martes, 3 de febrero de 2015

La providencia de Lincoln. Devocional John Piper Solid Joys 12/02

Romanos 11:33 "¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!"
Abraham Lincoln, que nació el 12 de febrero de 1809, se mantuvo escéptico, y a veces incluso cínico en cuanto a la religión cuando estaba en sus cuarenta. Por eso es más impactante cómo el sufrimiento nacional y personal llevó a Lincoln hacia la realidad de Dios, en lugar de alejarlo de ella.

En 1862, cuando Lincoln tenía 53 años, su hijo Willie, de 11 años, murió. La esposa de Lincoln "intentó lidiar con la pena buscando mediums de la Nueva Era". Lincoln se volvió a Phineas Gurley, pastor de la Iglesia presbiteriana de la avenida Nueva York en Washington.

Varias conversaciones largas llevaron a lo que Gurley describió como "una conversión a Cristo". Lincoln le contó que "muchas veces acabó sobre sus rodillas por la absoluta convicción de que no tenía otro lugar a donde ir".

De forma similar, los horrores de los soldados muertos y heridos le atacaban diariamente. En Washington había cincuenta hospitales para los heridos. El edificio circular del Capitolio tenía 2.000 catres para los soldados heridos.

Lo normal es que muriesen unos cincuenta soldados diarios en esos hospitales temporales. Todo esto llevaba a Lincoln a sumergirse más en la providencia de Dios. "No podemos sino creer que aquel que hizo el mundo todavía lo gobierna", decía.

Su frase más famosa acerca de la providencia de Dios en relación con la Guerra Civil, fue su segundo discurso inaugural, dado un mes antes de ser asesinado. Es de destacar por no hacer de Dios un simple apoyo para la causa de la Unión o la Confederación. Él tiene sus propios propósitos y no excusa el pecado de ningún bando.

Con cariño esperamos, con fervor oramos, para que este azote de la guerra pase rápidamente ....

Sin embargo, si es la voluntad de Dios que continúe, hasta que la riqueza apilada por la esclavitud del hombre durante 200 años de trabajo no correspondido se hunda, y hasta que cada gota de sangre derramada con el látigo sea pagada con otra gota arrancada con la espada, como se dijo hace 3000 años, aún debe decirse: "todos los juicios del Señor son verdaderos y rectos".
Oro por todos aquellos de vosotros que sufren pérdidas, heridas y grandes tristezas. Para que esto despierte en vosotros, como hizo en Lincoln, no un vacío nihilismo, sino una profunda confianza en la infinita sabiduría y amor de la inescrutable providencia de Dios.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/lincoln-s-providence

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