jueves, 11 de diciembre de 2014

El regalo indescriptible de Dios. Devocional John Piper Solid Joys 23/12

Romanos 5:10-11: "10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación" 
¿Cómo recibimos la reconciliación de forma práctica y nos gloriamos en Dios? una respuesta es que lo hacemos a través de Jesucristo. Esto quiere decir, al menos en parte, que hacemos que los retratos de Jesús que encontramos en la Biblia, las obras y palabras de Jesús que vemos en el Nuevo Testamento, sean el contenido esencial de nuestra exaltación a Dios. La exaltación sin el contenido de Cristo, no honra a Cristo.

En 2 Corintios 4:4-6, Pablo describe la conversión de dos formas. En el versículo 4 dice que es ver "la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios". Y en el versículo 6, dice que es ver "la gloria de Dios en la faz de Jesucristo". En ambos casos se puede ver el punto. Tenemos a Cristo, la imagen de Dios, y tenemos a Dios en la faz de Jesucristo.

En la práctica, para gloriarnos en Dios, exaltamos lo que vemos y conocemos de Dios en el retrato de Jesucristo. Y esto llega a su experiencia más plena cuando el amor de Dios es derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, como dice Romanos 5:5.

Dios no solo compró nuestra reconciliación a través de la muerte del Señor Jesucristo como dice el versículo 10, y no solo se nos dio la capacidad de recibir esa reconciliación a través del Señor Jesucristo como dice el versículo 11, sino que incluso ahora, como dice el mismo versículo 11, nos gloriamos en Dios mismo por nuestro Señor Jesucristo.

Jesús compró nuestra reconciliación, nos habilitó para recibir la reconciliación y abrir el regalo. Y Jesús mismo brilla desde dentro del envoltorio, el regalo indescriptible, como Dios en la carne, y enciende la llama para gloriarnos en Dios.

Miremos a Jesús y recibamos la reconciliación que compró. No lo dejemos en la estantería sin abrir, ni abramos este regalo para utilizarlo como medio de conseguir todos nuestros otros placeres.

Abramos y disfrutemos el regalo. Gloriémonos en Él. Hagamos de Él nuestro deleite y nuestro tesoro.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/god-s-indescribable-gift

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