domingo, 31 de enero de 2016

Devocionales Charles Spurgeon en Español en Audio

Charles Spurgeon es considerado uno de los más grandes predicadores cristianos de todos los tiempos. Su obra "La chequera de la fe" es una colección de reflexiones cortas diarias (una para cada día del año) que son increíblemente motivadoras para el creyente cristiano, ideales para reforzar la fe.

En el siguiente enlace se pueden encontrar los audios de "La chequera de la fe" diarios y listo para escuchar. Ideales para compartir con otros en facebook o twitter, y recibir un soplo de aire fresco de parte de Dios cada día:

Devocionales Charles Spurgeon en Español en audio

viernes, 8 de enero de 2016

Cuando la vida parece sin objetivos (Ask Pastor John)

La pregunta de hoy es acerca de cuando la vida no parece tener objetivo, cuando parece que no va a ninguna parte. Específicamente cuando se trata de una carrera, aunque las implicaciones cubren, en realidad, cualquier tipo de espera. Esa es la pregunta específica que Daniel nos hace.

Daniel pregunta: "Querido Pastor John, soy un graduado reciente de la universidad y me siento sin dirección mientras trato de averiguar de que trata esta temporada de mi vida, y lo que Dios ha planeado para mí. En esta transición desde la universidad al trabajo, siento que he perdido mi energía, propósito y dirección. Se que todo lo que hago es para la gloria de Dios, y se que mi gozo debe estar arraigado en Cristo y no en mis circunstancias. Pero, mi pregunta es: ¿Cómo deberíamos los cristianos como yo manejar esta así llamada "crisis del cuarto de vida"?

John responde:

La primera cosa que me gustaría decir es que esta temporada pasará, pero Dios quiere que Daniel enfrente el tipo de guerra espiritual que Dios utilizará para que pase. Ese es el punto de partida. Y la primera estrategia en esa batalla, en ese enfrentamiento, es la que me parece que Daniel ya ha buscado, es decir, reconocer que esa condición de su mente y alma es algún tipo de crisis que necesita ser, como el mismo dice, "manejada". ¿Cómo puedo manejar esto?

Una manera de describir esta crisis sería quizás como la antigua y bien conocida condición espiritual llamada acedia. Esto viene de la palabra griega "descuidar", pero el término acedia llegó a  referirse (por utilizar las palabras de un recurso que suelo leer) a "un estado de languidez o letargo, de no preocuparse o no importarle a uno su posición o condición en el mundo". Decían que te podía llevar a un estado de ser incapaz de cumplir tus deberes en la vida. Sus matices espirituales hacen que se relacione, pero que sea distinto de la depresión. Así que parece que lo que estamos tratando aquí es acedia, y la primera estrategia es identificar la crisis, mirarla a la cara, no negarla, identificar su naturaleza, y prepararse para la batalla.

La segunda estrategia: Prepararse para una espera por el Señor paciente y centrada en Dios. Esto no quiere decir que la espera sea inactiva, sino que más bien sea un reconocimiento de que la victoria puede tomar tiempo, y que, mientras tanto, no nos entregaremos a la desesperación. Así que ponemos en nuestra lengua las palabras de David: "Pacientemente esperé a Yahweh, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Yahweh" (Salmos 40:1-3). Ganamos ánimo en que, por muy larga que pueda ser la espera (David no lo dice) por muy largo que tengamos que estar en el pozo o en el lodo cenagoso de la acedia, la languidez, la falta de dirección, no desesperaremos, sino que que esperaremos expectantes a que Dios actúe en su momento. Esa es la estrategia número dos.

La tercera estrategia: Darse cuenta de que los verdaderos cristianos a menudo son marcados por este tipo de mal. Por ejemplo lo vemos en 1 Tesalonicenses 5:14: " También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos". La palabra utilizada aquí es interesante "Ataktos". Es como decir los caóticos, los desordenados. Da la sensación de que todo está fuera de lugar. "Que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos". Así que los ociosos, los de poco ánimo, los débiles. Esa gente está en la iglesia. Es necesario cuidarlos. Es una experiencia cristiana real y una batalla cristiana real.

Y la cuarta estrategia: Poner la Palabra de Dios contra las pérdidas particulares que estés sintiendo. Y Daniel decía: Siento como que he perdido mi energía, propósito y dirección. Permite que tome cada una de esas cosas una por una y ponga la Palabra de Dios sobre ellas.

Primero, tomemos la energía. El salmista dice: "Yahweh es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado" (Salmos 28:7). Por tanto el Señor mismo es nuestra fortaleza y el salmista dice que experimentamos esa fortaleza confiando en Él. Y para ser más específicos, Nehemías dice que el gozo del Señor es vuestra fortaleza (Nehemías 8:10). Así que busca el gozo del Señor, y estarás buscando tu fortaleza.

Hay una especie de paradoja cuando sientes energía, porque somos nosotros los que sentimos la energía. Cuando nos levantamos y actuamos, somos nosotros los que salimos de la cama y actuamos, y, sin embargo, la Biblia dice que el Señor es vuestra fortaleza. A veces escuchas decir a la gente: Dios ayuda a aquellos que se ayudan. Bueno, eso es una especie de esfuerzo secular por expresar una verdad bíblica que la gente secular no puede entender, y que por tanto no pueden expresar correctamente. Lo que eso está intentando de decir bíblicamente es que Dios ayuda a los débiles, paralizados y muertos a ayudarse a sí mismos, de forma que en toda esa auto-ayuda, Dios se lleve la gloria, ya que toda esa auto-ayuda resulta ser la ayuda de Dios. Eso es lo que están tratando de decir, y esa es la verdad bíblica.

Y esta es la forma en que Pablo lo expresa en 1 Corintios 15:10: "Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo".

Asi que, Daniel, busca por todos los medios restaurar tu energía. Búscalo en el Señor. Búscalo en el gozo del Señor. Y cuando la hayas buscado y confiado en Él para obtenerla, sal de la cama y haz lo que se necesite hacer.

Luego, contra el sentimiento de pérdida de dirección pondría 2 Tesalonicenses 3:5: "Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo". Lo que el texto muestra es que el Señor mismo es el gran director del corazón. Cuando necesitamos dirección, rogamos que nuestros corazones experimenten la dirección de Dios. Lo que Daniel necesita precisamente es dirección para el corazón, no solo para su mente o para su cuerpo. El corazón es un gran director de la vida. Y detrás del corazón está el Señor. Así que ora para que Dios encamine primero el corazón al amor a Dios y a la paciencia de Cristo, y luego, en ese amor y paciencia, hacia la claridad que necesitas para la obra de tu vida.

Y luego, por último, Daniel dice que siente que ha perdido su propósito. Y contra eso quiero poner 1 Pedro 2:9: "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, [y aquí viene la afirmación de propósito] para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable". Sea lo que sea que Dios tiene para ti en tu vida, esto está muy claro: Existes para hacer que se conozcan las excelencias de Dios, especialmente las excelencias por las que el llama a la gente de las tinieblas a la luz. Y es una luz maravillosa, Daniel. Por mucha languidez que sientas ahora, vives en una luz maravillosa. Y es tu propósito, un propósito asignado por Dios, verlo, probarlo, y darlo a conocer.

Pongamos un texto más específico contra esa pérdida de propósito: 1 Pedro 4:10: "Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios". Tú, Daniel, tienes dones de Dios como todo cristiano. Esos dones son particulares. Son medios particulares por los cuales solo tu puedes administrar la gracia particular que Dios te ha dado. Tu propósito en la vida es utilizar esos dones para ministrar esa gracia para la gloria de Dios.

Permite que termine con estas palabras de aliento de Lamentaciones 3. Jeremías estaba muy hundido cuando escribió esto con un sentido de impotencia mientras su amada Jerusalén era devastada. Y clama: "Lo tendré aún en memoria, porque mi alma está abatida dentro de mí". Y entonces él lucha con esta crisis en la que está y dice: "Esto recapacitaré". Ahí lo tienes, Daniel. Eso es lo que hay que hacer. Recapacitar esto. "Por lo tanto esperaré. Por la misericordia de Yahweh no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi porción es Yahweh, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré" (Lamentaciones 3:20-24).

Así que trae a la mente las promesas de Dios, Daniel. Espera en Él y muévete. Dios (mientras te mueves en sus fuerzas) restaurará el gozoso sentimiento de energía, dirección y propósito.

Traducido de: http://www.desiringgod.org/interviews/strategies-for-when-life-seems-aimless


jueves, 7 de enero de 2016

Seis pasos para superar la obesidad con Cristo

Por Perry Noble

Siempre tuve una lucha por bajar de peso. Era el "chico gordo" de la escuela, y seguí siéndolo hasta mi primer año en el instituto. Recuerdo una visita al doctor cuando subí a la báscula y pesaba 127 kg. Recuerdo cuando tuve que encargar un traje enorme con pantalones de talla 50. También recuerdo una vez que tuve que comprar dos puestos para la montaña rusa en un parque de atracciones porque no cabía en uno solo.Me sentía derrotado.

Una de las realidades que siempre me tengo que recordar es 2 Corintios 5:17: En Cristo soy una nueva creación, las cosas viejas pasaron, todas son hechas nuevas.

Antes de comenzar a escribir, dejadme deciros que este artículo puede ser algo desalentador, porque en realidad no existen atajos a la hora de perder los kilos que sobran. No puedes hacer que desaparezcan simplemente orando, ni existe una pastilla para que se vayan. Se requiere trabajo duro, y hay que tener algo más que deseo por conseguirlo: se requiere DISCIPLINA para continuar.

Ahí va

1) Entender que la obesidad es una cuestión espiritual

Cuando digo que era ENORME, es porque lo era. Pero no le veía nada malo. Después de todo, no fumaba ni bebía (ya sabes, pecados que la iglesia parece condenar muy a menudo). Leía la Biblia y oraba. ¡Hasta estaba sirviendo en el ministerio y el grupo de jóvenes que dirigía estaba creciendo!

Entonces llegó "esa noche" en una clase del seminario.

Los pastores estaban hablando acerca de la gente en sus iglesias, los "pecadores" que bebían, fumaban, maldecían, se acostaban ... y cada asistente parecía tener una historia acerca de "esas personas" de su iglesia.

Entonces un hombre llamado Derek (que era muy amable y hablaba suavemente) se levantó y preguntó: "¿Puedo decir algo?". Todo el mundo asintió, dándole pie para hablar, y el continuó: "Se que después de que diga esto, no voy a ser popular, pero estamos aquí sentados hablando de la gente en nuestras iglesias que luchan contra el pecado, ¡y la gran mayoría de nosotros tenemos sobrepeso!"

Siguió hablando, pero no recuerdo más, porque el Espíritu Santo de Dios me dio AUTOMÁTICAMENTE conciencia de pecado. Me susurró: "Tiene razón Perry, y TÚ, tienes que hacer algo con respecto a eso".

Fue en ese día que entendí que soy un administrador del cuerpo que Dios me ha dado, que es el templo del Espíritu Santo, y que la manera en la que cuide de Él le dice al mundo lo que pienso y siento acerca de Cristo (ver 1 Corintios 6:19-20)

Había llegado a pesar 136 kg en el instituto, luego había bajado hasta 95 kg, peor durante mi primer año de universidad había vuelto a recuperar. En el campus descubrí la Pizza nocturna y la casa de los Waffles. Para cuando me gradué en 1994 ya pesaba 122 kg. Pero, como he dicho antes, no estaba "pecando" como otros que conocía. Suponía que estaba bien tener sobrepeso.

Pero no lo estaba, y no lo está.

La obesidad es un ídolo, una fortaleza que parece ser evitada en la iglesia. Y desafortunadamente es un pecado que no puede esconderse. Las iglesias no hablan de esto y es algo que MATA a la gente. Es triste que muchas iglesias predican contra el alcohol mientras la gente dentro de la iglesia cavan su tumba con un tenedor y una cuchara. La obesidad mata a más gente cada año que el alcohol, pero la iglesia la ignora como si fuese un pecado "aceptable".

Si no entendemos que la manera en la que administramos nuestro cuerpo le importa a Jesús, que este asunto ES espiritual, nunca nos lo vamos a tomar en serio.

2) Toma responsabilidad personal por tu condición física

Parece que vivimos en un mundo en el que ya no hay pecadores, solo víctimas de lo que el mundo les ha hecho. Por eso, culpamos al McDonalds de que nuestros hijos sean obesos y echamos la culpa de nuestro estado físico a nuestros padres, el lugar donde vivimos, lo ocupado que nos tiene nuestro trabajo, o incluso a Santa Claus por darnos tan mal ejemplo.

Quiero ser claro: Yo era obeso porque seguía metiendo comida en mi boca. Punto. Y la cosa no mejoró hasta que paré de culpar a otras personas y a las circunstancias de mis problemas y empecé a tomar responsabilidad. Y tu tampoco mejorarás hasta que lo hagas.

3) Ajusta tu consumo de calorías

Sí, es así de simple. Dejé de consumir tantas calorías y perdí peso. Y deja que te sea claro: fue algo DIFÍCIL para mí. Tuve que dejar el te dulce (bebía seis vasos por comida) y los refrescos. Tuve que dejar los aperitivos poco saludables. Tuve que dejar de comer el segundo, el tercero y el cuarto.

Mucha gente está atada a la comida simplemente porque se niegan a hacer los ajustes que ya saben que tienen que hacer.

4) Entiende que lleva tiempo

No vas a perder 50 kg en 100 días. No vas a tener un abdomen plano en cuatro semanas. Al principio el peso se irá más rápido porque tu cuerpo está soportando cambios. Pero créeme cuando te digo que, en algún momento, vas a llegar a un tope. Y eso te va a desanimar enormemente. Te frustrarás y querrás abandonar. NO LO HAGAS.

Cuando esto suceda, entiende que necesitas continuar esforzándote y hacer ajustes adicionales para volver a crear un impacto sobre tu cuerpo.

Por cierto, no persigas "dietas milagro". Si, algunas te quitan kilos rápido, pero en casi todos los casos se vuelven a ganar. Se trata de hacer un cambio de estilo de vida, (no cambios drásticos puntuales).

5) Haz ejercicio

El ejercicio se ha convertido en un hábito diario para mi. De verdad me quita el estrés y me ayuda a prepararme para el día que tengo por delante.

Sí, es duro. Sí, requiere esfuerzo. Y sí, va a haber días en los que no tendrás ganas de hacerlo. Eso es algo que viene en el mismo paquete. Pero no puedes decir que te estás preocupando por tu cuerpo si no estás haciéndole el mantenimiento necesario.

5) Entiende que PUEDES hacerlo

En serio, si yo he perdido peso, cualquiera puede, porque me encanta la comida. Me encanta el sabor de un buen filete. Me encantan los postres, especialmente los de chocolate blanco. Me encanta el te dulce, y casi cualquier cosa que no sea buena para el sobrepeso.

Y, honestamente, perder peso y mantenerme es una lucha. Constantemente tengo que recordarme lo que las Escrituras  dicen en Filipenses 4:13. Pero si puedo hacerlo ¡tú también puedes! No hay tentación que pueda vencer a alguien que está en Cristo (1 Corintios 10:13). Este problema no es mayor que Cristo en ti. ¡Tienes la disciplina, el potencial y la victoria dentro de ti para vivirlas! Mira 1 Corintios 15:57-58:

57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. 58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

Puedes hacerlo, y créeme, cuando lo hagas te sentirás mucho mejor, tendrás la energía para hacer lo que quieres y necesitas hacer, y tendrás la integridad para hablarle a otros de cómo superar los problemas que los retienen... porque luchaste contra el que te retenía a ti.

Traducido y adaptado de:

https://perrynoble.com/blog/six-steps-to-overcoming-obesity-part-one
https://perrynoble.com/blog/six-steps-to-overcoming-obesity-part-two


sábado, 21 de noviembre de 2015

Cosas que nos hacen apartarnos espiritualmente

Hace varios años, un amigo llevó a su esposa y a sus hijos al mar para una semana de vacaciones. Mientras estaban allí, compraron un pequeño bote inflable para uso recreacional en la playa. Un día la mujer saltó al bote y lo adentró en el agua para tumbarse y tomar el sol. Después de lo que pareció como un corto espacio de tiempo, abrió sus ojos y se dio cuenta de que estaba a varios cientos de metros de la orilla. Entrando en pánico, comenzó a pedir ayuda a gritos.

Solo una persona desde la orilla pareció escuchar sus llamadas, y esa persona era su marido. Cuando se dio cuenta de su situación, inmediatamente trató de nadar para rescatarla. No acabo bien, porque pronto ¡él mismo tenía la necesidad de ser rescatado también!

Afortunadamente el salvavidas estaba haciendo bien su trabajo aquel día, y pudo rescatar al marido y la esposa. Para cuando pudo alcanzar a la mujer con su balsa, estaban a cerca de un kilómetro de la orilla.

Al pensar en esa experiencia a lo largo de los años, a menudo he pensado en cómo los cristianos se apartan del Señor espiritualmente. En realidad no lleva mucho tiempo apartarse tanto de la orilla espiritualmente que uno apenas puede seguir viendo la arena.

Como pastor durante las dos últimas décadas, he notado que hay varias claves que tienden a causar que los cristianos se aparten de Dios. He aquí cinco de ellas.

1) Una agenda fuera de control

Efesios 5:16
aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

Una de las mayores armas de Satanás contra nuestra generación parece ser la capacidad de hacer que la gente buena esté mucho más ocupada que nunca antes. Con frecuencia sacrificamos las mejores cosas de la vida al pasar tiempo haciendo cosas que son "bastante buenas".

Si quieres caminar cerca de Dios, es absolutamente necesario que comiences a vigilar tu agenda de cerca. Es probable que estés haciendo demasiado. Y es posible que tu frenética agenda esté afectando tu relación con Dios. Así que toma tus tijeras de podar y comienza a recortar cualquier actividad que puedas y que te permita centrarte más en tu relación con el Creador.

2) Afectos fuera de lugar

1 Juan 2:15
No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

Ten cuidado de no poner el corazón en cosas que en realidad no importan. No puedo ni contarte cuántas veces he visto a buenas personas apartarse de la vida de la iglesia porque se han enamorado de cosas o actividades que no tienen valor eterno. Por ejemplo los deportes para niños pueden ser una actividad muy emocionante. Pero si esos deportes comienzan a afectar negativamente lo involucrada que está tu familia en la vida espiritual y el desarrollo de la misma, entonces es mejor desconectarlos inmediatamente.

3) El desánimo

Cuando las pruebas de la vida hacen que una persona se desanime, a menudo comienza a centrarse en esos problemas y quita los ojos de Cristo. Recuerda a cuando Pedro caminó sobre las aguas. Lo hizo bien hasta que apartó sus ojos de Jesús y comenzó a mirar las olas debajo de él y las nubes que tenía encima.

Es importante que sepas que cuando las nubes de la vida se vuelven oscuras y tus pruebas se vuelven duras, es el momento de correr HACIA Jesús, y no lejos de Él.

4) La abundancia

1 Timoteo 6:10
Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

Los americanos estamos tan engordados con nuestra propia prosperidad que a menudo hacemos de la riqueza nuestro dios, en lugar de al verdadero rey del cielo. Esto es un tema recurrente a lo largo de toda la Biblia. La gente lo pasa mal, Dios los bendice, prosperan, y se apartan de Dios. Irónico ¿cierto?

Es probable que no te sientas próspero. Pero la realidad es que casi todos los americanos han sido extremadamente bendecidos y tienen más abundancia que la mayoría de la población del planeta. Si eres americano, probablemente estás en el uno por ciento de la población (eres más rico que el 99% de la población mundial).

La gente con abundancia a menudo elige las diversiones por encima del culto a Dios. ¿Por qué ir a la iglesia si podría estar jugando al golf, paseando en lancha, yendo de camping o yendo a películas o eventos deportivos? Satanás quiere que seamos prósperos, porque la prosperidad y la abundancia a menudo nos alejan del Creador.

5) Pecados parásitos

Hebreos 12:1
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
Mucha gente comienza a apartarse de Dios porque tienen pecados en sus vidas que hacen que se sientan culpables cuando van a la iglesia. Y se sienten con pocas ganas de orar o leer la Biblia cuando saben que tienen cosas sin resolver en sus vidas.

Recientemente pude ver el vídeo más desagradable que he visto nunca (a través de mi muro de facebook). Mostraba a un cirujano sacando un parásito de dentro de un ojo. No entraré en detalles. Esa simple descripción es suficiente para dar escalofríos en la espalda a muchos. ¡Todo lo que puedo decir es que el vídeo era peor de lo que estás pensando justo ahora!

Al ver el vídeo, se me ocurrió que muchas personas tienen pecados en sus vidas que los dañan como parásitos. Y esos pecados casi seguro afectan tu visión espiritual.

La solución no es correr alejándose de Dios. La clave es confesar el pecado a Dios, que te restaurará y te sanará de nuevo (1 Juan 1:9)

Si te has apartado de Dios, clama a Él antes de estar demasiado lejos de la orilla y de que puedas perder todo el sentido de dirección espiritual.

Escrito por Chris Russell en http://www.biblestudytools.com/blogs/chris-russell/5-things-that-cause-us-to-drift-spiritually.html


martes, 17 de noviembre de 2015

Un mayor entendimiento de Dios - Paul Washer

Creo que una de las necesidades más grandes del cristianismo hoy día, es tener un mayor entendimiento de Dios. Y no solo creo que sea una de las grandes necesidades contemporáneas, sino que se por las Escrituras y la historia de la iglesia que siempre ha sido la gran necesidad del pueblo de Dios.

Si miramos Jeremías 9:23-24 dice: "Así dijo Yahweh: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Yahweh, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Yahweh".

Aquí en este texto vemos cual es conocimiento más grande que una persona puede poseer, y es el conocimiento de la persona de Dios. Acerca de quién es Él, sus atributos, sus excelencias, sus características.

Demasiadas veces, la iglesia ha ido mal porque ha intentando arreglar los síntomas, en lugar de arreglar las causas. Por ejemplo, aprecio mucho las enseñanzas sobre el matrimonio, enseñar sobre el evangelismo, o enseñar sobre la promoción sobre conseguir que la gente se involucre en las misiones. Pero todas estas cosas son literalmente síntomas, la causa es una falta de conocimiento de Dios. Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento.Sin profecía el pueblo se desenfrena. Muchas veces la gente piensa que está hablando de que no hay sueños, señales y prodigios. Pero no es eso lo que está diciendo. En el contexto está diciendo, que donde no hay profecía de la ley de Dios, del conocimiento de Dios, de quién es Él, el pueblo se desenfrena.

Y eso es lo que vemos en el evangelicalismo hoy día, una masa de confusión, y la gente corriendo desenfrenada, con una moral ligeramente diferente de la del mundo. ¿Qué necesitamos hacer para arreglar el problema? Necesitamos lo que siempre es necesario, ya sea que haya un problema o no, y esto es crecer en el conocimiento de Dios.

Somos cristianos, se supone que debemos saber de Dios, pero si te sientas y le preguntas a la mayoría de la gente: "Escríbeme los atributos más prominentes de Dios, escríbeme algunos versículos que expliquen eso, explícalo tú mismo en un párrafo corto" , no serán capaces de hacerlo. Es casi increíble.

El énfasis debe estar en quién es Dios, ese es un punto de partida. No podemos entendernos a nosotros mismos, el pecado, la redención, ninguna cosa, a menos que entendamos primero quién es Dios.

sábado, 3 de octubre de 2015

Disfruta de lo que tienes y renuncia al control

Haz un inventario de tu vida. ¿Qué cosas posees ahora mismo? Cualquier posesión que tengas no es por accidente, ni fruto del simple azar. A nivel microeconómico, Jesús promete cuidar de los detalles más minúsculos, como el dinero que tenemos en los bolsillos, la comida, y la ropa. Tal y como podemos ver en las Escrituras, Dios nos llama a vivir con ciertos estándares morales con respecto a esas pequeñas posesiones, porque somos capaces de pecar hasta llegar a tener grandes problemas (como por ejemplo puede ser una deuda de consumo irracional). Dios nos llama a ser sabios con el dinero, a trabajar y a vivir vidas económicamente fructíferas, y tener cuidado de nuestras posesiones.

A nivel macroeconómico, toda la distribución y redistribución de la riqueza es obra de nuestro Dios soberano (ver Eclesiastés 5:18-6:2). Todas nuestras posesiones son suyas, y Él las da (y las quita) según lo ve apropiado. Dios es el que hace a los pobres y a los ricos (1 Samuel 2:7).

¿Cómo decide Dios distribuir la riqueza en la vida de sus criaturas? Esto sucede de muchas formas diferentes.

* Puede que Dios te de muchas posesiones, sin darte el poder para disfrutar de esos regalos. Eso es una gran tragedia (ver Eclesiastés 6:1-2).

* Puede que Dios te de riquezas acumuladas, y te de el poder para disfrutar de esos regalos. Eso es una gran bendición (Eclesiastés 5:19, Proverbios 10:22).

* Puede que Dios te de posesiones, pero que, por medio de persecuciones en el futuro, te quite todas esas posesiones al final (Hebreos 10:34).

* Puede que Dios te llame a vivir una vida de pobreza sin alivios (2 Corintios 6:10, 8:9).

* Puede que Dios te de una vida de riquezas (2 Crónicas 32:29).

* Puede que Dios te de una vida intermedia, ni pobreza ni riquezas (Proverbios 30:8).

* Puede que Dios te bendiga con una gran riqueza, luego te la quite y reduzca tu cartera a cenizas, y luego te restaure con el doble de riqueza (como le pasó a Job).

* Puede que Dios te haga rico y luego te llame a la pobreza voluntaria, para mostrar al mundo que Él es tu mayor tesoro (Mateo 19:21, Marcos 10:21, Lucas 18:22).

Ninguna de estas situaciones es la norma general, ya que Dios soberanamente nos reparte las posesiones según le parece bien. Cuando se trata de las posesiones, nuestras experiencias pueden variar mucho. Pero, sin importar cuanto (o cuan poco) tengamos, hay cuatro cosas que nos ayudarán a disfrutar adecuadamente de los regalos que Dios nos ha dado.

1. Saber que el dinero es temporal.

El dinero ya existía antes de nosotros, y existirá después. Los ríos del comercio han estado fluyendo durante milenios, y un día se irán y las corrientes del estímulo económico fluirán a la generación siguiente. Existimos en el tiempo con dinero y posesiones, pero todo lo que poseemos de valor será traspasado a otros.

Esto quiere decir, en un sentido muy real, que el dinero es temporal. Lleva el rostro de César o de un presidente para recordarnos que su valor es tan temporal como los gobernantes del mundo y el surgimiento de las naciones. Así que demos al César lo que es del César.

En otras palabras, el Cristiano está llamado a poseer todas las cosas como si no poseyese nada (ver 1 Corintios 7:30). Mantén el dinero, utiliza el dinero, ahorra el dinero, administra el dinero. Pero reconoce también que el efectivo que llevamos en nuestras carteras es el dinero del monopoly de esta era presente. El dinero en sí mismo no tiene un valor facial eterno.

Entramos a esta vida con manos vacías y nos vamos con manos vacías, y estar viviendo mientras con un deseo por el dinero es como es como sostener un puñal afilado hacia atrás y clavarlo en nuestra propia alma (ver 1 Timoteo 6:6-10).

Esto también se cumple para los coches y las casas. C.S. Lewis dijo que el secreto para disfrutar de nuestra propia casa es el sacrificio, crucificar en cierta manera nuestra relación con ella. Sacrificamos nuestra casa, dejamos de aferrarnos a ella, y entonces se convierte en un objeto de alegría. Cuando se trata de las posesiones, el verdadero deleite se encuentra al otro lado del desinterés (Cartas 2. 788).

La enseñanza es que no nos alegramos en nuestras posesiones, nos alegramos de que Dios nos posee a nosotros (Jeremías 9:23–24). Ahí es cuando nuestra mayordomía se vuelve el centro. La bendición material es para que nosotros la administremos temporalmente, pero el deleite en Dios y en sus dones es nuestra vocación eterna y verdadera.

2. Disfrutar de tus posesiones ahora.

Como hemos visto, no siempre sabemos lo que Dios está haciendo en nuestras vidas cuando se trata de nuestras posesiones materiales. Tiene diferentes planes para todos nosotros. Pero Él tiene la intención de que todos sus hijos disfruten de los regalos que nos ha dado. Si tienes unos pantalones, una camisa, y un sandwich, puedes estar contento en la vida. Y si puedes estar contento con un poco, puedes disfrutar de la bondad de Dios contigo en cada uno de los millones de regalos simples que te da cada día (ver 1 Timoteo 6:8).

De hecho, hay pocas cosas en esta vida que sean mejor que disfrutarla y disfrutar de los buenos regalos de Dios con un espíritu de temor, obediencia y fe hacia Él (Eclesiastés 8:159:7–1010:1912:13).


Si tienes inclinación a quejarte más que a expresar gratitud, ora y pide a Dios que te de el poder para disfrutar de sus dones correctamente. Esto es un don en sí mismo, tal y como nos deja claro el libro de Eclesiastés. Uno de los dones más preciosos es el don de disfrutar de nuestros dones diarios.

3. Disfrutar de tus posesiones compartiéndolas.

El hombre que no puede disfrutar de los regalos diarios de Dios, es a menudo aquel que equivocadamente piensa que debe poseer regalos antes de disfrutarlos.

No necesitamos poseer algo para encontrar alegría en ello. La función del arte hermoso es ser compartido en museos y galerías, no ser encerrado en el sótano aislado de un billonario. El deleite de la exclusividad es un engaño, es un deleite falso.

Los cristianos comprenden eso. El deleite de compartir es lo que llevó a la primera iglesia a compartir todo lo que tenían (Hechos 2:45, 4:32, 1 Juan 3:17). Ellos daban dinero, se preocupaban de los pobres, ayudaban a los misioneros. Un grupo de mujeres adineradas daba fondos a la obra del Evangelio (Lucas 8:2-3). Cuando no pensamos en nuestras posesiones como algo "nuestro", sino que las utilizamos para aumentar el deleite de otros, hay un disfrute especial de ellas.

4. Disfrutar de lo que no posees.

Finalmente, Dios nos llama a disfrutar lo que nunca podremos poseer.

No puedo poseer muchos de los mayores regalos que Dios me ha dado. No puedo poseer a mi esposa. No puedo poseer a mis hijos. No poseo el tiempo, o los oceános, o la lluvia, o la salida del sol, o las majestuosas cordilleras. Desde luego, no puedo poseerlas en el mismo sentido en que poseo mi furgoneta.

El hombre que ama tanto el océano que vende todo lo que tiene y compra una propiedad frente a la playa con su arena privada y la cierra de tal forma que solamente él la pueda disfrutar, es el mismo hombre cuyo gozo morirá de exclusividad. No puede disfrutar de sus posesiones porque sus posesiones lo poseen a él.

Por otra parte, el hombre que compra una propiedad frente a la playa para compartirla libremente con sus amigos y familia, encontrará que su alegría será doble. Debido a su generosidad costera, este hombre bendecirá a muchos otros de forma maravillosa.

Pero quizás el más bendecido de todos es el hombre que no necesita poseer la propiedad frente a la playa en absoluto. Ha aprendido a disfrutar todas las playas del mundo simplemente por su belleza. Es libre del deseo de disfrutar solamente lo que posee. Esta parece ser la forma que Romanos 1 nos empuja a contemplar. Ser verdaderamente humano es expresar gratitud a Dios por los deleites de la creación.

Y si eso es verdad, entonces descubrimos que el significado de deleitarse en este mundo es una categoría que explota todas las categorías de lo que el mundo nos promete que obtendremos al poseer.

El viejo Tom Bombadil

Un hermoso ejemplo literario de un hombre que se deleita en lo que no posee se encuentra en el personaje de Tom Bombadil, que está insertado en la historia de El señor de los anillos de Tolkien. En el desarrollo de la épica historia, Tom Bombadil es una figura misteriosa que es rápida para la risa y que parece vivir en un bendito estado de alegría. Pero su vida tampoco tiene impacto en el drama central que se está desarrollando (por eso, Tom Bombadil nunca aparece en las películas).

El papel de Tom en la historia en general es sutil y es fácil pasarlo por alto. Al principio de su viaje, Frodo y compañía acaban llegando a sus tierras, un remanso de alegría en agudo contraste con la oscuridad que pronto enfrentarán.

- "¿Quién es Tom Bombadil?" pregunta más tarde un curioso frodo a la esposa de Tom, Baya de oro.

- "Es el Señor de los bosques, el agua y las colinas".

- "Entonces, ¿Toda esta extraña tierra le pertenece?".

- "¡Desde luego que no!"

¡Desde luego que no! Los bosques, el agua y las colinas que llenan a Tom Bombadil de deleite no son posesión suya, son suyas para cuidarlas y disfrutarlas. Desde luego, Tom no es una alegoría contra la propiedad privada, ni tampoco de la pasividad. Como Tolkien también deja claro, la guerra contra Sauron será necesaria para parar el mal que se enrosca y preservar el estilo de vida que Tom y Baya de oro disfrutan. Y si necesitamos confirmación, Tolkien deja claro en sus cartas que Tom es un enigma intencional.

Tom encarna un contraste, representa un alma que ha sido liberada de la codicia de poseer para deleitarse en la belleza de lo creado. Ha renunciado al control, y por tanto encuentra que los medios de poder tampoco tienen valor. Como resultado, Tom Bombadil puede sostener el gran anillo de poder de Frodo sin peligro para él mismo ni para nadie. El anillo no tiene poder sobre Tom porque Tom no tiene interés en poseer el poder del anillo.

Cuando el deseo por poseer se rompe, cuando la gratitud toma su lugar, cuando podemos simplemente deleitarnos en las glorias de la creación, entonces se rompen algunos de los más oscuros planes del mal en el corazón humano.

Tom Bombadil es un modelo del deleite en lo que no poseemos, y de compartir lo que poseemos (como una cena en compañía alrededor de la crema amarilla, la miel, el pan blanco y la mantequilla en su mesa). Quiera Dios que podamos brillar como tales corazones felices, como esos agradecidos enigmas, en nuestro mundo.

Nota: La defensa que hace Tolkien de Tom Bombadil está clara en Las cartas de J.R.R. Tolkien (The Letters of J.R.R. Tolkien), páginas 178-179 y 192.

Traducido de: http://www.desiringgod.org/articles/enjoy-your-possessions-before-they-possess-you

jueves, 24 de septiembre de 2015

8 maneras de vencer la tentación

Todos enfrentamos tentaciones de muchos tipos. Dios quiere que las venzamos. No tenemos por qué pecar, por muy poderosas que se sientan las tentaciones. Estas son 8 maneras de tener victoria.

1) Ora antes de ser tentado

Jesús instruyó a sus discípulos a pedir a Dios "Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal". (Mateo 6:13). Esto se incluye en una oración que también dice "el pan nuestro de cada día dánoslo hoy", por tanto es bueno pedir a Dios que nos libre de la tentación cada día, y más concretamente en el día de hoy.

2) Huye de la tentación.

Permanece tan lejos del pecado como puedas. No pienses que no caerás. Si encargases a alguien que transportase tus más preciadas posesiones, no le dirías que condujese tan cerca del barranco como pudiese. En proverbios 7, "un joven falto de entendimiento" se pasea cerca de la casa de una mujer al anochecer, y acaba "encontrándose" con ella. Ella viste sensualmente, le dice que su esposo se ha ido, y le describe su perfumada cama. Al final él la sigue como un buey hasta el matadero. Eva se metió en problemas al hablar con Satanás y mirar lo deliciosa que era la fruta. Huye de la tentación.

3) Cita las Escrituras

Así es como Jesús venció al tentador. Cuando sientas que estás quejándote, recuerda que la Biblia dice "regocijáos siempre". Cuando te veas tentado a dar una respuesta áspera piensa "la respuesta amable calma la ira". Cuando te estés resintiendo por la corrección, recuérdate a ti mismo que "Dios resiste a los orgullosos pero da gracia a los humildes". Por supuesto, para citar las Escrituras ante una tentación debemos primero conocerlas.

4) Ora en medio de la tentación

Acércate al trono de gracia para pedir ayuda en tiempo de necesidad. Tu sumo sacerdote, que fue tentado tal y como tú pero sin pecado, te ayudará (Hebreos 4)

5) Que un hermano o hermana ore contigo

Eclesiastes 4:12 dice: "Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto".

6) Pide a alguien que te pida cuentas

Un amigo me dijo una vez: "Mark, cuando vuelva de mi viaje de negocios esta semana ¿podrías preguntarme si he visto la televisión en el hotel? Cuando estoy solo en los viajes, me tienta ver cosas malas, pero saber que me vas a preguntar después me ayuda a luchar contra la tentación"

7) Recuerda la fidelidad de Dios

1 Corintios 10:13 dice : "No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar". Dios nunca va dejar que seamos tentados más allá de las fuerzas que Él nos proporciona, y si se lo pedimos nos dará una vía de escape.

8) Recuerda que el pecado tiene consecuencias

Recuerda Gálatas 6:7: "No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará".

Cuando David cometió adulterio con Betsabé y orquestró la muerte de su marido, Dios lo perdonó, pero le dijo que la espada nunca se apartaría de su casa, que los mismos miembros de su familia le harían mucho daño, y que el niño que había concebido con Betsabé, moriría (2 Samuel 12:10-14)