Moody se fue de la tienda aquel día siendo una nueva persona y se convirtió en el evangelista más importante de su generación en América.

Ver la biografía de D.L. Moody en Wikipedia

Traducido de: http://www.biblestudytools.com/bible-study/topical-studies/what-must-i-do-to-be-a-soul-winner-1341190.html


domingo, 31 de mayo de 2015

Como ministrar a alguien que lucha con la atracción al mismo sexo

Por Dennis Jernigan

Crecí en la iglesia ... literalmente no recuerdo un tiempo en el que no haya ido a la iglesia. Había sido dotado musicalmente, con la habilidad para tocar el piano, y había encontrado un lugar para servir desde mi más temprana edad. También luchaba contra la atracción al mismo sexo, la homosexualidad.

Imagina mi terror cuando, a los 10 años de edad y ya sabiendo mi lucha, escuché por casualidad a los hombres que habían construido en mi mente la imagen de Dios, empezar a hablar de la homosexualidad. Eran los hombres que me habían formado y enseñado desde que puedo recordar. Así que cuando los escuché describir lo que pensaban de alguien como yo (incluso aunque no sabían que estaban hablando de de mí) mi reacción fue simple: estos hombres conocen a Dios, y odian a la gente como yo. Dios debe odiarme. No sentí ninguna esperanza de ayuda en absoluta que pudiese venir de ellos o de Dios, ni sabía hacia donde ir, y por tanto pasé demasiado tiempo de mi vida intentando comportarme de forma que recibiese la aceptación y la afirmación de otros ... especialmente de otros hombres.

Recuerdo haber escuchado muchas veces en mis años de formación muchos sermones de fuego y castigo, y a menudo los homosexuales eran los que lideraban la multitud que iba al infierno. Al no escuchar ni una pizca de esperanza para mi situación de nadie, no tuve otro recurso que distanciarme en mi relación de cualquiera que se pudiese acercar demasiado ... cualquiera que pudiese averiguar mi abominación. Asumo la responsabilidad por lo que elegí ... pero el otro lado de la moneda es que la iglesia me apartó debido al miedo y la ignorancia. Una de las cosas más tristes que encara el cuerpo de Cristo hoy día, es que muchos hacen esto sin darse cuenta de lo que están haciendo.

Después que me gradué de mi universidad cristiana en 1981, me encontré en una relación homosexual. Por este tiempo me había rendido a la idea de ser capaz de cambiar y, tal y como pensaba la mayoría del mundo, asumí que el cambio no era posible. Asumí que esta era la forma en que se suponía que tenía que ser. Mi suposición era que al rendirme a mi identidad homosexual, encontraría la paz. ¡Me equivoqué! Me sentí utilizado la mayoría del tiempo. El amor que me profesaban parecía ser más abusivo y egoísta, que un autosacrificio genuino. Al quedar desilusionado con la comunidad y planteamientos gay, me volví a buscar a Dios. Un amigo me invitó a vivir con él al final del verano de 1981, y pronto descubrió mi secreto. En lugar de rechazarme y humillarme (que era a lo que estaba acostumbrado), hizo algo que, honestamente, nunca había visto antes. Extendió hacia mí el amor práctico y real de Cristo.

¿Cómo lo hizo? Me dijo que me amaba sin importar cuál fuese mi lucha. Me dijo que no conocía todas las respuestas a mi dilema ... pero que si conocía la RESPUESTA (con mayúsculas). Me dijo que caminaría encantado conmigo hacia Jesús, durase lo que durase, y a través de cualquier camino que nos deparase el viaje. ¡Me dijo que caminaría hacia Jesús conmigo! ¡cuán simple! ¡Cuánto poder para un alma sin esperanza! ¡Cuán amoroso! ¡Cuán generoso! ¡Cuán como Jesús! Fue su respuesta y la intervención divina del amor de Dios lo que me llevó al arrepentimiento el 7 de Noviembre de 1981.

Después de que, en 1981, el Señor me liberó (o debería decir, comenzó a liberarme - o quizás las dos cosas), tuvieron que pasar 7 años más antes de ganar la suficiente confianza como para compartir con otros cómo Cristo me había redimido, porque, simplemente, tenía miedo de cómo me tratarían los cristianos. Aunque encontré mucha aceptación, también encontré que muchos mantenían la distancia conmigo (especialmente los hombres cristianos). Imagino que pensaban que mi antigua vida se les podía pegar, o algo así. Las buenas noticias son que no es así.

¿Por qué comparto estas cosas? Creo que me habría ahorrado años de tormento y sufrimiento si hubiese escuchado alguna vez, cuando era niño, que había esperanza. Para la gloria de Dios, Él me permitió pasar por lo que pasé ... y me siento inclinado a contar mi historia una y otra vez, porque no quiero nunca que otro joven (o cualquier persona de cualquier edad) sienta que no hay esperanza para el cambio. Dios nos ha llamado a ser sal y luz. La sal preserva y añade sabor, y quiero ver vidas preservadas y llenadas con el buen sabor del amor redentor de Dios. Mi deseo es hacer brillar la luz del amor de Dios en lugares donde la mayoría no se atreve a ir, porque nunca han experimentado la homosexualidad.

Y ahí está la trampa. El cuerpo de cristo ha creído la mentira de que tenemos que haber experimentado la homosexualidad (o cualquier cosa por la que haya pasado el temido pecador) para ayudar a alguien a vencer. ¡Mentira! Dios nos ordena amar, no juzgar. La mayoría de los cristianos, ya sea que lo admitan o no, juzgan que los homosexuales no tienen esperanza ... y asignan un grado más alto de pecaminosidad al comportamiento homosexual que a su propio pecado, el que inicialmente los separaba de Dios. ¡El pecado es pecado! Pero el mayor error que cometen la mayoría de las personas, es que asignan una identidad moral al comportamiento homosexual, y nunca miran más allá de la superficie a lo que es verdaderamente la raíz del comportamiento homosexual.

Cuando miro hacia atrás, a mi viaje hacia la libertad, la homosexualidad no era la raíz de mi pecado. El comportamiento homosexual viene de necesidades humanas reales que no están siendo satisfechas. El comportamiento homosexual se arraiga cuando esas necesidades se satisfacen en formas que el Señor nunca tuvo intención que se produjesen. Mi propio comportamiento se desarrolló muy temprano en mi vida. Era alguien muy sensible emocionalmente y con un don y una inclinación artística (ambos dones de Dios). Pero otros me percibían como alguien afeminado, y así me lo decían, lo cual reforzaba mis propios pensamientos. Mi personalidad era muy melancólica, y la cultura en la que vivía (que era rural y muy conservadora), proponía e idolatraba una imagen de hombre muy macho, que contrastaba con mi propia percepción, incluso cuando era un niño pequeño. Pero el fondo de todo, era en realidad mi percepción de quién era yo. Mi identidad estaba donde la raíz de las mentiras que Satanás decía con respecto a mi identidad masculina se agarraba. Como un hombre piensa en su corazón, tal es él (Proverbios 23:7).

La realidad es esta: todo ser humano que haya existido jamás lucha contra las mentiras acerca de su propia percepción. Debido a las diferencias de personalidad y a la forma que somos criados (o en la que no lo somos) se determina el camino por el que nos conducirá nuestro propio pecado. Cuando conseguimos entender esa realidad, ninguno de nosotros es en realidad tan diferente de otra persona. Todos necesitamos a un Salvador. Como existen muchos grandes libros respecto al tema de entender como se desarrolla la identidad y el comportamiento homosexual, no voy a elaborar ese punto. Mi objetivo en escribir esto es animar al lector a que deje de juzgar, y comience a practicar el amor de Cristo hacia aquellos que luchan con la atracción hacia el mismo sexo.

El juicio es para Dios. Nuestro mandamiento es amar. ¿Cuándo fue la última vez que tuviste una conversación con alguien que sabes que es homosexual, sin intentar buscar una salida para escapar? ¿Cuándo fue la última vez que hiciste sentir a tu compañero de trabajo homosexual que el valía un poco de tu tiempo? ¿Cuando es la última vez que llamaste a la puerta de tu vecino homosexual y le ofreciste unas cuantas galletas recién cocinadas? ¿Cuándo es la última vez que vista a un homosexual como a un humano, o como una creación de Dios que necesita un salvador?

Debido a la naturaleza de mi historia y de mi ministerio, recibo montones de mails de jóvenes y ancianos, de ricos y pobres, de doctores, abogados, entrenadores de fútbol, policías, madres, pastores y líderes de alabanza ... que me dicen que luchan con la atracción hacia el mismo sexo, ¡pero que no encuentran a nadie con quien hablar! ¿No debería ser el cuerpo de Cristo el PRIMER lugar al cual alguien necesitado pudiese ir? Es como si a la iglesia le encantase decir "¿Qué haría Jesús? - excepto si eres homosexual". Necesitamos arrepentirnos. Hablo con gente todas las semanas, que jamás cruzarían la puerta de una iglesia a causa de las personas que están dentro.

Una cosa más: Me entristece el número de pastores y líderes de alabanza que al ser "descubierto" que luchan con la homosexualidad, son echados fuera sin ni siquiera una oferta de redención o ayuda. "¿Qué haría Jesús?" En la mayoría de los casos, si nos guiamos por lo que parece ser el estándar en la iglesia de hoy, desecharíamos la "vil abominación" y nos distanciaríamos de un alma herida ... dañando más y aplastando la esperanza.

Así pues ¿qué hemos de hacer cuando nos vemos frente a un amigo, pastor o miembro de la familia que tiene esta lucha? ¿Los descubrimos y nos deshacemos del "problema" o hacemos la obra del ministerio que Dios ha llamado hacer a todos los creyentes, el ministerio de la reconciliación? La Palabra de Dios es bastante clara en esto:

2 Corintios 5:18-19
18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

¿Descubrimos el pecado y humillamos al que lo comete? ¿Querrías que tu pecado fuese expuesto, o preferirías que alguien se acercase a ti en amor y ofreciese una mano de ayuda, una forma de salir sin ser públicamente avergonzado? Creo que sabes la respuesta. Dios es amor. Somos creados a Su imagen. Él es Dios. Nosotros no lo somos. Seamos como Él y bajémonos del trono de nuestro propio corazón cuando se trate de juzgar si el pecado de otro es digno o no de redención. La forma más rápida de apagar un corazón es traicionar su confianza. ¿Verdad? Entonces, ¿por qué continuamos pensando que contar al mundo alrededor las faltas de otros lo llevará a liberarse de su pecado?

Proverbios 17:9
El que cubre la falta busca amistad; Mas el que la divulga, aparta al amigo.

Después de que el Señor me liberó, tuve que volver y confrontar una situación de mis días universitarios. Alguien que estaba en autoridad sobre mí, me había violado. Antes de contar a las autoridades pertinentes lo que me habían hecho y quien me lo había hecho, les pedí que le ofrecieran al que me había violado la oportunidad de consejería como parte del proceso. Los que estaban en autoridad, resultaron ser cristianos y ofrecieron su ayuda. Fue confrontado en amor y se le ofreció ayuda, y la rechazó ... pero creo que en el proceso se honró a Dios. Mi esperanza es que esta persona viese el amor de Cristo y recibiese la ayuda que necesitaba después de que se tomó la acción disciplinaria.

Proverbios 10:12
El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas.

Cuando sospechamos que un creyente está involucrado en comportamiento homosexual, necesitamos practicar los pasos de restauración que se encuentran en Mateo 18:15-17. Ve a tu hermano o hermana en privado. Si él o ella escucha, lo has ganado en amor. Si no escuchan, entonces toma uno o dos más contigo para que sean testigos y haceros responsables unos a otros de compartirle la verdad en amor. Si se niega a escuchar, cuéntalo al cuerpo de creyentes del que formen parte, para que el cuerpo se una y con amor llame a la persona en cuestión al arrepentimiento ... y si aún se niega a escuchar y arrepentirse, trátalo como a los gentiles y recaudadores de impuestos. ¿Y cómo trataba Jesús a los gentiles (no judíos) y los recaudadores de impuestos, que eran despreciados por la sociedad? ¿Como pecadores? ¡Jesús pasaba la mayor parte de su tiempo con tales pecadores! Eso es lo que hacía. Se relacionaba con ellos. En nuestra interpretación moderna, los aislamos y nos lavamos las manos de ellos.

Cuando se trata con pecadores de cualquier tipo, los creyentes hemos acuñado una frase en "cristianés": "Ama al pecador, odia el pecado". El único problema con esto es que la mayoría de la gente no habla "cristianés". Cuando alguien que lucha contra la homosexualidad escucha a un creyente decir eso ¿cómo no se lo va a tomar como odio y reproche? Piénsalo. Un homosexual cree que su homosexualidad es "lo que él es". Es como decirles que son odiados por ser lo que son. Hasta que el que está en la lucha no llegue a un lugar donde pueda separar su comportamiento de su identidad, esta frase es una manera segura de de cerrar las puertas a ministrarlo.

Una cosa más: tenemos que ver a cada persona como Dios la ve, sin importar lo desesperanzada que sea la situación o lo militante que nos pueda parecer en su homosexualidad. No hay necesidad de discutir con el homosexual militante. Vístete de amor y discierne cuando hay que apartarse y cuando hay que ofrecerle un vaso de agua fría en el nombre de Jesús. La aspereza y el temor que sentía de la buena gente de la iglesia es lo que me apartó del Señor. Fue el amor y amabilidad de Dios expresada a través de un amigo que no me juzgaba la que me llevó al arrepentimiento.

Romanos 2:1-4
1 Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. 2 Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. 3 ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? 4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?

Traducido de: https://www.dennisjernigan.com/how-to-minister-to-someone-who-struggles-with-same-sex-attraction


miércoles, 27 de mayo de 2015

¿Es lo mismo el gozo en Dios que el amor a Dios? Ask Pastor John

Un oyente de este podcast, Erick, nos escribe para preguntar: "¿Es el gozo en Dios y el amor por Dios lo mismo? Si no lo es, ¿En que se diferencian?"

Antes de responder por qué son diferentes, déjame que defina lo que quiero decir por gozo en Dios. En este contexto, quiero que pensemos en el gozo, no como algún tipo de manifestación emocional, porque lo que yo quiero decir con el gozo puede manifestarse tanto en el llanto como en la alegría. El gozo puede estar presente con fuerza en los momentos en que experimentamos mayor pérdida. Lo se por experiencia, y lo veo también en la Biblia. 2 Corintios 6:10 "entristecidos, mas siempre gozosos". El gozo también puede estar ahí en momentos en los que estamos danzando de alegría, debido a algo maravilloso que ha sucedido.

Así que esta es la primera aclaración. El gozo en Dios no es lo mismo que algún tipo de manifestación emocional. Puede estar presente en y bajo muchos tipos de manifestaciones emocionales. Lo que quiero decir con gozo, y este es mi esfuerzo a la hora de definirlo, es un sí profundo, asentado y emocionalmente satisfactorio, un sí al valor supremo de Dios en todas las cosas, que sale del corazón. Permite que lo diga otra vez, el gozo es un si profundo, asentado, emocionalmente contento (casi quise decir lleno de reposo, y también estaría bien) y emocionalmente lleno de roso. Simplemente un "sí" profundo del corazón hacia el supremo valor de Dios por encima de todas las cosas, en cualquier circunstancia.

Cuando vemos a Dios tal como es, como alguien supremamente hermoso y por tanto supremamente valioso sobre todas las cosas, nuestro corazón dice sí. Ese es el propósito de mi alma, esa es mi búsqueda, y mi búsqueda ha finalizado. Mis anhelos serán satisfechos ahí en Él. Eso es lo que yo creo que es el gozo de Dios. O por decirlo de otra forma: el gozo en Dios es una disposición profunda, que permanece, y que valora a Dios por encima de todas las cosas. O usando otra palabra: apreciarlo más, estimarlo o valorarlo sobre todas las cosas.

Yo diría que este tipo de gozo en Dios es la esencia, pero no la totalidad de lo que significa amar a Dios. Intentaré ir justo a la respuesta a la pregunta. ¿Cuál es la diferencia entre el gozo en Dios y el amor por Dios? Y lo que digo es que, lo que acabo de definir como gozo en Dios es la esencia, pero no la suma de la totalidad, de lo que significa amar a Dios. Fluyendo de esa esencia, como los arroyos fluyen de una fuente o como crecen los tallos de una raíz, están otras emociones que forman parte del amor a Dios como el agradecimiento, el deseo, la sumisión y el cumplimiento de su camino y su voluntad, las expresiones de adoración, y un sí consciente, no solamente hacia su valor, sino a su plan, hacia que su plan para el universo avance. Vemos la forma en que actúa Dios, y nuestro amor a Dios dice que sí a todo lo que Él es y todo lo que hace.

Así que esa esencia del amor a Dios es el gozo en Dios y un "sí" general al valor de Dios y a su voluntad, y esa esencia hace surgir otras cosas, como el cumplir los mandamientos. Jesús dijo "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15). Y algunas personas dicen: "¿Lo ves? la obediencia y amar a Dios es lo mismo". No, no, no. Dice "Si me amas, entonces, como consecuencia de esa esencia, harás otras cosas, como guardar los mandamientos". Es como una rama, crece del amor a Dios. Y creo que está bien hablar de la obediencia como parte del amor a Dios, siempre que veas la distinción, la relación entre el "si" y el "entonces".

Por tanto la obediencia a lo que Dios dice es una rama que crece de la raíz del amor, pero dudo que esté mal decir que la obediencia forma parte de lo que significa amar a Dios en su sentido más amplio y general. Sin embargo, soy muy celoso de nunca equiparar el cumplimiento de los mandamientos con la esencia, o la raíz del amor a Dios.

Permite que mencione un texto. En Lucas 10:27, cuando Jesús dio el gran mandamiento, dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo". Ahora bien, hay dos cosas muy importantes que tenemos que notar. El corazón se menciona en primer lugar, luego el alma, las fuerzas y la mente. El corazón está en primer lugar en todas las referencias a este mandamiento. ¿Por qué será esto? Creo que la razón es porque existe una esencia de amor que es sentida en el corazón, un atesorar, estimar, deleitarse, descansar y estar satisfechos en Dios que rinde expresiones de ese amor a través de nuestras fuerzas, y de nuestra mente, y de lo demás.

Y esta es la segunda cosa que quiero hacer notar. No se puede ver en inglés, pero voy a decirla y puedes comprobarla de la forma que quieras. En Lucas 10:27, cuando dice: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón", la preposición "con", está traduciendo la palabra griega "ex", que significa "desde", y cuando dice "y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente", esas tres preposiciones "con" son la palabra griega "en". Son diferentes *.

¿Por qué sera esto? ¿Por qué existe una preposición única para "desde el corazón" y otras preposiciones para "con el alma, fuerza y cuerpo" (una preposición que significa "con" como un agente, un "con" en el sentido de instrumento o herramienta). Creo que es porque la esencia del amor tiene su raíz en el corazón, los afectos del corazón por Dios, y que luego ese amor se expresa con los instrumentos del alma, la fuerza y la mente.

Así que mi respuesta a la pregunta de Eric es que el amor por Dios no es idéntico al gozo en Dios, pero el amor nunca es menos que el gozo en Dios. Y el gozo en Dios es atesorar a Dios y valorar a Dios, estimarlo, apreciarlo, estar satisfecho con todo lo que Dios es por nosotros en Cristo. Esa es la esencia del amor por Dios, y todos los arroyos fluyen de eso.

*Nota del traductor: En algunos manuscritos griegos de la Biblia, incluido el que se usa para la concordancia Strong's, aparece en los 4 casos la palabra "ex" o "ek", sin embargo en otros manuscritos más antiguos si que es justo como Piper dice en este párrafo. Ver por ejemplo: http://biblehub.com/texts/luke/10-27.htm, donde aparece "ek" (ἐξ) y "en" (ἐν)... en los primeros manuscritos, sin embargo en el manuscrito Stephanus Textus Receptus 1550 o el Scrivener's Textus Receptus 1894 (más abajo en el mismo enlace) aparecen todas como "ek" (ἐξ)

Traducido de: http://www.desiringgod.org/interviews/is-joy-in-god-the-same-as-love-for-god