jueves, 30 de enero de 2014

Ríndete a la Providencia de Dios - J.C. Ryle


No hay nada, ya sea grande o pequeño, que pueda suceder a un creyente sin la orden y el permiso de Dios.

El gobierno de Dios mediante su providencia sobre todo en este mundo, es una verdad sobre la que los filósofos Griegos y romanos no tenían concepto alguno. Es una verdad que se revela especialmente a nosotros en la palabra de Dios (ver Mateo 10:29-30). Tal y como el telescopio y el microscopio nos muestran que existe un orden y diseño en todas las obras de la mano de Dios, desde el planeta más grande hasta el insecto más pequeño, de igual manera la Biblia nos enseña que existe sabiduría, orden y diseño en todo lo que sucede en nuestra vida diaria. No existe la "casualidad", la "suerte", o el "accidente" en el viaje Cristiano a través de este mundo. Todo está organizado y dispuesto por Dios. Y todas las cosas "ayudan a bien" al creyente. (Romanos 8:28).

Si profesamos ser creyentes en Jesucristo, busquemos tener un sentimiento interior de la mano de Dios en todo lo que nos acontece. Esforcémonos por darnos cuenta de que la mano del Padre está midiendo nuestra porción diaria, y que nuestros pasos están ordenados por Él. Una fe de este tipo, práctica y diaria, es uno de los grandes secretos de la felicidad, y un antídoto poderoso contra la murmuración y el descontento. Debemos intentar sentir en el día de la prueba y la decepción que todo está bien y bien hecho. Debemos intentar sentir en el lecho de enfermedad que debe haber un 'tiene que ser así', Debemos decirnos a nosotros mismos, 'Dios podría alejar de mí estas cosas si pensase que es lo adecuado. Pero no lo hace, y por tanto tienen que ser para mi bien. Me quedaré quieto y lo soportaré con paciencia. Tengo un 'pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado'. (2 Samuel 23:5) Lo que agrade a Dios, me agradará a mí.'

- J.C. Ryle (1816-1900)

Traducido de "Yielding to God's providence"

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