domingo, 15 de marzo de 2015

Jesús murió por este momento. Devocional John Piper Solid Joys 20/03

Gálatas 2:20 "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí"
Cuando sonó la alarma esta mañana a las 4:59, tuve por una fracción de segundo un pensamiento de la realidad de la muerte y de estar ante un Dios completamente santo, con nada que hablase por mí excepto mi propia vida.

El terror de este pensamiento solamente fue sobrepasado por el resplandor de la realidad de que Jesucristo había muerto por este momento.

Luego se fue.

Mi sentimiento inmediato fue que esta es la esencia de lo que sucede siempre que alguien se convierte. Así es como Jesucristo se descubre como algo real. Así es como alguien llega a valorar el amor de Cristo. De repente, por primera vez en la vida, ven y sienten con los ojos de su corazón la innegable realidad de tener que encontrarse con Dios con una conciencia culpable.

El impacto de esa visión es devastador. Hace que la gente sepa que su única esperanza es un mediador. Estando de pie, con nada a lo que enconmendarse sino a su propia vida de pecado, están completamente perdidos. Si existe alguna esperanza de eternidad en la presencia de Dios, necesitamos un Redentor, un Sustituto, un Salvador.

En este punto de terrible crisis, lo único que brilla es el evangelio de Jesucristo, "el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí". En esa fracción de segundo antes de que Él estuviese allí, todo lo que tenía garantías de ver era la oscuridad que todo lo invade, y el terror del juicio: no una simple inferencia teológica, ni una conclusión simplemente racional, no un simple pensamiento, sino un destello del ojo interior lleno de conocimiento, sentimiento y certeza.

Nuestro Dios es fuego consumidor. No mirará la maldad. Estamos totalmente perdidos. Mi culpa era tan enorme, tan real, tan fuera de duda en esa fracción de segundo, que no había ni la más remota posibilidad de elaborar excusas. Era repentino, envolvente, e infinitamente sin esperanza.

En este instante, Jesús es todo lo que importa. ¡Oh Cristo! ¡Oh Cristo! ¿Cómo podría contener el corazón la oleada de gratitud? ¡Oh regalo de Dios! ¡Mi desesperada y única necesidad!

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/jesus-died-for-this-moment

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