viernes, 20 de junio de 2014

La satisfacción que vence al pecado Devocional John Piper 21/06

Juan 6:35: "Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás"

Lo que necesitamos ver en este versículo es que la esencia de la fe es estar satisfechos con todo lo que Dios es para nosotros en Cristo.

Esta afirmación pone énfasis en dos cosas. La primera es que la fe está centrada en Dios. No se trata simplemente de las promesas de Dios que nos satisface, sino todo lo que el mismo Dios es para nosotros. La fe abraza a Dios como el tesoro de nuestro corazón, y no solo a los dones que Él promete.

La fe pone su esperanza no solo en las maravillas de la era que está por venir, sino también, como dice Apocalipsis 21:3, en el hecho de que Dios estará allí. Incluso en este tiempo, a lo que más se agarra la fe no es a la realidad de que los pecados hayan sido perdonados, aunque eso es precioso, sino que la fe se abraza a la presencia del Cristo vivo, que vive en nuestros corazones, y a la plenitud de Dios mismo, como dice Efesios 3:17-19.

La segunda cosa que se enfatiza al definir la fe como el estar satisfechos con todo lo que Dios es para nosotros, es la palabra "satisfacción". La fe es apagar la sed del alma con la fuente de Dios. En Juan 6:35 vemos que "creer" significa "venir" a Jesús para beber y comer el "pan de vida" y el "agua viva" (como dice en Juan 4:10), que no son otra cosa que el mismo Jesús.

Este es el secreto del poder de la fe que rompe la fuerza esclavizante del pecado y sus atracciones. Si el corazón está satisfecho con todo lo que Dios es para nosotros en Jesús, el poder del pecado para alejarnos de la sabiduría de Cristo queda roto.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/the-satisfaction-that-defeats-sin

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