martes, 31 de marzo de 2015

Abrazando a Jesús. Devocional John Piper solid joys 17/04

1 Juan 5:3-4: "3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. 4 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe"
Jonathan Edwards, el pastor y teólogo del siglo XVIII meditó mucho sobre este texto y concluyó que "La fe salvadora implica ... amor ... nuestro amor por Dios nos capacita para vencer las dificultades que surgen al guardan los mandamientos de Dios, lo cual nos muestra que el amor es el ingrediente principal de la fe salvadora, de la vida y el poder de ella, por el cual produce grandes efectos".

Creo que Edwards estaba en lo cierto, y que hay muchos textos en la Biblia que apoyan lo que dice.

Otra forma de decirlo es que la fe en Cristo no consiste solamente en decir que sí a lo que Dios es para nosotros, sino también en abrazar lo que es para nosotros en Cristo. La verdadera fe abraza a Cristo en todas las formas en que las Escrituras lo ofrecen a los pobres pecadores. Este "abrazo" es un tipo de amor a Cristo, del tipo que lo atesora por encima de todas las cosas.

Por eso, no hay contradicción entre 1 Juan 5:3 por un lado, que dice que nuestro amor por Dios nos capacita para guardar sus mandamientos, y el versículo 4 por otro, que nos dice que la fe vence los obstáculos del mundo que nos evitan que obedezcamos los mandamientos de Dios. El amor por Dios y por Cristo está implícito en la fe.

El versículo 5 define la fe que obedece como "el que cree que Jesús es el Hijo de Dios". Esta fe "abraza" al Jesucristo presente como la persona divina y gloriosa que es. No se trata de asentir simplemente a la verdad de que Jesús es el Hijo de Dios, porque los demonios también dicen que sí a eso (Mateo 8:29). Creer que Jesús es el Hijo de Dios significa "abrazar" la importancia de esa verdad, es decir, estar satisfecho con Cristo como Hijo de Dios y como todo lo que Dios es para nosotros en Él.

"Hijo de Dios" significa que Jesús es la mayor persona del universo junto con su Padre. Por eso, todo lo que enseñó es verdad, y todo lo que prometió se mantendrá, y toda su grandeza, que satisface el alma, nunca cambiará.

Creer que Él es el Hijo de Dios, por tanto, incluye el confiar en todo esto, y estar satisfecho con ello.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/embracing-jesus

No hay comentarios: