viernes, 30 de enero de 2015

Contento de no ser Dios. Devocional John Piper Solid Joys 08/02

Salmos 96:7 "Tributad a Yahweh, oh familias de los pueblos, Dad a Yahweh la gloria y el poder"
He aquí algo que creo que forma parte de la experiencia completa de lo que reclama el salmista cuando dice "Tributad a Yahweh el poder".

Primero, por la gracia de Dios, prestamos atención a Dios y vemos que es poderoso. Tomamos conciencia de su poder. Luego damos aprobación a la grandeza de su poder. Le damos la debida atención a su valor.

Encontramos que su poder es maravilloso. Pero lo que hace de esta maravilla un "tributo" es que estamos especialmente contentos de que la grandeza de su poder es suya y no nuestra.

Encontramos que es profundamente apropiado el hecho de que Él es infinitamente fuerte, y no nosotros. Nos encanta el hecho de que esto sea así. No envidiamos a Dios por su poder, ni lo ambicionamos. Estamos llenos de gozo de que su poder sea suyo.

Todo en nosotros se regocija en salir a contemplar este poder, como si hubiésemos ido a la celebración de la victoria de un corredor de larga distancia que nos ha derrotado en la carrera, y hayamos encontrado nuestro mayor gozo en admirar su fuerza, en lugar de resentirnos por nuestra pérdida.

Encontramos el profundo significado de la vida cuando nuestros corazones salen libremente a admirar el poder de Dios, en lugar de mirar hacia dentro para jactarnos en el nuestro, o incluso pensar en él. Descubrimos algo que nos sobrepasa: es profundamente satisfactorio no ser Dios, sino abandonar todos los pensamientos y deseos de ser Dios.

Al tomar conciencia del poder de Dios, se eleva en nosotros la realidad de que Dios creó el universo para esto: para que podamos tener la experiencia supremamente satisfactoria de nos ser Dios, sino de admirar la bondad de Dios, la fuerza de Dios. Se establece en nosotros la pacífica realidad de que la admiración de lo infinito es el objetivo final de todas las cosas.

Temblamos ante la más ligera tentación de reclamar que algún poder salga de nosotros. Dios nos hizo débiles para protegernos de esto: 2 Corintios 4:7 dice "Tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros".

¡Que gran amor es este! que Dios nos proteja de reemplazar las eternas alturas de admirar su poder con el inútil intento de jactarnos del nuestro.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/gladly-not-god

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