lunes, 27 de octubre de 2014

Amaos unos a otros con alegría. Devocional John Piper 06/11

Miqueas 6:8 "Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Yahweh de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios".
No hay nadie que se haya sentido poco amado porque le dijesen que al conseguir lo que la hace feliz iba a hacer también feliz a otra persona. Nunca me han acusado de egoísta por hacer algo bueno basándome en que me produciría deleite. Por el contrario, los actos de amor son genuinos en la medida en que no se hacen a regañadientes.

La alternativa a hacer las cosas a regañadientes no es hacer las cosas de forma neutra o por deber, sino hacerlas con alegría. Un auténtico corazón de amor, "ama la misericordia" (como dice en Miqueas 6:8); no sólo hace cosas buenas. Ama hacerlas. El hedonismo cristiano nos fuerza a considerar esta verdad.

1 Juan 5:2-4 dice:
En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo.
Leamos estas frases en orden inverso para ver su lógica. Primero, ser nacido de Dios nos da poder para vencer al mundo. Este es el "por qué" de que los mandamientos de Dios no sean gravosos.

Así pues, al ser nacidos de Dios recibimos un poder que vence el desagrado mundano que tenemos a hacer la voluntad de Dios. Ahora sus mandamientos no son gravosos, sino que son el deseo y deleite de nuestro corazón. Este es el amor de Dios, no solo que cumplamos sus mandamientos, sino que no nos resulten gravosos.

Luego en el versículo dos dice que, la evidencia de que nuestro amor por los hijos de Dios es genuino, es el amor de Dios. ¿Qué nos enseña esto acerca del amor por los hijos de Dios?

Como el amor por Dios es hacer su voluntad con alegría en lugar de con un sentimiento de carga, y como el amor por Dios es la medida de lo verdadero que es nuestro amor por los hijos de Dios, entonces nuestro amor por los hijos de Dios debe ser hecho con alegría, en lugar de a regañadientes.

El hedonismo cristiano se planta firmemente en el servicio del amor, porque nos impulsa a obedecer con alegría.



Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/love-one-another-gladly

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