sábado, 18 de abril de 2015

La oración es para los pecadores. Devocional John Piper Solid Joys 09/06

Lucas 11:1: "...Señor, enséñanos a orar..."

Dios responde las oraciones de los pecadores, no de la gente perfecta. Y si no nos centramos en la cruz y nos damos cuenta de esto al orar, nos podemos quedar totalmente paralizados en la oración.

Podría mostrarte muchos textos del Antiguo Testamento en los que Dios escucha el clamor de la gente pecadora, gente que buscan ser librados porque sus pecados los han metido en problemas (Por ejemplo Salmos 38:4, 15, 40:12-13; 107:11-13). Pero permíteme que te lo muestre de dos maneras en Lucas 11.

En esta versión del padrenuestro que está en los versículos 2 al 4 Jesús dice: "Cuando oréis, decid" ... y luego en el versículo 4 incluye la petición "Y perdónanos nuestros pecados". Por tanto, si conectas el principio de la oración con la mitad, lo que está diciendo es: "Siempre que oréis decid ... perdona nuestros pecados".

Esto quiere decir que el pedir perdón debería formar parte de la oración tanto como el "santificado sea tu nombre", lo cual significa que Jesús asume que necesitamos buscar perdón prácticamente cada vez que oramos.

En otras palabras, siempre somos pecadores. Nada de lo que hacemos es perfecto. Como dijo Martín Lutero en su lecho de muerte "somos pordioseros, es verdad". No importa cuan obedientes hayamos sido antes de orar. Siempre vamos al Señor como pecadores, todos nosotros. Y Dios no desecha las oraciones de los pecadores cuando oran de estas forma.

El segundo lugar donde veo que se enseña es en el versículo 13: "Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?"

Jesús, en un lenguaje bastante fuerte, llama a sus discípulos "malos". Y con eso no quiere decir que ya no tenían comunión con Él ni que sus oraciones no fuesen a ser contestadas.

Lo que quería decir es que, mientras dure esta era, incluso sus propios discípulos tendrán una inclinación al mal que contaminará todo lo que hacen. Pero eso no evitará que hagan mucho bien.

Somos a la vez malos y redimidos. Gradualmente estamos venciendo nuestro mal por el poder del Espíritu Santo. Pero la corrupción con la que nacemos no es destruida por nuestra conversión.

Somos pecadores y pordioseros. Y si reconocemos este pecado, luchamos contra él, y nos aferramos a la cruz de Cristo como nuestra esperanza, entonces Dios nos escuchará y responderá nuestras oraciones.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/prayer-is-for-sinners

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