jueves, 9 de abril de 2015

Hijos de un Dios que canta. Devocional John Piper Solid Joys 27/04

Marcos 14:26 "Cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos"
¿Puedes escuchar a Jesús cantar?

¿Era un bajo o un tenor? ¿Tenía su voz un sonido vibrante y descendente, o un tono cristalino e inquebrantable?

¿Cerró los ojos y cantó al Padre, o miró a los ojos de los discípulos sonriendo por su profunda camaradería? ¿Era Él quien solía comenzar las canciones?

Apenas puede esperar a escuchar cantar a Jesús. Creo que los planetas se saldrían de sus órbitas si levantara su voz nativa en nuestro universo.Pero tenemos un reino que no puede ser conmovido, así que Señor, ven y canta.

El cristianismo es una fe cantada, y no podía ser de otra forma. El fundador cantó. Aprendió a cantar de su Padre. Seguramente han estado cantando juntos toda la eternidad.

La Biblia dice que el objetivo de una canción es, según 1 Crónicas 15:16 "alzar la voz con alegría". Nadie en todo el universo tiene más alegría que Dios. Él tiene un gozo infinito. Se ha regocijado desde la eternidad en el panorama de su propia perfección, reflejada de manera perfecta en la deidad de su Hijo.

El gozo de Dios es inimaginablemente poderoso. Es Dios. Cuando habla, hace que las galaxias existan. Y cuando canta de alegría, se libera más energía de la que existe en toda materia y movimiento del universo.

Si dispone una canción para que liberemos el deleite de nuestros corazones en él, ¿acaso no es porque también conoce el gozo de liberar el deleite de su propio corazón cantando? Somos gente que canta porque somos los hijos de un Dios que canta.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/children-of-a-singing-god

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