domingo, 19 de abril de 2015

¿Quién mató a Jesús? Devocional John Piper Solid Joys 13/06

Romanos 8:32: "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?"

Uno de mis amigos que solía ser pastor en Illinois, estaba predicando a un grupo de prisioneros en una penitenciaria estatal en Semana Santa hace varios años. En cierto punto de su mensaje, hizo una pausa y le preguntó a los hombres si sabían quien había matado a Jesús.

Algunos dijeron que los soldados. Otros que los Judíos, y otros que Pilato. Después de que se hizo silencio, mi amigo simplemente dijo: "Lo mató su Padre".

Eso es lo que dice la primera mitad de Romanos 8:32: Dios no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte. Hechos 2:23 dice: "a éste [Jesús], entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole". Isaías 53 aún lo dice más crudamente en Isaías 53:4 y 10: "... Nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido ... Con todo eso, Yahweh  (¡su Padre!) quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento".

O como dice Romanos 3:25: "a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre". Tal y como Abraham levantó el cuchillo sobre el pecho de su hijo Isaac, pero luego dejó a su hijo porque había un cordero en un arbusto, Dios Padre levantó el cuchillo sobre el pecho de su propio Hijo, Jesús, pero no lo escatimó, porque Él era el cordero; Él era el sustituto.

Dios no escatimó a su propio Hijo porque era la única forma en que podía escatimarnos a nosotros. La culpa de nuestras transgresiones, el castigo de nuestras iniquidades, la maldición de nuestro pecado, nos hubiese llevado sin posibilidad de escape a la destrucción del infierno. Pero Dios no escatimó a su propio Hijo, lo dio para ser herido por nuestras transgresiones, aplastado por nuestras iniquidades, y crucificado por nuestros pecados.

Este versículo es para mí el más precioso de la Biblia, porque el fundamento de la promesa de la gracia venidera de Dios que lo abarca todo, es que el Hijo de Dios llevó en su cuerpo todo mi castigo, mi culpa, mi condenación, mi acusación, mi falta y mi corrupción, para que pueda estar ante un Dios grande y santo, habiendo sido perdonado, reconciliado, justificado, aceptado y ser el beneficiario de inexpresables promesas de deleite para siempre a su diestra.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/who-killed-jesus

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