sábado, 21 de febrero de 2015

El origen de nuestro consuelo. Devocional John Piper Solid Joys 01/03

Juan 19:15-16 "15 Ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César.16 Así que entonces lo entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y le llevaron"
La autoridad de Pilato para crucificar a Jesús no lo intimidó. ¿Por qué?

No porque Pilato estuviese mintiendo, no es que no tuviese la autoridad para crucificar a Jesús. Si que la tenía.

Más bien, esta autoridad no intimidaba a Jesús porque era derivada. Jesús dijo: "te fue dada de lo alto". Eso quiere decir que tenía verdadera autoridad. No menos, sino más.

Así que ¿en qué manera no le intimidaba? Pilato no solo tenía la autoridad de matar a Jesús, sino que tenía una autoridad dada por Dios para hacerlo. Esto no intimidaba a Jesús porque la autoridad de Pilato sobre Él estaba subordinada a la autoridad que tenía Dios sobre Pilato. Jesús tiene consuelo en ese momento no porque la voluntad de Pilato no tenga poder, sino porque la voluntad de Pilato es guiada. No es porque Jesús no esté en las manos del miedo de Pilato, sino porque Pilato está en las manos del Padre de Jesús.

Esto quiere decir que nuestro consuelo no viene de la falta de poder de nuestros enemigos, sino de el gobierno soberano de nuestro Padre sobre su poder.

Este es el punto de Romanos 8:25-37. Las tribulaciones, angustia, persecuciones, hambres, desnudez, peligro y espada no nos pueden separar de Cristo porque "en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó".

Pilato (y todos los adversarios de Jesús y nuestros) lo hicieron para mal. Pero Dios lo hizo para bien (ver Génesis 50:20). Todos los enemigos de Jesús se reunieron con su autoridad dada por Dios "hacer cuanto la mano y consejo de Dios habían antes determinado que sucediera" (Hechos 4:28). Pecaron. Pero a través de su pecado, Dios salvó.

Por tanto, no nos intimidemos por nuestros adversarios, que pueden solamente matar el cuerpo. No solo porque eso es todo lo que pueden hacer (ver Lucas 12:4), sino también porque esto se hace bajo la mano vigilante de nuestro Padre.

Lucas 12:6-7 dice:

6 ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.7 Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.
Pilato tenía autoridad. Herodes tenía autoridad. Los soldados tenían autoridad. Satanás tenía autoridad. Pero ninguno era independiente. Toda su autoridad era derivada, y toda ella estaba subordinada a la voluntad de Dios. No temas, eres precioso para tu Padre soberano. Mucho más precioso que los pajarillos, de los cuales no se olvida.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/where-our-comfort-comes-from

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