miércoles, 16 de marzo de 2011

El Devocional: Leyendo la Biblia

La paradoja de la planificación y la espontaneidad


En primer lugar, enfatizaría la importancia de la planificación. Y no estoy hablando de ninguna visión elaborada o para toda la vida. Hablo de algo tan simple como que, cuando termines de leer este capítulo, te tomes 3 minutos para pedir ayuda a Dios, considerar tu horario, y escoger una hora para leer tu Biblia. Después escribe lo que has decidido en algún lugar de forma que recuerdes hacerlo. Muchas cosas buenas no suceden en nuestras vidas por la simple falta de planificación.

A los asesores se les paga miles de dólares por decirle a los ejecutivos lo obvio, porque lo que es obvio se descuida. Lo mismo con nosotros. Fallamos a la hora de hacer lo mejor para nosotros por una falta de intención seria a la hora de hacerlo. Otra forma de hablar de "intención seria" es hablar de planificación. La mayoría de los cristianos descuidan sus biblias no por deslealtad consciente hacia Jesús, sino porque fallan a la hora de planear un tiempo, lugar y método para leerla.

El resultado no es la espontaneidad, sino la misma rutina de siempre. Si tu anhelo es ser espontáneo en la forma que te relacionas con Dios, construye disciplina en tu lectura de la Biblia y tiempo de oración. Suena contradictorio. Pero no es más contradictorio que el maiz que crece en un campo de Minnesota porque el granjero tuvo disciplina arando, sembrando y guardando el campo. Él no hace que el maiz crezca. Dios lo hace. Pero Dios utiliza las disciplinas de la agricultura como parte del proceso. La fruta rica de la espontaneidad crece en el jardín que es bien atendido por la disciplina de un horario.

Así que vuelvo a decirlo, planea un lugar y sitio donde leerás la Biblia y meditarás en ella cada día. Siempre habrá más momentos durante el día. Debería haberlos. Pero que haya un momento y lugar sagrados. Ponlo en tu calendario. Trátalo de la misma forma que si fuese una cita con un compañero o amigo. Si alguien quiere que hagas algo en ese momento, dí: "Lo siento pero ya tengo otra cosa que hacer a esa hora".

Por lo general es mejor temprano por la mañana


Recomiendo encarecidamente que ese momento sea por la mañana temprano, a menos que haya alguna circunstancia que lo impida.

Entrar al día sin una reunión seria con Dios, con la base de su palabra y oración, es como entrar en la batalla sin llevar las armas. Es como irse de viaje sin llenar los neumáticos con aire o el tanque con gasolina.

El corazón humano no se repone a sí mismo con el sueño. El cuerpo sí, pero no el corazón. El aire espiritual se escapa de nuestros neumáticos y la gasolina se consume en el día a día. Reponemos nuestros corazones no con el sueño, sino con la palabra de Dios y la Oración. Miles de santos han descubierto a lo largo de los siglos que comenzar el día llenando la mente con la palabra de Dios te da más gozo, más amor y más poder que viajar con la gasolina de ayer.

Encuentra un lugar tranquilo o créalo con una regla


Busca un lugar tranquilo. Si intentas leer la Biblia o orar cuando otras personas se están moviendo alrededor, los poderes de las tinieblas van a explotar esa distracción potencial con todas sus fuerzas. No creas que tiene que ser un lugar cómodo. De hecho, si es cómodo probablemente te duermas. Necesitas estar recluido de forma que no te distraigas, y de forma que puedas hablar en voz alta, cantar y llorar. LLorarás más tarde o más temprano cuando estés luchando por el alma de tu hijo adolescente, o esforzándote por mantener tu matrimonio unido, o trabajando para matar el orgullo en tu vida. Necesitas estar sólo.

Si tu situación familiar o tu hogar no dispone de ese lugar, entonces créalo, no en el espacio, sino con una regla. Es decir, dispón que los niños, tu esposa, o tus compañeros de cuarto no te hablen durante ese tiempo. Una madre santa con un montón de niños podría usar su delantal haciendo una tienda para su cabeza y para la Biblia en la mesa de la cocina, y enseñar a los niños que cuando madre está en esa tienda, no hagan ruido.

Planea como leerás tu Biblia


Además de planear un lugar y un tiempo, planea como leerás tu Biblia. Hay muchas formas de leer la Biblia. Cualquiera es mejor que ninguna. Ir al tiempo y lugar señalados sin un plan de como leer la Biblia normalmente acaba en un tirar y fallar que hace que te sientas débil, irreal y desanimado.

-John Piper. "When I don't Desire God" pp 116-117

Traducido por Manuel Bento Falcón.