martes, 4 de noviembre de 2014

Quita tus miedos. Devocional John Piper 10/11

Salmos 56:3: "En el día que temo, Yo en ti confío".
Una posible respuesta a la verdad de que nuestra ansiedad tiene su origen en la incredulidad es esta: "Tengo que luchar con sentimientos de ansiedad cada día, por lo que, siento que mi fe en la gracia de Dios, tiene que ser totalmente inadecuada. Me pregunto si puedo tener alguna seguridad de ser realmente salvo".

Mi respuesta a esta preocupación es esta: Supongamos que estás en un coche de carreras y que tu enemigo, que no quiere que termines la carrera, te lanza barro al parabrisas. El hecho de que pierdas temporalmente la visibilidad de la meta y comiences a dar bandazos no significa que vayas a abandonar la carrera.

Ni tampoco significa que estés en la carretera incorrecta. Si fuese así, el enemigo ni siquiera te molestaría. Lo que quiere decir todo esto, es que debes encender los limpiaparabrisas.

Cuando la ansiedad ataca y nubla nuestra visión de la gloria de Dios y la grandeza del futuro que este planea para nosotros, no significa que no tengamos fe, o que no vayamos a conseguir llegar al cielo. Lo que significa es que nuestra fe está siendo atacada.

Con el primer golpe, nuestra fe en las promesas de Dios puede tambalearse. Pero el hecho de permanecer en el camino y llegar a la línea de meta depende de si, por la gracia, iniciamos un proceso de resistencia. Depende de si contraatacamos la incredulidad de la ansiedad. De si encendemos los limpiaparabrisas.

Salmos 56:3 dice: "En el día que temo, Yo en ti confío".

Notemos que no dice: "nunca tengo que luchar contra el temor". El temor golpea y la batalla comienza. Así que la Biblia no supone que los verdaderos creyentes no tienen ansiedad. En lugar de eso, la Biblia nos dice cómo tenemos que luchar cuando la ansiedad nos golpea.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/wipe-your-fears-away

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